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La resolución de las pantallas de los móviles: lo que hay que saber

La resolución de las pantallas de los móviles: lo que hay que saber
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Todos los smartphones que vemos en las estanterías de las tiendas tienen pantallas grandes y bien definidas, en las que podríamos ver una película sin ver nada pixelado. Algunas pantallas tienen una resolución mayor que otras, eso sí: desde paneles que ni se acercan a la alta definición hasta pantallas que igualan la de nuestros televisores FullHD.

De hecho, si miramos las novedades en smartphones que os presentamos hace unos días, veréis que prácticamente todos los teléfonos de gama alta que se venden disponen de un panel con resolución FullHD. La experiencia que tiene un usuario de estos teléfonos es que la imagen es extremadamente nítida: tanto que apenas son capaces de distinguir un píxel del adyacente. Veamos qué tecnología está detrás de estas pantallas.

Las tecnologías: LED, AMOLED, IPS

Las pantallas están fabricadas utilizando distintas tecnologías, pero hoy destacan por encima de las demás todas aquellas basadas en LED. Las razones son sencillas: permiten fabricar pantallas de buena calidad con un precio razonable y, además, consumiendo menos energía que si utilizaran otras tecnologías.

La principal razón es que una pantalla LED no requiere retroiluminación: un LED es, en sí, una especie de bombilla. Esto permite ahorrar la energía que gastaría esta luz y, además, provoca que los colores sean más vivos y realistas (incluso en ocasiones un poco sobresaturados, dependiendo del fabricante de la pantalla). El contraste de las pantallas LED es bastante bueno también.

Hay distintas tecnologías basadas en LED: por ejemplo, las pantallas OLED, que utilizan componentes orgánicos para producir luz por sí mismos al ser estimulados mediante electricidad. Esta tecnología consume menos energía y permite fabricar piezas más delgadas e incluso flexibles.

De la tecnología OLED surge la tecnología AMOLED, que integra OLED en una matriz de píxeles formada por transistores de película fina (lo que conocemos como TFT). Estos píxeles se pueden activar individualmente, de manera que pueden consumir menos energía todavía que la tecnología precedente.

Algunos smartphones utilizan tecnología IPS. Se trata de una tecnología que se basa en LCD pero que, sobre todo, mejora los ángulos de visión, el contraste y el tiempo de respuesta.

Ambas tecnologías permiten comprimir en espacios realmente reducidos (pensemos en un smartphone con una pantalla de 5 pulgadas o menos) una cantidad de píxeles impresionante, llegando en muchas ocasiones a superar los dos millones de píxeles (como es el caso de las pantallas FullHD).

¿Qué resoluciones de pantalla existen?

Podemos tener pantallas de prácticamente cualquier resolución, aunque en la práctica las resoluciones son prácticamente estándar.

  • QVGA: 320x240 píxeles (o en formato retrato: 240x320). Apenas usada hoy en día.
  • HVGA: 480x320 píxeles (o en formato retrato, 320x480).
  • WVGA: 480x800 píxeles. Es la resolución estándar de smartphones de gama baja-media que se venden hoy.
  • HD: 720x1280 píxeles.
  • FullHD: 1080x1920 píxeles. Es el límite actual en cuanto a resolución de pantalla.

No obstante hay que tener en cuenta que estas resoluciones pueden darse en pantallas de muy distintas diagonales. Y no es lo mismo tener una resolución FullHD en un monitor de 32 pulgadas que en una pantalla de cinco. Los píxeles están todos y cada uno, aunque mucho más comprimidos que en un televisor.

Ahí entra en juego lo que llamamos densidad de píxeles. Se trata de una medida que relaciona la cantidad de píxeles en función de la superficie. A mayor densidad de píxeles, mayor sensación de nitidez tendrá el usuario, dado que cada píxel será más pequeño (siempre que el contenido acompañe).

Algo tiene que moverlas: GPU

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No obstante una pantalla vale de poco si no está conectada a algo que le dé imágenes para mostrar. Aquí entra en juego la GPU del dispositivo, que es la que se encarga, sobre todo, de manipular y procesar los gráficos que posteriormente se enviarán al adaptador al que está conectada la pantalla.

Es tarea de la GPU procesar todo lo relativo a los gráficos. Recientemente también se ha comenzado a incluir aceleración de reproducción de vídeo en la GPU (de manera que es también quien se encarga de renderizar cualquier película que queramos ver). Incluso, dependiendo del tipo de chip y del sistema operativo, puede encargarse de acelerar la composición de toda la interfaz de usuario.

De poco vale tener una pantalla con una resolución abrumadora si no tenemos un hardware que sea capaz de fabricar gráficos que se vean bien en ellas. Estas GPU, además, deben ser suficientemente rápidas y potentes para que no se aprecien saltos ni pixelaciones (artefactos) en la imagen. Y, por supuesto, teniendo en cuenta que estamos hablando de dispositivos móviles, deben ser energéticamente eficientes.

¿El futuro?

Actualmente parece que hemos llegado a una especie de límite en cuanto a resolución de pantallas. La razón es simple: estamos cerca del límite de píxeles que nuestra retina es capaz de distinguir. El ojo humano es capaz de distinguir, para la mayoría de las personas, un máximo de 229 ppi (píxeles por pulgada), y cualquier densidad de píxeles superior a esa cifra hará que la resolución sea prácticamente indistinguible.

El futuro en pantallas de smartphones pasa más por mejorar la fidelidad del color, el contraste y sobre todo por reducir el consumo energético. La mayor parte de la energía de nuestro smartphone se utiliza en iluminar y mantener encendida su pantalla.

Imagen | Andrew Magill (CC-BY) En Espacio Qualcomm Snapdragon | Cómo se consigue la potencia en un móvil y todo lo que nos puede ofrecer

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