Editar una imagen con las herramientas de inteligencia artificial tiene riesgos visibles, pero también invisibles
Compartir imágenes de terceros con la IA “no es un acto neutro”, aunque la mayoría de las veces no constituya infracción
La IA generativa puede ser muy útil, especialmente si hablamos de creación y generación de imágenes. Los resultados son espectaculares y las posibilidades infinitas. Modelos como Nano Banana han popularizado su uso, pero utilizarlos sin sentido común puede conllevar ciertos riesgos, especialmente si usamos para ello la imagen de terceros que en ningún caso han dado su autorización.
Los riesgos visibles. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha publicado un documento en el que explican las posibles consecuencias sobre el uso de imágenes de terceros en sistemas de inteligencia artificial, dividiéndolas en riesgos visibles y riesgos invisibles.
Entre los riesgos visibles se encuentran los derivados de la propia generación de imágenes. Dicen que una broma deja de ser graciosa cuando alguien no se ríe y este es el mejor ejemplo. Fotografías editadas para reírse de un tercero, humillarlo o sexualizarlo se convierten en un problema cuando la persona protagonista no está de acuerdo con ellas. Además, puede incluso llegar a afectar a su reputación, tanto a nivel personal como profesional, si estas imágenes se hacen pasar por verdaderas.
Y también los invisibles. Más allá de que la persona apruebe o no el contenido, que tenga conocimiento de que estás usando sus imágenes para “jugar” con la IA, existen los que la AEPD ha catalogado como riesgos invisibles. Son aquellos que, incluso aunque el contenido no se difunda públicamente, van asociados al simple hecho de compartir las imágenes en estas herramientas. Su imagen, que entra en la categoría de datos personales sensibles, pueden alojarse en los servidores de la IA, lo que ocasiona la pérdida de control del uso que se puede hacer con esa imagen.
No constituye infracción. Tal y como explica la AEPD, “que una fotografía estuviera en un grupo de mensajería, en una red social o se hubiera enviado una vez no equivale a una autorización general para cargarla en herramientas de IA, transformarla, generar variantes o difundir el resultado”. Y, a priori, “no implica automáticamente la existencia de una infracción”.
Pero hay que tener claro que regalarle a la inteligencia artificial una imagen de terceros sin su consentimiento, incluso si no llevamos una mala intención, tiene efectos sobre la protección de datos de dichas personas, desde la descontextualización de esa imagen hasta la pérdida de control de ella.
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