Del OnePlus One al OnePlus 3: ¿a la tercera va la vencida?

Allá por 2014, el año en el que veríamos aún un Galaxy S5 recubierto de un marco demasiado tradicional y una trasera porosa que acapararía portadas, el año en los lectores de huellas empezaban a tomar protagonismo tras un ruidoso TouchID y, entre otras cosas, el año de un LG G3 que se adelantaría con su panel 2K, alguien se iba a hacer hueco con una estrategia tan ambiciosa como efectiva. En 2014 una pequeña empresa china lograba presentar su primer smartphone, el OnePlus One, del cual hoy hemos conocido su última iteración, el OnePlus 3.

Un smartphone que llega para competir con el resto de topes de gama apostando por el hardware más potente y un precio menor a éstos. algo con lo que ya partieron en sus inicios un proyecto de la mano de Pete Lau, actual CEO de la empresa, con el cual lograron al menos colocarse entre los más importantes con un concepto diferente en muchos aspectos, tanto a nivel de estrategia como de producto. Y sobre todo una relación calidad precio que aspiraba a ser su principal reclamo al no subir a las fronteras económicas que asentaban sus rivales de basto currículum y topes de gama por encima de los 600 euros.

No obstante, el OnePlus 3 llega con algún cambio en alguno de estos aspectos, como el de la distribución. Algo que ya se vio venir cuando la empresa decidió acabar con el sistema de venta por invitaciones con el anterior terminal, el OnePlus 2, sin que se especificase el motivo exacto, si bien las hipótesis que en su momento plantearon nuestros compañeros de Xataka Android eran las más plausibles. ¿En qué otros aspectos ha evolucionado esta empresa y su producto estrella?

En busca del smartphone perfecto

Ése es el lema implícito (y ambiguo) de todo fabricante de móviles y también el que dijo Carl Pei, director de operaciones globales de OnePlus, cuando nuestros compañeros de Xataka tuvieron la oportunidad de entrevistarles en 2014. Un momento en el que ya se mostraban muy seguros de un producto que, según ellos, había sido planteado creando primero el producto para definir luego el precio con el fin de obtener una mayor satisfacción del usuario.

El OnePlus One había sido planteado creando primero el producto para definir luego el precio con el fin de obtener una mayor satisfacción del usuario

Ahí fue cuando salió aquello de flagship killer y su filosofía Never Settle, la cual implicaba que sus componentes fuesen de fabricantes de renombre como Qualcomm y que éstos estuviesen a la altura de los que aspiraban a ser sus rivales, es decir, los tope de gama. Y ya vimos en su momento que el OnePlus One, tanto en los benchmarks como en la experiencia de uso, no quedaba muy alejado de éstos, con el (arriesgado) añadido de rebajar el coste al máximo.

Así, el OnePlus One llegó con una propuesta distinta: una marca nueva y ambiciosa, una construcción distinta en plástico de acabado pétreo y marco de metal, un packaging de diseño sencillo y completo, un hardware a la altura de los más potentes y un software alternativo y prometedor con poca carga y reconocimiento de voz. No en vano, logró llamar la atención con una estrategia de marketing on-line, ruidosa pero low-cost al fin y al cabo.

Todo esto llevando la "L" en una ya ardua escena del móvil con un peculiar terminal de 5,5 pulgadas y jugando la carta de la exclusividad con el que resultó ser un polémico sistema de venta: el de las famosas invitaciones. Los motivos que siempre se dieron desde la marca eran el limitado stock y el encontrarse en fase de inicio, si bien esto siguió en los dos siguientes terminales al menos en fase inicial.

El resultado no defraudó, sino que superó expectativas. Las ventas del OnePlus One alcanzaban las 500.000 unidades hacia noviembre de 2014, siendo esto diez veces superior a lo planificado, 50.000 unidades, como recordaba Digital Trends. Un 39% de estas ventas correspondía a Asia Oriental, un 33% a Europa y un 22% a América del Norte, recaudándose un total de 300 millones de dólares al acabar 2014.

OnePlus 2: lo bueno, si no es tan barato, ¿dos veces bueno?

