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No es Apple sino Samsung quien debe preocuparse por la llegada de los Google Pixel
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No es Apple sino Samsung quien debe preocuparse por la llegada de los Google Pixel

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Google puso mucha carne en el asador ayer durante la presentación de todo lo que acompañó a los nuevos Pixel, siempre con la expresión "Ok Google" en boca de cada uno de los ponentes. Sin embargo, todo pareció poco pues se había filtrado días antes y la gran guinda del pastel, Andrómeda, no compareció sobre el escenario.

Casi todos los medios equipararon automáticamente a los Google Pixel con los iPhone 7, una comparación lógica si hablamos de terminales de gama alta con precio premium pero quizá algo equivocada. No es precisamente Apple quien debe temer la llegada de los Google Pixel sino el actual líder del ecosistema Android: Samsung y su línea Galaxy. Vayamos punto por punto.

Apple resiste con firmeza al invasor

Iphone 7 Plus

Esta expresión recuerda bastante a Astérix y Obélix de las viñetas de Uderzo y en cierto sentido hay similitud. Mientras todo el planeta ve cómo los fabricantes Android compiten entre sí para robarse un pellizco del pastel de su sistema operativo, Apple cuenta con uno propio y con terminales de gama alta que resisten bien los envites de sus oponentes.

Las comparativas son lógicas pues hablamos en ambos casos de terminales al más alto nivel de potencia y, presumiblemente pues no hemos podido probar aún los Pixel, rendimiento. Aderezados con precios al más alto nivel, una característica que llevamos años viendo en Apple y que Google ha adoptado en esta generación, subiendo aún más el listo del último Nexus 6P fabricado por Huawei. Quien quiera la mejor experiencia que Google pueda ofrecer, que pase por caja.

Con todo, si buscamos una experiencia iOS sólo podemos acudir a Apple. Eso es lo que mejor saben hacer los de Tim Cook, permanecer cerrados, herméticos a la presión exterior y por eso cuando Google lanzó ayer los Pixel, sus primeros teléfonos como "fabricante", el disparo iba dirigido más a su propio ecosistema y no al del vecino.

Años de gritos sobre lo bueno que es Android

Nougat

Google lleva años pregonando que su sistema operativo es mejor de lo que se asienta en las mentes de los consumidores, muchos de los cuales ni siquiera saben qué sistema operativo llevan en sus teléfonos móviles. La principal virtud de Android es también su mayor debilidad: estar disponible para cualquier fabricante que quiera montarlo, sin importar la configuración o la experiencia final.

Así, Google intentaba fijar el estándar Nexus como referente de fluidez para su sistema operativo, pero los Nexus han funcionado siempre mediante el boca a boca ya que Google no quería interferir con su competencia. Crear una gran campaña de marketing para apoyar a sus Nexus habría causado malestar entre el grupo de acompanantes de Google, liderados por Samsung, pero eso parece que se acabó.

En esta ocasión han recibido ayuda de HTC pero en el futuro quizá esto no sea necesario. Google ya construye buena parte de su hardware y la llegada de David Foster anticipa la llegada de terminales Pixel hechos en casa. Google se ha convertido así en un fabricante y ahora tiene que construir un gran edificio para el que ayer puso su primera piedra: los Google Pixel.

Google es Google y Android es Android

Puede parecer una tontería pero en la conferencia de presentación de los Google Pixel no llegó a pronunciarse la palabra Android en ninguna ocasión. No sólo nos quedamos sin conocer, de viva voz, las mejoras de Android 7.1 Nougat sino que ni siquiera se dijo qué sistema portaban los Pixel. Todos los sabíamos pero nadie lo hizo público de forma oficial.

Google ya no sobrevuela el campo de batalla, ha tomado tierra con los Pixel

Con los Pixel, Google marca la separación entre su gestión de Android del pasado y la futura. Se convierte en fabricante y comienza el proceso de diferenciación, y ese proceso pasa por aderezar al máximo las características de sus terminales con detalles que no verá su competencia, hasta ahora amiga. Los Pixel ya no son Nexus, son algo más allá.

No se trató de especificaciones ni de diseño exterior, se trató de todo lo que rodeó a los nuevos teléfonos y, más aún, todo lo que no llegará a Samsung, Huawei, OPPO, LG y compañía. Ayer Google trazó una línea sobre la arena de la playa Android y dejó a todos los demás en el lado contrario. A partir de ahora Google continuará en solitario, veremos de qué forma.

Un asistente propio, no de Android

Google Now

Se echaba en falta que Google diese un paso adelante con Google Now para equipararlo a Siri o Cortana en cuanto a interacción con el usuario, y finalmente Google Assistant lo ha dado. Aún no habla castellano demasiado bien y sufre un problema evidente de falta de antropomorfización, pero tiene algo que quizá haya provocado insomnio en muchos directivos de Samsung esta noche: es Google Assistant, no Android Assistant.

