Me encantan los teléfonos grandes

He utilizado smartphones con pantalla de 3,5 pulgadas durante algo más de cinco años. Con iOS y Android. Y mi experiencia con ellos ha sido muy buena. Su ergonomía era estupenda, y, además, podía llevarlos en cualquier bolsillo sin problemas. Pero a principios de 2013 todo cambió. Cayó en mis manos un teléfono con una pantalla de 5 pulgadas, y, aunque en un principio no tenía claro si era buena idea pasar de 3,5 a 5 pulgadas «de un plumazo», decidí dar el salto y probarlo.

Como recordaréis, hace dos semanas Javier Pastor, uno de los editores de Xataka Móvil, publicó un post en el que nos explicó por qué odia los teléfonos grandes. Y tiene razones fundadas para que no le gusten. Al fin y al cabo, es una decisión muy personal tan razonable como la contraria, que, precisamente, es la que voy a defender yo en este post. Y es que tengo clara una cosa: no volveré a tener un smartphone con una pantalla inferior a las 5 pulgadas. Ni loco.

Más grande, en este caso, sí es mejor

Esta es solo mi opinión, por supuesto. En lo que se refiere al tamaño de la pantalla de los teléfonos es evidente que no hay verdades absolutas. Depende de los gustos y las necesidades de cada uno. Reconozco que la primera vez que tuve un terminal de 5 pulgadas en la mano me pareció enorme. Pero no tardé en empezar a descubrir ventajas muy importantes si lo comparaba con mi smartphone de 3,5 pulgadas.

En aquella gran pantalla todo se veía mejor, y no se debía necesariamente a que tuviese mejor calidad de imagen, sino, sencillamente, a que había más espacio disponible. Veía «más». La interfaz de un teléfono que tiene una pantalla con una diagonal 1,5 pulgadas mayor debería mostrar más información que la de un móvil de 3,5 o 4 pulgadas. Y normalmente es así. Si, además, los fabricantes optan por integrar un panel de calidad con una densidad de puntos por pulgada suficiente, la satisfacción, en mi caso, está garantizada. Para mí, la combinación de una pantalla de 5 pulgadas y un panel Full HD es actualmente la más equilibrada.

Me resulta mucho más cómodo leer texto en una pantalla de 5 pulgadas que hacerlo en una de 3,5 pulgadas

Como os decía, las ventajas de los smartphones grandes empiezan a apreciarse desde la interfaz, aunque no es ni mucho menos, para mí, su cualidad más importante. Yo utilizo mucho mi teléfono para leer texto. Muchísimo, de hecho. Consulto el correo electrónico, leo la información de blogs y páginas web, libros electrónicos, etc. De todo. Y me resulta mucho más cómodo hacerlo en una pantalla de 5 pulgadas o más. Es verdad que la mayor parte de las apps que nos permiten leer libros digitales, por ejemplo, contempla la posibilidad de ajustar el tamaño de la fuente, por lo que es posible usar una grande en cualquier terminal, al margen del tamaño de su pantalla. Pero si utilizas una fuente muy grande en un smartphone con una pantalla relativamente pequeña tendrás muy poca información simultáneamente, y te verás obligado a desplazarte constantemente por el texto. Un auténtico coñazo.

Pero, en mi opinión, las ventajas de las pantallas grandes no acaban aquí. Disfruto más mis fotografías y mis vídeos en la pantalla de mi actual smartphone de 5 pulgadas que en los anteriores de 3,5 pulgadas. Todos los teléfonos que he utilizado tenían pantallas de muy buena calidad porque es una característica que me importa mucho, pero el tamaño y el nivel de detalle del panel del smartphone que tengo ahora son estupendos. Pero esto no es todo. Además, en el coche tengo un soporte que me permite fijar el smartphone cuando necesito usar una app de guiado por GPS, y esa pulgada y media adicional me parece decisiva en este apartado. Veo el mapa y las indicaciones con más claridad, y esto, cuando estás al volante, me parece muy importante.

Un 5 pulgadas «a una sola mano»

Comprendo perfectamente que muchas personas tengan dificultades para utilizar con una sola mano un teléfono con una pantalla de 5 pulgadas o más, pero no es mi caso. Reconozco que manejaba con más comodidad a una sola mano mis anteriores smartphones, pero con el actual me desenvuelvo bien para casi todo. No me resulta imprescindible, ni mucho menos, utilizar siempre las dos manos. Aunque, por supuesto, es evidente que esto depende del tamaño de las manos de la persona. A alguien con manos pequeñas es normal que le cueste mucho utilizar su móvil con una sola mano. Las mías no son especialmente grandes, pero tampoco pequeñas, esa es la verdad.

Por otra parte, no comparto la opinión de los que defienden que llevar encima un terminal de 5 pulgadas es una lata. He protegido el mío con una funda que incrementa ligeramente su tamaño, y, aun así, me cabe sin problemas en los bolsillos laterales de todos mis pantalones, que suelen ser los más pequeños. En los bolsillos interiores de mis chaquetas va aún más holgado, por lo que en este apartado no tengo absolutamente nada que objetar.

¿Más de 5 pulgadas? Sí, pero con reservas

La ergonomía de los phablets de 5,5 pulgadas o más no me convence, pero hasta 5,2 pulgadas no tengo ningún problema

Con frecuencia me pregunto si me veo utilizando un smartphone con más de 5 pulgadas. Y la verdad es que sí. No me importaría en absoluto tener uno de 5,1 o 5,2 pulgadas, pero a partir de ahí la verdad es que tendría que pensármelo detenidamente porque, en mi opinión, la ergonomía de los phablets de 5,5 pulgadas en adelante cae en picado. La experiencia que nos pueden ofrecer esas pantallas puede ser estupenda si su calidad está a la altura, desde luego, pero un terminal de ese tamaño no podría llevarlo en los bolsillos de la mayor parte de mis pantalones, y para mí esto es importante. Sobre todo cuando hace buen tiempo y no llevo una chaqueta en la que podría guardar el teléfono.

Como veis, tengo muy claras mis preferencias, pero respeto profundamente las de los demás. No puede ser de otro modo. Como decía al principio del post, esta decisión es muy personal y no hay una solución ideal para todo el mundo. Y es mejor así. Menudo aburrimiento si todos pensáramos exactamente lo mismo. En cualquier caso, también a mí me parece que la mayor parte de los fabricantes está maltratando a los usuarios de los smartphones pequeños con configuraciones claramente mejorables. No se me ocurre ninguna razón que justifique que las prestaciones de muchos de estos móviles sean tan inferiores a las de los teléfonos grandes. Hay excepciones, por supuesto, pero son escasas. Espero que los fabricantes «espabilen» y nos traten a todos con la misma dedicación. Aún son muchas las personas que prefieren los smartphones pequeños.

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