Las diferencias entre la banda ancha de Corea del Sur, España y Portugal

Autocomplacientes, lloricas o lamentados; mucho hablamos acerca de la increíbles distancias que existe entre España (u otros países europeos que no nos sacan tanta ventaja) y los países asiáticos respecto a la situación de la banda ancha. Cabe decir que casi siempre obviamos que existen países como China; en los cuales, pese a ser el mayor mercado de internautas del mundo, el acceso a la red de redes está más bien limitado a unos pocos afortunados residentes de las ZEE (Zonas Económicas Especiales). Es decir, a grandes rasgos, las clases medias de las grandes ciudades costeras. Si bien 430 millones de internautas no son moco de pavo, no es para tanto si tenemos en cuenta que la población del gigante asiático ronda 1.300 millones. Si nos centramos en la velocidad de acceso, tampoco citaremos a China como potencia mundial pese al veloz desarrollo de la región en los últimos años y lo mucho que le queda por crecer.

En fin, que cuando hablamos de velocidades dopadas con óxido nitroso estamos hablando casi en exclusiva de Japón, pero también de otro pequeño país, menos ruidoso, pero que en telecomunicaciones se sitúan a la cabeza del resto del mundo desarrollado y a la par de los nipones: Corea del Sur. Sí, en ese país donde el 95% de la población utiliza Internet (algunos de ellos incluso demasiado). ¿A cuántos años luz estamos de los amigos coreanos?

Haciendo un poco de memoria podemos recordar que uno de los objetivos de la Unión Europea para 2020 era el de ofrecer una velocidad mínima universal de 30 Mbps y que la media del continente se sitúe alrededor de los 100 Mbps. El objetivo puede parecer suficiente a simple vista, pero se antoja poco cando se plantea en un futuro a 10 años. Al ritmo que avanzan las telecomunicaciones, sería un desastre si no se alcanza. Aun más dolorosas son esas cifras cuando las comparamos con la citada Corea del Sur, donde el objetivo del gobierno pasa dotar de más de 20.000 millones de euros a la banda ancha, similar al gasto destinado a educación cada año, y alcanzar los 1000 Mbps en apenas dos.

La respuesta suele pasar por decir que somos incomparables. Que hay países que viven en otra galaxia con la que apenas soñamos, que los que viven la ciencia ficción deben de tener, casi por definición, los ojos rasgados. La otra opción es ponerse el gorro y vivir allá por el norte de la vieja Europa, de donde vienen tantas buenas noticias. Por supuesto, tanto la historia reciente como la riqueza de estos lugares que cito o dejo intuir dista mucho, para bien o para mal, de la nuestra.

En efecto, no es justo hacer una comparación con ellos. Por eso no hay un ejemplo más sonrojante que mirar el jardín del vecino. Portugal cuenta con un PIB per cápita inferior al nuestro, y unas condiciones culturales, climáticas e históricas muy similares a las españolas. Nada de eso ha conseguido evitar que en ciertas zonas del país puedan permitirse volar como coreanos: a 1 Gbps simétrico. Pocos tomaron en serio a Zon Multimedia, empresa que ofrece el servicio, cuando lo anunció hace poco más de un año, pero ya mismo puede contratarse desde su web. Ahora toca más que nunca reflexionar. ¿Qué es lo que estamos haciendo mal?

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