La alternativa a Fairphone se fabrica en Alemania y es más barata

Gigaset Alemania
  • Gigaset cuenta con los GS6 y GS6 Pro, dos móviles ensamblados en Alemania que apuestan por la reparabilidad

  • Frente al coste superior de este tipo de propuestas, la marca rebaja la barrera de entrada a costa de compromisos

Editor

El mercado de los smartphones provenientes de Europa sigue siendo un nicho dominado por unas marcas que navegan a contracorriente de las chinas y estadounidenses. Aunque la firma que suena cuando hablamos de la sostenibilidad y reparabilidad es Fairphone, una que recientemente sumaba una propuesta a su catálogo, al mismo tiempo propuestas independientes como las de Jolla han intentado hacerse su propio hueco con un software sin Google.

Y dentro de este mapa de marcas del viejo continente, Alemania cuenta con su contendiente: Gigaset. La marca mantiene sus modelos más recientes, los Gigaset GS6 y GS6 Pro, dos gama media que se ensamblan en Bocholt bajo la premisa de utilizar energía verde. Representan una alternativa frente a Fairphone para quienes buscan un móvil europeo sin tener que vaciar los bolsillos.

Fairphone y Gigaset: puntos comunes

El principal punto en común que une a Gigaset y Fairphone es su filosofía. Los GS6 y GS6 Pro montan una batería reemplazable de 5.300 mAh que es posible sustituir tan fácil como abriendo la tapa trasera con ayuda de una herramienta. El mérito de la firma alemana radica en haber integrado esta posibilidad sin renunciar a la certificación IP68, un factor que combina con carga rápida de 30 W e inalámbrica de 15 W.

En el frontal, montan un panel AMOLED de 6,67 pulgadas a 120 Hz con resolución FullHD+. No obstante, quienes lo han probado apuntan a un problema con la calibración de color y el nivel de brillo respecto a rivales convencionales de este rango de precios.

Hablamos de dos terminales con diferencias mínimas: mientras que el Gigaset GS6 cuenta con un almacenamiento de 128 GB, el 'Pro' sube la apuesta hasta los 256 GB. Eso sí, en RAM comparten los mismos 8 GB y por supuesto, ranura para tarjetas microSD de hasta 1 TB.

Para que el modelo 'Pro' se sitúe en una horquilla cercana a los 380 euros (frente a los precios de lanzamiento de 339 y 449 euros respectivamente), el fabricante ha asumido algunos recortes en varios apartados:

  • Rendimiento: montan un chip Dimensity 7300 de MediaTek con 5G, pero que tiene una GPU que palidece en algunas tareas pesadas frente a chips más solventes.
  • Menos fotografía: a pesar de que montan un sensor principal de 64 megapíxeles, no pueden enfrentarse a rivales del mismo precio por un procesado de imagen inferior lo que se traduce en menos calidad en fotos nocturnas. Además, sus lentes gran angular y macro son limitadas.
  • Política de actualizaciones: Gigaset garantiza siete años de parches de seguridad, pero el compromiso de actualizaciones de Android se reduce en solo dos saltos. Así, se quedarán con Android 17 (una vez actualicen) tras haber debutado con Android 15.

Sea como fuere, los móviles de Gigaset se mantienen como una de las pocas opciones del mercado para quien busque un teléfono con batería reemplazable, ensamblaje europeo y resistencia al agua sin gastar un dineral. Una alternativa que vuelve a demostrar que el derecho a reparar en Europa es posible con precios contenidos, siempre que estemos dispuestos a asumir compromisos en algunos puntos, como hemos visto.

Imagen destacada | Composición con imágenes de Xataka Móvil (generada) y Wikimedia Commons

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