Pese a ser en ciertos aspectos una estrategia arriesgada la que la pequeña compañía había iniciado con el OnePlus One, al final ésta dio sus frutos y la compañía se colocó entre las principales siendo bastante más joven y creando expectación. Y de hecho muchos factores se mantuvieron a la hora de producir y lanzar el que sería su iteración, el OnePlus 2.

En esta ocasión el terminal se adaptaba a las tendencias que ya estaban marcándose en el mercado como la incorporación de un lector de huellas, estabilización óptica de imagen en la cámara principal o el USB tipo-C. Sin olvidar el cambio en la construcción y el diseño al optar por un chasis de aleación de magnesio con aluminio, con un botón exclusivo para configurar notificaciones que era a la vez un rasgo distintivo.

Con el OnePlus 2 se quedaron con una pantalla FullHD, una opción más económica y menos comprometedora con el Snapdragon 810

¿En qué guerra no entraron? En la de las "K", la de los píxeles por pulgada: la de la resolución. Cuando otras empresas de la competencia decidieron incorporar paneles QHD, como LG con el G4 o Samsung con los Galaxy 6 y S6 Edge, en OnePlus se quedaban con un FullHD, más económico y menos comprometedor con un Snapdragon 810 que no contaba precisamente con un currículum demasiado limpio tras lo que se iba viendo en otros terminales como el HTC One M9 (si bien en el caso del OnePlus 2 se ajustó a un ciclo de reloj más bajo, 200 MHz menos).

Tampoco entraron (por suerte) en la guerra de la anorexia de los smartphone, y de hecho tenían un producto ligeramente más pesado que el anterior, eso sí, con 200 mAh más de batería. En otra cosa que mejoraron con respecto a superficies de hecho fue en el aprovechamiento del frontal, teniendo un terminal casi igual de alto y un centímetro más estrecho con un 73,3% de ratio pantalla-frontal (de un 71,9% del OnePlus One)

¿Qué otros elementos dejamos de ver en este segundo vástago de los chinos? Por una parte, el NFC, y por otra CyanogenMod. OnePlus se desligó de ellos para optar por una capa de personalización de la casa, Oxygen 2.0, aunque se mantuvieron las premisas de que ésta no contuviese demasiados añadidos de dudosa utilidad y que aportase alguna característica diferencial como Shelf, si bien de personalización quedó algo menor con respecto a lo anterior, como leímos en el riguroso análisis de Kote.

Mismo tamaño de pantalla, construcción en metal, innovando en conexión y renunciando a paneles ambiciosos o a lo que también había renunciado Samsung meses antes: bandeja para SD y batería extraíble. De nuevo, además, con el cuestionable sistema de invitaciones, si bien funcionaba en cuanto al efecto "¿Y si me quedo sin?" y de hecho se vendieron 30.000 unidades en China en apenas un minuto según leímos en Phone Arena. Además, aunque no contamos con datos oficiales de ventas, en agosto del año pasado aseguraban a Forbes que contaban con más de 2.000.000 de reservas.

Un alto en el camino: llámalo X

El tercer OnePlus no sería un tercer flagship killer, sino un terminal de tamaño y ambición menores. Así, como sorpresa de final de año llegaba el OnePlus X, un terminal que quedaba por debajo de los 300 euros para seguir siendo en cierto modo killer por esto mismo, por representar una alternativa competente por características y precio con respecto a la competencia, en este caso rivales como el HTC A9.

El OnePlus X se convertía pues en un hermano menor del OnePlus 2 para satisfacer a los usuarios que no quisiesen un terminal "grande" y prefiriesen algo más contenido, optando por las 5 pulgadas y una configuración de hardware algo más modesta, con un Snapdragon 801 pero, eso sí, sin dejar de cuidar la construcción, el diseño y los materiales.

