La foto imposible a -28ºC del doble arco de la Vía Láctea jamás podría haberse tomado con un móvil

Fotografia Alpes
  • La fotógrafa utilizño un equipo especial formado por una cámara Nikon Z6 II adaptada para la astrofotografía, un objetivo Nikon NIKKOR Z 20mm f/1.8 y un rastreador de estrellas Benro Polaris

  • Los móviles tienen necesitan una temperatura operativa entre 0ºC a 35 °C para funcionar correctamente

Noelia Hontoria

Editora

La fotógrafa Angel Fux, especializada en astrofotografía y retratos de paisajes nocturnos, ha logrado un nuevo hito: ser la primera persona en fotografiar el doble arco de la Vía Láctea. La cima que ha escalado va mucho más allá de los 4.200 metros que tuvo que subir para encontrar la instantánea perfecta: es un reto técnico y de supervivencia sin precedentes. Tanto es así que incluso la NASA se ha fijado en ella.

Unas condiciones infernales. Lograr esta fotografía no es cosa de apuntar y disparar. Para poder materializar su idea, Fux tuvo que prepararse durante meses para ser capaz de resistir a las condiciones extremas a las que se enfrentaría en su destino: desde cornisas heladas hasta fuertes rachas de viento y temperaturas de -28ºC, esta zona de Los Alpes no es un lugar sencillo ni accesible para cualquiera.

La fotógrafa no solo buscaba la imagen más impresionante jamás capturada por su cámara. También quería batir su propio récord y ascender 1.000 metros más de lo que lo hizo en 2025, cuando subió a los 3.100 metros del Gornergrat.

En esta aventura, el lugar elegido fue el espectacular Dent d'Hérens, una cumbre situada justo detrás del Cervino, entre Italia y Suiza. "Los fotógrafos no van allí, menos en invierno y menos aún de noche”, según explica en su blog. Uno de los motivos es que “el equipo necesario para la astrofotografía y el que requiere el alpinismo son simplemente incompatibles en la mayoría de los casos".

En su caso, además, necesitó la ayuda de un guía de montaña profesional, Richard Lehner, quien, junto con su hijo Arnaud, la acompañó en esta curiosa expedición. Durante seis meses, los tres se dedicaron a planificar la logística, preparar el equipo y estudiar cómo afrontarían esta aventura. En todo momento existió bastante miedo a los peligros que acechan en este lado de la montaña, desde la posibilidad de caer hasta el elevado riesgo de congelación.

Un objetivo tan claro como incierto. La joven fotógrafa explica en su web qué le ha llevó a exigirse tanto. "Mi búsqueda de cielos oscuros se ha ido intensificando a lo largo de los años de una manera que no comprendí hasta hace poco". Además de su hazaña en los Alpes, anteriormente ya había pasado por lugares como los Pirineos, los Andes o las Dolomitas.

Para la aventurera del Dent d’Hérens tenía claro que quería inmortalizar un momento único y efímero: el doble arco de la Vía Láctea. "Una vez al año, en el hemisferio norte, ocurre algo sencillamente extraordinario en el cielo nocturno. Durante unos pocos días, cada mes de marzo es posible contemplar ambos brazos de la Vía Láctea sobre el horizonte en la misma noche, no al mismo tiempo, sino a lo largo de la misma rotación terrestre".

En este fenómeno, “el arco invernal, una franja de estrellas más tranquila y menos densa, se eleva durante la primera mitad de la noche. Luego, a medida que la Tierra gira, el arco estival asciende desde la otra dirección, trayendo consigo el núcleo galáctico, ese inconfundible y denso río de luz. Juntos, forman lo que se conoce como doble arco de la Vía Láctea”.

La propia Fux ya captó este instante mágico de la naturaleza en la mencionada expedición al Gornergrat de 2025, sin embargo, hay que tener en cuenta que no siempre resulta fotografiable. Para que las cámaras lo puedan captar deben darse de forma simultánea otras condiciones, como que la luna se encuentre en la fase adecuada, que el horizonte esté despejado en 360 grados, colocarse en la ubicación correcta o que la meteorología sea favorable.

Nunca se hubiera logrado con un móvil. Tras meses de preparación, Fux consiguió su espectacular fotografía. Para ello utilizó un equipo especial formado por una cámara Nikon Z6 II adaptada para la astrofotografía, un objetivo Nikon NIKKOR Z 20mm f/1.8 y un rastreador de estrellas Benro Polaris.

Incluso con semejante arsenal de tecnología, Fux tuvo algunos problemas técnicos relacionados con el frío. Hablamos de temperaturas de hasta -28ºC con gélidas rachas de viento y esto nos deja clara una realidad: ni el móvil con la mejor cámara del mundo podría haber inmortalizado este momento mágico.

Actualmente, los teléfonos móviles comerciales están diseñados para funcionar en un rango de temperatura ambiental concreto. Por ejemplo, los iPhone 17 Pro ofrecen una temperatura operativa entre 0ºC a 35 °C y una temperatura no operativa de −20ºC a 45 °C. Los teléfonos rugerizados con certificación militar podrían ofrecer una horquilla más generosa, pero igualmente la calidad de las cámaras no estaría a la altura en caso de que permitieran disparar en dichas condiciones.

Además de la temperatura exterior, la altitud tampoco se lleva bien con los teléfonos móviles. Siguiendo con el ejemplo del iPhone 17 Pro, la altitud de funcionamiento probado es de hasta 3.000 metros. Un dato que está más que bien pero que no cubre las necesidades de la última expedición de esta fotógrafa.

Un regalo. Cuando llegó la gran noche, Fux fotografío primero el arco invernal entre las 20.30 horas y 23.30 horas y, ya de madrugada, hizo lo propio con el arco de verano, a partir de las 2.30 horas.

Lo que no esperaba es que iba a tener una recompensa a todo su esfuerzo: otra estela apareció en el cielo: "Hubo una sorpresa. Mientras revisaba la panorámica del arco invernal me fijé en un tenue arco ovalado que se extendía en dirección opuesta al sol, atravesando el encuadro con un degradado sutil pero inconfundible.

Se trata del 'Gegenschein', un brillo difuso del cielo nocturno causado por la luz solar que refleja el polvo interplanetario, justo en la posición opuesta al sol. Es muy tenue y rara vez se capta en fotografía", explica la fotógrafa en su blog.

Por si todo este esfuerzo no fuera suficiente, tras descender de nuevo al “mundo real” le tocó afrontar 40 largas horas para procesar todo el material. 40 horas para una sola foto. Pero qué foto.

Imágenes | Angel Fux 1

En Xataka Móvil | Ya puedes tener gratis las fotos de Artemis II en tu móvil con estos fondos de pantalla de la NASA

En Xataka Móvil | Un iPhone, la Luna y una nueva foto 'imposible' desde la Artemis II

Ver todos los comentarios en https://www.xatakamovil.com

VER 0 Comentario