El futuro centro de todo el ecosistema de Google se presentó ayer y echará mano de todo el hardware que tenga cerca. De Google Home, de Google Chromecast e incluso de la domótica de Nest. Lo que no hará es integrarse en más teléfonos que en los Pixel. Google tiene su asistente y no quiere compartirlo con nadie.

Hemos visto mucho en los Pixel que no tendremos en otros Android, la diferenciación será clave en el futuro

Los Pixel llegaron acompañados de mejoras exclusivas, y no es descartable que en el futuro veamos más. Google Photos no comprimirá nuestras fotos nunca más, ni se quedará sin espacio por subir nuestros vídeos 4K. Tendremos un launcher personalizado y tanto Allo como Duo llegarán integrados desde el minuto 0. Todo eso será propio de los Pixel y de nadie más.

Al resto le llegarán las migajas, un Google Assistant algo desvirtuado en el interior de Google Allo, una app de mensajería instantánea que quizá se incorpore a las Google Apps que los de Mountain View licencian a los que montan Android. Pero nunca se tendrá la misma experiencia inmersiva que con los Pixel. Y eso que no llegó Andrómeda.

La colisión de dos galaxias

Pixel

Llamadme paranoico pero dudo que la elección de Andrómeda como nombre de la próxima evolución del sistema operativo de Google haya sido por azar. Pichai evitó nombrar Andrómeda ayer sobre el escenario pero parece la piedra de toque que nos falta para comprender la existencia de los Pixel, o de los futuros dispositivos de Google.

Andrómeda puede ser para Google lo que Touchwiz para Samsung, o MIUI para Xiaomi. Una capa supervitaminada que acumule mejoras y servicios asociados para los Pixel, al mismo tiempo que resta importancia al núcleo del sistema que se libera a la comunidad. Restar peso a Android AOSP puede ser la clave del movimiento de Google ayer, que quedó incompleto por faltar la pieza de Andrómeda.

Andrómeda puede ser lo que dé sentido a la existencia de la línea Pixel, al Google constructor

Si Google crea su propio fork de Android de ahora en adelante, conseguirá al fin lo que lleva tantos años buscando. Demostrar que Android es capaz de competir contra cualquiera aunque sea cambiándole el nombre, aunque suponga enfrentarse a los que hasta ahora eran sus aliados. Toda una suite de servicios y aplicaciones que llegarán muy mermadas al resto de licenciatarios del sistema, si es que todos acaban llegando.

Samsung siempre puede reemplazar el motor

Tizen

No es baladí afirmar que muchos usuarios de Samsung no saben qué sistema operativo portan en su teléfono. Samsung lleva ya tiempo poniendo a punto a su retoño, Tizen, acompañándolo de una tienda de aplicaciones propia y de servicios asociados que sólo encontramos en Samsung. Si nos fijamos, es justo lo mismo que ha hecho Google con los Pixel, sólo que en orden inverso.

Samsung podría reemplazar Android por Tizen en cualquier momento y nadie se daría cuenta. Todos sus usuarios seguirían contando con WhatsApp y el resto de las apps más populares, y seguirían viendo Touchwiz como el día anterior. Google es consciente de eso y por eso se ha convertido en fabricante. Era el paso más lógico.

La gran duda queda ahora en qué podría hacer el resto del mercado. Si Google finalmente hace la competencia al resto de fabricantes Android desde dentro, con el sistema operativo cogido por el mango, ¿qué pueden hacer Huawei, Xiaomi, Sony y compañía? Tal vez unirse para una adaptación conjunta de Android AOSP o tal vez acudir a sistemas operativos propios. Algo que, por otra parte, no funcionó en el pasado.

Un largo camino por recorrer

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Los usuarios de todo el planeta saben qué es un iPhone y qué es un Galaxy, si Google quiere que sepan qué es un Pixel tendrá que invertir ingentes cantidades de dinero en publicidad. El marketing siempre ha estado apartado de la línea de los Nexus, sólo veíamos anuncios del sistema operativo. Ahora eso ha podido acabar de igual forma que lo hacen los Nexus.

Convertirse en un gran fabricante requiere de varios factores, el primero de los cuales llegó ayer: un gran hardware. Ahora restará ganar reconocimiento y obtener las tan ansiadas ventas, algo que podrá estar lastrado debido a que los Nexus se encontraban más fácilmente online que en las distintas tiendas. Algo que también puede cambiar.

Se abre la lucha y como algún directivo de Google expresó off the record, el 4 de octubre de 2016 será recordado en el futuro del mercado de los móviles. Quizá la presentación de ayer pareciese intrascendente pero cuando se presentó el iPhone nadie pudo imaginar qué vendría en el futuro. Recordemos que el propio Android nació sin levantar mucha polvareda. Y veámosles ahora. Bienvenidos a la era Pixel.

En Xataka Móvil | Google Pixel y Pixel XL, toda la información sobre los sucesores de los Nexus

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