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Popcha

Las aplicaciones móviles, en todos sus formatos y géneros posibles, están en el punto de mira de muchos desarrolladores. Aquellos que buscan emular el éxito de los super éxitos como Instagram, Tweetbot, Whatsapp, Angry Birds…Sin embargo en un momento histórico donde todo cambia tan rápido resulta difícil triunfar. Lo que hoy gusta quizá mañana por cualquier motivo deja de funcionar.

Hay muchas formas de abordar el problema y lograr que sea un éxito.- Hay quienes apuestan por la, ahora popular, ‘User Experience’. ¿Una moda pasajera o realmente es un método eficaz para lograr que sean unos superventas? La cuestión no es nueva, y es que a lo largo de la historia se ha repetido en otras industrias.

La experiencia del usuario, algo más que el diseño de una interfaz

Antes de entrar en materia, quizá sea conveniente hacer algunos matices sobre el concepto de ‘User Experience’. Normalmente cuando hablamos de este concepto el diseño de las interfaces tiene mucho. Efectivamente, su papel es importante pero hay un matiz que no se debe pasar por alto: ¿cómo usan las aplicaciones los usuarios?

Popcha, en una entrevista con ellos, nos hablan de cómo proceden con la metodología. ¿Empieza todo con una cuadrilla de ingenieros donde todos deciden programar? No, todo empieza sobre el papel. Diseñando una estrategia para saber qué se quiere hacer, cómo se quiere conseguir y contra quién se compite.

Hasta aquí la metodología no es nueva, pero según nos cuenta Chema Miranda, todavía tiene un impacto bastante tímido en el sector de las aplicaciones móviles. Surge una idea, se empieza a investigar y a ir dándole forma para que a través de diferentes fases se logre pulir el producto para que realmente sea lo que se espera de él.

Una vez que esa idea ha cogido forma y se lanza la primera versión a un grupo reducido empieza el testeo. Gracias a la propia conectividad se puede obtener feedback en tiempo real, sin que el usuario sea consciente de ello pero con su autorización previa por supuesto.

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Estos datos, en qué puntos no entran, cuáles usan más, a qué horas, dan una buena referencia para pulir los últimos detalles. De nuevo, la metodología no es nueva porque los grupos de testing se llevan usando durante años, aunque no aplicados a esto.

Tras toda esta fase, se lanza al mercado. Donde también continúa el trabajo para ir puliendo los diferentes errores, problemas e integrar sugerencias por parte de los usuarios. El proceso es más largo, también costoso pero se reducen riesgos; aunque de momento concretar cuánto resulta difícil.

Toda esta experimentación para saber la respuesta de los usuarios, y su experiencia frente a una aplicación es realmente interesante. Desde un punto de vista de desarrollo a otro más científico, o todo lo científico que pueden ser las siempre cuestionadas ciencias sociales.

Resulta difícil predecir si una aplicación va a gustar. Si como ocurre en otras industrias, como el cine, existen elementos que ayudan a reducir la incertidumbre sobre su éxito. No hay ningún factor fijo en una industria que todavía es muy joven pero busca conseguir esos grandes beneficios que sólo unos pocos han logrado.

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