Nadie podrá desbloquear tu teléfono con tu huella cuando hayas muerto

La noticia biométrica del día llega desde Florida, y tiene que ver con un caso en el que la policía local se ha personado en un funeral para, empleando la huella dactilar de un fallecido, desbloquear su teléfono móvil y así acceder a la información contenida en él. Un acto que la propia policía ha asegurado que es legal, pero que no ha dado resultado.

El caso, que se inició con la detención de un sospechoso y que acabó con un intento de atropello a un policía y la muerte del conductor del vehículo, acabó llevando a los agentes al funeral de la víctima. Según informa The Verge, el desbloqueo no pudo producirse pues los sensores biométricos están protegidos contra ese tipo de accesos no autorizados. Os contamos cómo.

Detección de vida

El caso de Florida no es el primero que se produce en este sentido. En el año 2016, la policía de Michigan, también en Estados Unidos, trató de usar las huellas dactilares de una víctima de asesinato para desbloquear su teléfono y tratar de progresar en la investigación, en busca de sospechosos. Como en el caso que nos ocupa, el intento de desbloqueo fue infructuoso.

En aquella ocasión se trataba de un iPhone y la policía acudió a un profesor de la Universidad de Michigan a fin de que éste hiciese reproducciones a tamaño real de las huellas de la víctima, huellas que la policía había escaneado cuando la víctima aún seguía con vida. Como comentábamos, el intento no dio resultado pues los lectores de huellas tienen un sistema llamado "Detección de vida".

Los lectores de huellas reaccionan ante la electricidad generada por un cuerpo vivo, y que desaparece pocos minutos después de fallecer

El sistema, que también se conoce formalmente como "Detección de ataque de presentación", permite al lector detectar la presencia de huellas falsas gracias a que es capaz de reconocer la fuente de las mismas y determinar si provienen de un ser vivo o no. Eso anula automáticamente el uso de moldes realizados con diversos materiales, y por supuesto no permite el empleo de las huellas dactilares de un fallecido.

En el caso de Apple con sus iPhone, TouchID es capaz de percibir las ondas eléctricas generadas por nuestro cuerpo y provenientes de debajo de la epidermis. En cuanto el individuo fallece y su actividad corporal se detiene por completo, estas ondas eléctricas cesan y el lector de huellas deja de reaccionar ante las mismas, lo que hace imposible su desbloqueo.

Lectores no pero ¿Face ID sí?

El resto de fabricantes no hace mención a este caso en las características de sus lectores de huellas dactilares, pero en estos momentos la mayor duda tiene que ver con la nueva moda en biometría, impulsada por Apple con su FaceID. La gran duda es si la identificación biométrica basada en el mapeo tridimensional de un rostro puede servir para que el teléfono se desbloquee ante la presencia de un cadáver.

Para solucionar esto, Apple introdujo el factor de la atención, recurriendo al seguimiento de la vista para detectar cuándo estamos mirando al teléfono y así ofrecernos acceso. Impidiendo así la entrada a otros usuarios sin nuestra autorización que podrían usar diversos trucos. Esto debería, al menos en teoría, impedir que el acceso al teléfono se produzca tras nuestro fallecimiento.

Así que la cuestión en este caso no es tanto si la actuación de la policía fue legal, algo que parece que demostraron, o ética, lo que puede dar lugar a discusiones interminables. La cuestión es si el sistema empleado es o no eficaz. Por lo que se ve en los dos casos analizados, no lo es. La propia construcción de los sensores parece protegernos ante estos accesos no autorizados.

Vía | The Verge

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