La nueva familia Desire 10, más señales de un HTC que compite contra sí mismo

La nueva familia Desire 10, más señales de un HTC que compite contra sí mismo
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HTC no pasa por su mejor momento, es algo sobre lo que se han vertido toneladas de tinta electrónica, sin embargo es un fabricante que cuenta con algo con lo que muchos otros fabricantes sólo suspiran: un grupo de usuarios fieles que están deseando que la compañía haga algo bien para poder seguir dándole su apoyo. A día de hoy, con lo fraccionado que está el mercado, es todo un tesoro.

Sin embargo, el constructor taiwanés parece empeñarse en cometer una y otra vez los mismos errores y en permanecer casi invisible en un mercado en el que nuevos jugadores se disputan los puestos de otros que retroceden. Con la última presentación de los nuevos Desire 10, tanto el modelo Pro como el Lifestyle, ha ocurrido algo que no por ser previsible resulta menos doloroso para quienes hemos seguido a la marca con atención: han pasado desapercibidos.

Yo era de HTC

Htc Hero

Servidor se inició en Android de la mano de HTC. Hace ya unos cuantos años cayó en mis manos un HTC Hero que resistió hasta la llegada del que sería mi primer Nexus, el Nexus One. Por aquel entonces no había ni rastro de los One y los Desire gozaban de una magnífica posición en el mundo androide. El HTC Desire representó mucho para su época, y seis años y medio más tarde la familia es casi irrelevante.

No todo han sido errores en el camino de HTC, no obstante. El primer modelo de la línea One fue más que atrevido, un One M7 con el cuerpo metálico y una fantástica pantalla de 4,7 pulgadas FullHD embebida entre aquellos altavoces BoomSound que nos fascinaron. La cámara, un experimento de ultrapíxeles fallido que sin embargo no empañó la imagen general del terminal.

El HTC 10, un gran terminal, está pagando los errores de sus antepasados y compañeros de línea

El problema vino después, con dos generaciones más de sus One en los que el fabricante repetía los errores sin descanso. Los ultrapíxeles seguían presentes y para cuando los cambió, en el One M9, la cámara Toshiba estaba a mucha distancia de sus competidores. El HTC 10, último en llegar, ha supuesto un gran paso adelante pero ha recogido lo que su fabricante llevaba años sembrando. En cuanto a flagships, HTC ni siquiera alcanza a ver la cabeza de la carrera.

El usuario al frente, pero a medias

Htc One A9

Ha habido avances, no obstante, con algunos modelos de la familia. El HTC One A9 del pasado año apostó por una configuración interna algo menos potente pero una gran fluidez y rendimiento. El One M9 posterior, así como el One X9, siguieron el camino andado por su predecesor. Parecía que HTC comenzaba a construir un nuevo camino apostando por la experiencia de usuario y la estética pero, a la hora de la verdad, se mantenían los errores de antaño.

Un diseño que parece grabado en piedra y que ya ha perdido casi toda su frescura, actualizaciones erráticas y lentas y un nivel de precios que, por mucho que se apueste por la calidad de los materiales, tiene poco que hacer en el mercado actual. HTC se ha situado entre dos aguas, en un terreno terriblemente peligroso para una compañía que necesita ser un ave Fénix para seguir respirando.

Para exigir más por lo que la competencia vende más barato te lo has de ganar, HTC ha perdido eso

Los nuevos Desire Pro evidencian, una vez más, que HTC no tiene nada que hacer contra sus competidores en cuanto a potencia pues marca precios muy superiores a los del resto. Y la marca, por desgracia, no tiene el poder de reclamo de hace unos años que le permita exigir un poco más por el privilegio de su compra. Y por debajo, la competencia china. Feroz y desatada, ofreciendo utopías a precio de derribo, ganando clientes en el tú a tú de las grandes superficies y tiendas de barrio.

Los Pixel de la esperanza

Nexus Sailfish Blanco

Cuando me detengo a mirar a HTC me cuesta reconocer a la empresa que fue en los productos que hoy se lanzan. Mantengo la esperanza intacta con respecto a los Pixel de Google, pues HTC siempre supo fabricar pero no vender, y quizá la mano de la G de Alphabet les insufle un nuevo soplo de aire directo a sus maltrechos pulmones.

La compañía, con sus constantes cambios, parece tener dificultades para recuperar su mejor versión y aunque las HTC Vive prometen mucho, en el terreno de los smartphones hay un desierto donde antes había verdes prados. Mal me pese, lo mejor que podría ocurrir es que Google sacase la chequera y tomase posesión del tirón de un yate en horas bajas que en su momento fue todo un acorazado.

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