Así, en esta ocasión poco entraremos en materia dado que en realidad no forma parte exactamente de la evolución del producto hasta el OnePlus 3, si bien sirvió como prácticas en el polémico sistema de ventas por invitación. También sin NFC, en esta ocasión si se optó por disponer de la bandeja para SD, aunque debido al tamaño y a su delgadez (6,9 milímetros) la batería quedó en 2.520 miliamperios. Cabe mencionarlo, de hecho, porque sí supuso un hito más en la historia de esta joven empresa, y recordemos que aún estamos en junio y que queda mucho año por delante.

El OnePlus 3: el flasghip per se

¿Qué aporta pues el OnePlus 3 con respecto a sus antecesores? En primer lugar es posible que un cambio en lo que puede haber quedado como un lema demasiado ambicioso y que no acababa de dibujarse en la práctica. El de hoy no viene con la intención de eliminar a sus rivales, pero sí de colocarse a la altura y con las mismas armas de siempre: lo máximo al mejor precio posible.

Una de las asignaturas pendientes, probablemente de manera intencionada, de la marca era la carga rápida. Ya en la entrevista que enlazábamos y comentábamos al inicio se les preguntó y hablaron de esta característica como algo llamativo pero por evolucionar, y al parecer el punto deseado por la compañía ha llegado en 2016 dado que en el OnePlus 3 vemos que incorpora la tecnología Dash Charge, que promete más del 60% de la carga en 30 minutos. Algo que de hecho probablemente sea algo más que un aliciente complementario tratándose de un terminal con una batería de 3.000 miliamperios, que sobre el papel pinta algo justa.

Las cámaras también eran un punto que, sin resultar mala ni mucho menos, tenía siempre el lastre del software que parecía dejar al terminal lucirse. En este caso el sensor del OnePlus 3 tiene 16 megapíxeles (tres más que el anterior) y que cuenta con estabilización óptica electrónica de imagen. Atendiendo aquí a los exigentes: incluye soporte para RAW y controles manuales, y según vemos en el análisis los resultados son más que aceptables. Esta vez nada de esperar a una actualización de software, por cierto.

De izquierda a derecha: OnePlus One, OnePlus 2 y OnePlus 3.
De nuevo apostando por las 5 pulgadas y la resolución FullHD

De nuevo apostando por las 5 pulgadas y la resolución FullHD, el OnePlus monta un panel AMOLED en una carcasa unibody de aluminio, uniéndose a la tendencia de tantos fabricantes en la actualidad. Y de hecho el diseño nos es muy familiar, y no podemos evitar ver similitudes a los iPhone 6 y 6s Plus o al Samsung Galaxy S7. La delgadez, de hecho, es la misma que la del iPhone 6s Plus, 7,3 milímetros. Los colores disponibles, dorado y gris plomo, también nos suenan, aunque de nuevo contamos con el surtido de carcasas ya tradicional.

El hardware, de nuevo, a la última. Un Snapdragon 820 y, cumpliendo rumores, saltando a los 6 GB de memoria RAM (e incluyendo por fin NFC). También con el lector de huellas en cerámica, que cumple lo de tardar 0,2 segundos en desbloquear el dispositivo y de nuevo confiando con la capa de personalización de la casa sobre Android Marshmallow, OxygenOS, con la posibilidad de personalizar algunas características y emplear gestos con pantalla apagada.

El OnePlus 3 mantiene el precio de salida de su antecesor, 399 euros

Lo que no ha evolucionado, por suerte para los compradores potenciales, es el precio. El OnePlus 3 mantiene el precio de salida de su antecesor, 399 euros, representando así una alternativa bastante más económica que sus rivales con una igualdad de condiciones sobre el papel, claro. Con este terminal OnePlus logra mantenerse una vez más en la jungla del mercado móvil que no entiende de tamaños ni de logros cuando se trata de hacer desaparecer empresas.

Sin el lema de flagship killer (no al menos tal cual, aunque puede que aún implícito), ¿logrará tener el éxito en ventas que se vio al menos en el lanzamiento de los dos topes de gama anteriores de la compañía? Veremos que ocurre en esta ocasión, lo que está claro es que a los Goliaths del mercado del móvil les queda aún otro rival a tener en cuenta.

En Xataka | OnePlus 3, análisis: un portento Android por 399 euros, sin invitaciones

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