"No se trata sólo de dar conectividad, sino también capacidad para procesarla". Entrevista a José Jiménez de Telefónica I+D

La evolución y adopción de Internet, de sus servicios, aplicaciones y contenidos ha sido realmente espectacular en los últimos años, planteando nuevos desafíos en áreas tecnológicas, económicas y sociales. Para sostener su crecimiento exponencial y los retos de la sociedad en red del mañana es necesario afrontar su desarrollo desde nuevas perspectivas con enfoques más prácticos y orientados a facilitar las tareas cotidianas de los ciudadanos.

En esta línea se enmarca el Future Internet Public-Private Partnership Programme (FI-PPP), un interesante proyecto de la Comisión Europea en el que participan más de 152 empresas y organizaciones europeas. Para informarnos con más detalle de los fundamentos y objetivos del proyecto, hemos hablado con José Jiménez Delgado, Dir. Collaborative Research de Telefónica I+D, que lidera la plataforma tecnológica sobre la que se asienta el programa:

Descripción y aspectos clave del Programa

¿Podrías explicarnos qué es exactamente el FI-PPP ?, ¿cuáles son sus objetivos principales?, ¿qué empresas y organizaciones participan?

El FI-PPP nace de la necesidad de cambiar el enfoque tradicional de los programas de la Comisión Europea hacia nuevos modelos más orientados a resultados finales, a producir cosas concretas y que puedan servir para mejorar el bienestar de las personas, aparte de continuar con los aspectos más de carácter científico. Por ello un grupo de empresas, liderado por Telefonica, le planteó a la Unión Europea trabajar por un futuro de Internet que fuera más para los ciudadanos, más práctica y sobre todo que permitiera que los resultados de la investigación se tradujeran en cosas tangibles y más a corto plazo.

Así surgió el programa del Futuro de Internet, que básicamente se traduce en realizar una serie de plataformas software abiertas para permitir el desarrollo de servicios en una serie de sectores que no necesariamente sean puramente TIC, como por ejemplo la energía, la logística, el transporte, las ciudades inteligentes, datos medioambientales, contenidos, movilidad y seguridad, y más en el futuro la salud y el turismo.

Se trata de un programa a cinco años, con colaboración público-privada y un presupuesto a tres años de 600 millones de euros, que sobrepasará los 1.000 millones en su etapa final. Es un proyecto de gran envergadura en el que participan 152 de las organizaciones, empresas y universidades más importantes del sector, lo cual da una idea de la complejidad de gestionar las actividades de todas ellas.

¿Qué papel juega Telefonica I+D en el programa?

FI-WARE, el proyecto de Telefónica I+D, es el encargado de liderar el desarrollo de la plataforma, definir sus características, sus especificaciones, su arquitectura, tratando a su vez de poner de acuerdo a todos en cómo definir interfaces, así como en describir algunos casos de uso.

Por medio de esta plataforma se deberá poder acceder de una forma unificada a la información de los sensores en el mundo de la Internet de las cosas, con unas características de seguridad más reforzadas, que tenga elementos de cloud computing. En definitiva, es una plataforma que engloba toda esta información, la ordena, la estructura y se la da a una serie de desarrolladores, en un modelo abierto, para crear aplicaciones prácticas enfocadas al bienestar ciudadano.

¿Qué resultados esperáis obtener y cómo nos afectarían a los usuarios en el futuro cercano?

La intención es que seamos capaces de crear una plataforma abierta para que luego las pequeñas y medianas empresas, así como los emprendedores, sean capaces de desarrollar aplicaciones de interés.

Por ejemplo, en el tema de ciudades inteligentes se está pensando en cómo le damos a los ciudadanos la información de los miles de sensores que pueda haber. Información sobre contaminación, tráfico, medio ambiente, situación de la demanda y oferta energética, información de cómo funciona la ciudad en tiempo real, de localización para empresas que desean comenzar nuevos negocios etc.

¿Qué importancia tiene el Cloud Computing en vuestro proyecto?

Lo que vamos ha hacer nosotros es proporcionar los elementos software necesarios, las herramientas que permitan a otras empresas crear los componentes informáticos para usar la nube como quieran. Es decir, la idea es ofrecer un conjunto de plataformas escalables que cada uno pueda utilizar como considere oportuno.

Evolución de Internet en los próximos 10 años

¿Y en el futuro de otros servicios de la Red?, ¿podríamos afirmar que en el medio-largo plazo el almacenamiento y el streaming de contenidos desde la nube remplazarán a los sistemas locales?

