Nuestro cuerpo no funciona como la batería de un teléfono: la inactividad prolongada nos hace menos eficientes
El dopamine-scrolling somete al cerebro a una búsqueda de recompensas que provoca fatiga, niebla mental y más estrés
Llevamos una vida ajetreada y para muchos, nuestro refugio es ese rato al final del día en el sofá. Eso sí, creemos que apagar las notificaciones, poner el móvil en silencio o simplemente dejarlo boca abajo en la mesa es suficiente para desconectar del estrés. La lógica invita a pensar que nuestro cuerpo recarga su energía mediante la simple inactividad física que viene acompañada de un vistazo a nuestras redes sociales: estamos equivocados.
La neurociencia y la psicología llevan años alertando de que esta dinámica es un autosabotaje en toda regla. Investigaciones de instituciones prestigiosas han demostrado que la mera presencia física del smartphone merma nuestra capacidad cognitiva y que el sedentarismo nos sume en un ciclo de agotamiento. En lugar de descansar y "recargar las pilas" como solemos decir, estamos sometiendo al cerebro a una constante hipervigilancia y a un estrés que pasa desapercibido. Y del que es cada vez más difícil escapar.
La trampa del 'dopamine-scrolling'
Según explica la investigadora y doctora en neurociencia Anne-Laure Le Cunff es asumir que nuestro cuerpo funciona como la batería de un smartphone. A nivel biológico, nos parecemos más a una máquina: la energía no se recupera por el mero hecho de no hacer nada.
De hecho, la fisiología del sedentarismo demuestra que la inactividad prolongada hace que nuestro sistema sea menos eficiente a la hora de procesar el esfuerzo. Si a esta inmovilidad le sumamos el hábito de consumir redes sociales, caemos en lo que los expertos denominan dopamine-scrolling: el cerebro entra en un bucle de pequeñas recompensas que fatiga las redes neuronales a cargo de la atención y autorregulación.
Pero el desgaste no ocurre solo al mirar la pantalla. El conocido estudio bautizado como «Brain Drain» de la Universidad de Texas demostró que tener el móvil encima de le mesa, incluso apagado, reduce la capacidad de concentración. ¿Por qué sucede esto? Pues bien, el cerebro destina gran parte de sus recurssos a inhibit el deseo de coger el teléfono.
Es decir, el proceso de "no pensar" en el móvil nos agota. Esta invasión es tan profunda que incluso al realizar tareas cotidianas —como hacer la lista de la compra— los psicólogos han comprobado que usar papel en lugar del teléfono activa áreas cerebrales distintas. Así, favorece una retención espacial y una concentración que las pantallas nos arrebatan.
Impacto social y cómo recuperar nuestra energía
Este desgaste cognitivo traspasa la frontera individual e incluso erosiona relaciones sociales. La investigadora Dunn comprobó que los grupos de personas que dejan sus móviles sobre la mesa en una cafetería están más distraídos y disfrutan menos de sus interacciones con iguales. A este fenómeno se le suma el problema del phubbing (ignorar a tu acompañante por mirar la pantalla), que puede generar desconfianza y actitudes defensivas en las relaciones de pareja debido al pensamiento sobre lo que puede estar ocurriendo al otro lado de la pantalla.
Entonces, ¿cómo podemos descansar de verdad? La respuesta de la neurociencia choca de frente con nuestra intuición: Le Cunff asegura que detenerse no es suficiente; debemos apostar por el descanso activo. Un ligero paseo que mejore la circulación es metabólicamente mucho más revitalizante que tumbarse a mirar TikTok.
Para lograr un reinicio del sistema nervioso, es imperativo silenciar el dispositivo. Y dado que la fuerza de voluntad no basta para ignorarlo, la solución más avalada es drástica pero efectiva: sacar el móvil de la habitación donde estemos. Alejar el teléfono de nuestro campo de visión elimina la necesidad de inhibir el impulso de mirarlo, liberando nuestra capacidad cognitiva.
Además, los expertos recomiendan recuperar el placer de las aficiones analógicas y, sobre todo, aprender a tolerar el aburrimiento sin recurrir a la dopamina barata que nos ofrece las pantallas. No parece tan sencillo por mucho que tengamos esta información, pero sin duda, es un cambio beneficioso para nuestro rendimiento.
Imagen destacada | Tony Schnagl para Pexels
En Xataka Móvil | Dos semanas sin internet en el móvil tiene efectos impresionantes: rejuvenece hasta 10 años el cerebro, según un nuevo estudio
Ver todos los comentarios en https://www.xatakamovil.com
VER 0 Comentario