Los localizadores son unos prácticos dispositivosque nos ayudan a tener bajo control nuestras llaves, cartera, mochila, maleta o cualquier otro objeto que tenga cierto valor para nosotros.
No son una categoría nueva, pero han ido evolucionando tímidamente en pro de una mejor localización y una mayor resistencia, principalmente. A primera vista, los avances entre generaciones no son muy acusados, por eso cuando tuve la ocasión de probar el Moto Tag 2 me sorprendió encontrar algo más en él.
Una espectacular precisión gracias a UWB
Vaya por delante que, lógicamente, lo más importante de estos localizadores es que hagan honor a su nombre y localicen bien. Este es el punto de partida indiscutible y aquí Moto Tag 2 cumple con creces.
Me sorprendió que lo probé tanto en un entorno urbano, donde la complicación es mínima, como en un lugar alejado a varios kilómetros de una carretera principal y en ambos casos la precisión era de la ubicación mostrada en la app ‘Localizador’ de Google era milimétrica.
Aquí es donde toca hablar de la tecnología Ultra Wideband (UWB), un protocolo de comunicación inalámbrica de corto alcance que utiliza pulsos muy cortos para obtener ubicaciones muy precisas a distancias de menos de 10 centímetros. Mientras que el Bluetooth estima la distancia en función de la intensidad de la señal, lo que hace el UWB y lo que le diferencia de él es que es capaz de calcular el tiempo que tarda la señal en ir y volver, por lo que obtiene una precisión más afinada.
¿Necesitamos tanto? Probablemente, no. Si con este tipo de localizadores lo que queremos saber es dónde se encuentran de un modo más general, es posible que esta precisión tan concreta nos sobre.
Si, por ejemplo, lo que deseamos es saber dónde ha acabado nuestra maleta perdida, basta con mirar en la aplicación y encontrarnos con que, por azares del destino, ha aparecido misteriosamente en el aeropuerto de Narita. Igual si no sabes si has dejado la cartera en casa o en el trabajo, con cualquier generación anterior de localizadores vas a poder salir de dudas. Es por eso que lo que más me sorprendió de este dispositivo no fue su excelente capacidad de posicionar nuestros objetos en el mapa, sino una función extra con la que Motorola lo ha vitaminado.
Mi nuevo (e inesperado) control remoto para la cámara de mi móvil
Estuve probando este localizador en el mes de agosto. Lo curioso es que pensaba que me iba a venir muy bien para tener mis cosas localizadas durante los días que iba a estar fuera de casa, pero la sorpresa me la llevé al descubrirme usándolo principalmente como disparador remoto de la cámara de mi móvil.
Tiene sentido: un localizador es un dispositivo de prevención, por lo que es probable que nunca lleguemos a utilizarlo con el objetivo con el que lo compramos. Es como el casco en la moto o el airbag de los coches: siempre hay que llevar uno pero ojalá nunca nos haga falta utilizarlo.
Por eso, el hecho de que este tipo de gadgets sumen nuevas funciones para ampliar su utilidad es algo que he valorado más de lo que esperaba. Quizá también es por la época del año en el que lo he estado probando, un mes en el que es más habitual quedar con más gente, hacer más vida fuera de casa, tomar más fotografías… Sea como sea, me ha resultado muy práctico usar el Moto Tag 2 como disparador remoto, algo que no podría haber hecho con otros modelos que se quedan únicamente en la localización y fin.
Imágenes | Noelia Hontoria para Xataka
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