La mayoría de las nuevas aplicaciones de usuario están claramente diseñadas para funcionar en la nube. El futuro de este tipo de servicios está en la nube, aunque se irán incorporando progresivamente, no estará todo “mañana”. Para que os hagáis una idea, las previsiones que manejamos apuntan a que para 2020 el 34% del Universo Digital estará o habrá pasado por la nube.

En este momento lo que se va incorporando son los contenidos recientes, como por ejemplo los generados por los usuarios. Sin embargo las empresas, que han hecho unas inversiones importantes en tecnología, no irán pasándose a la nube hasta que las vayan amortizando.

Conseguir que todos estos sistemas ya implantados migren hacia la nube costará un poco más. De todas formas el proyecto en sí mismo ya está enfocado hacia un mundo futuro que residirá progresivamente en la nube.

Y en este mundo virtual en la nube, ¿qué ancho de banda necesitaremos tener los usuarios?

Aquí podemos diferenciar entre varios tipos de servicios. Por un lado tenemos los servicios de contenidos, de películas o juegos que van a necesitar un ancho de banda considerable, pero hay otras muchas aplicaciones que no requieren de una capacidad de red muy alta, aunque sí deben de estar siempre disponibles, como los típicos sensores de temperatura o los de seguimiento de productos en la cadena logística. Por ejemplo, habrá servicios como los sistemas de llamadas de emergencia que no necesitarán un gran ancho de banda, pero que deberán tener prioridad sobre otros y tener una buena velocidad de respuesta.

A lo que tenderemos es a disponer de una red flexible, que en algunas partes tendrá una capacidad muy alta para soportar ciertos servicios y en otras zonas capacidades más reducidas. Estos nuevos servicios se intentan pensar para que sean compatibles con una red que, por ejemplo, no puede tener 1 Gbps en todos los sitios, ya que eso no es necesario ni razonable a corto plazo.

De hecho, para este tipo de aplicaciones de la Internet del Futuro es por ejemplo más importante el tiempo de respuesta de la red que tener una velocidad muy elevada. Aunque evidentemente podríamos trabajar por el camino de avanzar los anchos de banda y la eficiencia espectral (y de hecho continuaremos investigando en esa línea), pensamos que es más importante poner el énfasis en cómo se utiliza la información para que realmente sea útil.

Y, ¿no pensáis que las operadoras se han olvidado de este aspecto útil de la Red y se han limitado a vender Megas, convirtiéndose en meras revendedoras de conectividad?

Bueno, esto va por fases. Lo primero que tienes que hacer como operadora es vender Megas por segundo, si no no vas a poder introducir el nuevo servicio. En segundo lugar tendríamos la fase de poder ofrecer este ancho de banda en todos los sitios, punto en el que la movilidad y las nuevas generaciones móviles resultan esenciales. Por último tenemos una tercera fase, que creo que es la más importante, que consistiría en ver cómo utilizamos esa información.

No se trata sólo de dar conectividad, sino también capacidad para procesarla, gestionarla y ofrecer valor añadido. No queremos que sean las operadoras quienes definan los servicios, sino crear una cadena de valor en la que puedan intervenir otros actores.

Ya que vuestro proyecto trata en parte de ayudar a la construcción de la Internet del futuro, ¿podrías decirnos cómo crees que evolucionará la Red en los próximos 10 años?

Cada vez va a haber más cosas que estén conectadas a Internet: teléfonos, tabletas, televisores, etc. Las previsiones que manejamos son de 50.000 millones de dispositivos conectados en 2020 (frente a los 9.000 millones de 2010), lo que supone unos 10 dispositivos para una persona de clase media. Todo estará conectado. Vamos a tener una gran cantidad de sensores, una pequeña red personal con un montón de elementos conectados.

Y no sólo los que llevamos encima, sino los que forman parte de lo que se denomina “ambiente inteligente” (que es uno de los objetivos del proyecto) para el control de la luminosidad, del grado de humedad, etc. Para que todo funcione necesitaremos estructuras de red diferentes, menos centralizadas, con comunicaciones P2P entre dispositivos.

Esto implicará una gran exigencia a la parte móvil de la red y a los terminales de usuario, ya que tendrán que ser capaces de utilizar y combinar varias tecnologías de forma simultánea, como por ejemplo 3G, WiFi, LTE, etc. A pesar de ello, no esperamos que se produzcan cambios estructurales ni de protocolos importantes.

Terminamos la entrevista, no sin antes agradecer a José Jiménez el tiempo que nos ha dedicado para su realización, así como por la interesante información que nos ha facilitado y que hemos podido compartir con vosotros.

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