Móviles con los que flipaste en su día: LG G Flex

En esta serie recordamos móviles del pasado que nos llamaron la atención al salirse de lo habitual. Tras hablarte de los LG G DoublePlay, Samsung Galaxy Beam, Sony Xperia Play y Motorola Flipout hoy le toca el turno al LG G Flex, pionero en la pantalla curvada y flexible, con permiso del Samsung Galaxy Round.

Corría el año 2013 y la última locura en móviles eran las pantallas flexibles. LG curvaba la pantalla a lo alto, mientras que Samsung lo hacía a lo ancho. El resultado era un móvil que, prometían, era más resistente a reflejos y con una curvatura para "una experiencia cinematográfica".

Especificaciones técnicas del LG G Flex

LG G Flex

Pantalla

POLED 6" flexible
HD+

Dimensiones y peso

160.5 x 81.6 x 7.9 mm
177 gramos

Procesador

Snapdragon 800

RAM

2 GB

Almacenamiento

32 GB

Cámara frontal

2,1 MP

Cámara trasera

13 MP f/2.4

Batería

3500 mAh

Sistema operativo

Android 4.2.2

Conectividad

LTE
Wi-Fi ac
Bluetooth 4.2
NFC
MicroUSB
Sintonizador de TDT, en Corea

Otros

Capa autoreparadora de la carcasa trasera

Precio de salida

799 euros

El LG G Flex se lanzó a finales de 2013 como el excéntrico gama alta de la compañía surcoreana, de modo que sus especificaciones eran, en su mayor parte, lo mejor del momento. Es decir, Snadragon 800 a bordo y cámara de 13 megapíxeles detrás y de 2 megapíxeles delante. Son las mismas características del Samsung Galaxy Note 3, que se anunciaba un mes antes.

El LG G Flex se lanzaba en 2013 como un gama alta con pantalla flexible

No obstante, si por algo destacaba el LG G Flex -además de por su obvia curvatura- era por su tamaño. Las seis pulgadas de su pantalla y los marcos típicos de la época llevaban el terminal a los 160 mm de alto, casi como un Samsung Galaxy Note 20 actual con pantalla de 6,7 pulgadas. Como referencia, el Galaxy Note 3 de la época tenía una pantalla de 5,7 pulgadas y medía 151.2 mm de alto.

Otros aspectos del terminal no están muy lejos de lo que se esperaba de un gama alta en 2013, incluyendo la batería de 3.500 mAh, los 2 GB de RAM o los 32 GB de almacenamiento. Eso sí, por sus peculiares características, fue uno de los pioneros en tener batería no extraíble.

¿Qué tenía de especial?

El LG G Flex era uno de esos casos en lo que se lanzaba un móvil con una cierta característica simplemente porque era posible. El avance en la tecnología flexible de pantallas significaba la posibilidad de cambiar la pantalla plana de siempre por una con curvatura pronunciada. Si no fuera por el Samsung Galaxy Round, el LG G Flex habría sido el pionero en pantallas flexibles.

Claro, que no todas las curvaturas son iguales. LG y Samsung, ambas surcoreanas, lanzaban un terminal con la pantalla curvada, pero de forma distinta. El LG G Flex está curvado a lo alto, mientras que el Samsung Galaxy Round estaba curvado a lo largo. El aspecto es un poco el de haberte dejado el móvil en el bolsillo y haberte sentado sobre él, aunque el resultado desde luego llamaba la atención.

Es preciso recalcar que, técnicamente, la pantalla de LG G Flex no era curva (como la del Galaxy Nexus S) sino flexible. El terminal no estaba curvo y fijo, sino que era flexible y aceptaba doblarse hasta ponerse plano sin romperse. Es decir, no sólo la pantalla era flexible, sino también el cuerpo.

La pantalla era flexible, de modo que podía doblarse ligeramente sin romperse

La ventaja de esta pantalla era un poco difusa (como su resolución, pues tenía unos 250 ppp). Según LG, la ventaja de esta pantalla flexible, más allá del gimmick, era ofrecerte una "experiencia cinematográfica", una mayor resistencia a reflejos en determinadas circunstancias y una mayor resistencia. En nuestro análisis, no encontrábamos ninguna ventaja de este panel curvo frente a otro plano, mientras que la pantalla tenía menos calidad que la de otros móviles "normales" de la época.

La curiosidad del LG G Flex no terminaba ahí. Su cubierta trasera, no extraíble, estaba recubierta de un sistema de autoreparación de arañazos. No era un sistema mágico que fuera a hacer desaparecer un arañazo profundo, pero sí podía disimular, frotando la superficie hasta generar calor, las pequeñas marcas durante el uso del terminal.

Detrás, por cierto, se encontraba el botón de encendido y los dos botones de volumen. Una posición para los botones físicos que no hemos visto mucho desde entonces (y que no es muy práctica, todo sea dicho).

¿Existe algo parecido hoy en día?

Creíamos que el LG G Flex se quedaría en Corea del Sur, pero finalmente el terminal se puso a la venta en España en febrero de 2014. No salió muy mal parado en los análisis (nosotros le pusimos un 8.0), coincidiendo en muchos casos en que parecía más un prototipo que un terminal listo para la venta. El principal problema era su pantalla flexible, que no parecía tener un por qué. O, más concretamente, un por qué pagar 799 euros por él.

Generalmente, lo normal habría sido parar ahí, pero en 2015 LG lanzaba el LG G Flex 2. Mismo concepto, pero corrigiendo algunos de los problemas del modelo anterior. Tenía una pantalla más pequeña de 5,5 pulgadas y Full HD+, siendo por tanto más manejable de tamaño, y con una curva menos pronunciada. Ah, y la tapa trasera se podía quitar.

El LG G Flex era un móvil muy loco, pero tuvo continuación dos años más tarde, en el LG G Flex 2

El LG G Flex 2 suponía un móvil con pantalla curva mejor preparado para las masas, aunque su problema era el mismo: sin una ventaja clara de la pantalla curva, seguía siendo en cierto modo un experimento. Un experimento muy caro.

Lo más parecido que tenemos hoy en día son los móviles plegables, que llevan la flexibilidad de la pantalla a nuevos niveles

El tiempo ha pasado, y las pantallas curvas no han tenido mayor repercusión en el panorama de los móviles, aunque es innegable que el concepto de pantallas flexibles está en alza. No ya para tener un móvil que baila sobre la mesa al apoyarlo, sino para los nuevos conceptos de móviles plegables como el Samsung Galaxy Fold o el Motorola Razr.

Las pantallas flexibles (y las bisagras) han evolucionado para ofrecer algo más: móviles que cambian su formato al plegarse, como el Samsung Galaxy Z Flip

Lo más parecido que hay a un LG G Flex hoy en día es un móvil plegable, donde la flexibilidad de la pantalla tiene un fin: desplegar el teléfono para tener más pantalla, en el caso del Samsung Galaxy Fold, o plegar el teléfono para hacerlo más compacto, como en el Samsung Galaxy Z Flip y el Motorola Razr.

Eso sí, las pantallas curvadas siguen entre nosotros, aunque sólo en sus bordes. Continúan los conceptos que entrelazan curvas y pantallas, como este de Xiaomi, aunque no parece que vayamos a ver un móvil curvado como una piel de naranja pronto. El motivo es el mismo hoy que en 2013: ¿por qué?

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