¿Qué fue del jailbreak?

La principal diferencia entre Android e iOS es que, mientras el primero es un sistema más abierto, la propuesta de Apple es mucho más cerrada. No podemos cambiar el diseño de los iconos, cambiar el tipo de letra del sistema y de instalar un launcher mejor ni hablamos. Y eso no gusta a todo el mundo.

El hermetismo de iOS desembocó en lo que conocemos como jailbreak, un proceso mediante el cual podemos saltarnos las limitaciones que impone Apple para abrir la puerta a todo un universo de personalización que de otro modo sería imposible. Sin embargo, aunque el jailbreak fue un método muy popular, desde hace unos años ha ido perdiendo fuelle. ¿Qué fue del jailbreak?

¿Para qué quiero instalar el jailbreak?

La respuesta más simple sería por puro inconformismo. Como decía, Apple apuesta por un entorno cerrado que no permite que los usuarios andemos modificando el sistema, ni siquiera para algo tan aparentemente inocente como instalar un tema personalizado que cambie el diseño de la plataforma.

En iOS puedes cambiar el fondo de pantalla de inicio, el de la pantalla de bloqueo y poco más. Apple también somete a examen todas y cada una de las apps que entran en la App Store y si no cumple con su política, no la aprueban. Por ejemplo en iOS nunca veremos una aplicación que nos permita usar los gestos de multitarea del iPad en el iPhone. En el entorno controlado por Apple, los gestos de multitarea son del iPad y ahí se deben quedar.

La experiencia de uso es el argumento de Apple para justificar tanto control sobre lo que podemos y lo que no podemos hacer

Para la mayoría de usuarios no supone un problema ya que lo único que quieren es un sistema que funcione y en el caso de iOS, nos guste o no, la experiencia de uso está cuidada al máximo. De hecho, la experiencia de uso es la excusa con la que Apple justifica tanto control sobre lo que podemos y lo que no podemos hacer.

Pero tanto control no gusta a todo el mundo, también hay usuarios a los que nos gusta poder hacer con nuestros móviles lo que queramos, que para eso los hemos pagado. ¿Qué es eso de no poder añadir más que cuatro iconos en el dock? ¿Y lo de no poder eliminar apps del sistema?

El jailbreak es la respuesta a todas estas preguntas. Cuando realizamos el proceso de jailbreak en un iPhone o iPad nos saltamos las restricciones que impone Apple y podemos acceder a un enorme y variado universo de apps extraoficiales con las que sacar todo el partido de nuestros iPhone y iPad.

¿Y dónde descargo esas apps? Se pueden instalar de forma manual, casi como cuando instalamos un APK en Android, pero la mayoría de usuarios de jailbreak recurre a Cydia, una especie de App Store alternativa donde encontrar infinidad de temas, add-ons y tweaks para iOS.

Resumiendo, el jailbreak es una forma de evitar las barreras que nos pone Apple y, aunque no es ilegal, sí es cierto que a la marca de la manzana no le hace mucha gracia que sus clientes mancillen el templo sagrado que es iOS. Además, si llevas tu iPhone a reparar y tiene el jailbreak instalado puedes tener problemas con la garantía, pero no es nada que un reseteo no pueda evitar porque sí, el jailbreak es totalmente reversible.

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Los dev-teams y Apple: el eterno juego del gato y el ratón

Todo esto no sería posible sin el apoyo de la comunidad jailbreak. Algunos les llaman hackers, pero ellos prefieren darse a conocer como expertos en seguridad o desarrolladores. Nombres a parte, son estos héroes y heroínas anónimos gracias a quienes es posible 'tunear' un iPhone o iPad.

Pero conseguir crear un jailbreak no es tarea sencilla. Los desarrolladores tienen que trabajar duro para conseguir hallar una grieta por la que colarse en el sistema y después crear una herramienta ejecutable por los usuarios, todo eso sin usar código protegido por copyright.

Para Apple, el hecho de que exista el jailbreak significa que su sistema tiene grietas y su respuesta siempre es la misma: cerrarlas

Además, como decía el jailbreak es legal y Apple no puede hacer nada contra quienes lo instalan ni tampoco contra quienes lo crean. Su única arma es bloquearlo con actualizaciones. Cada jailbreak es compatible con una versión concreta de iOS, pero es cuestión de tiempo hasta que la compañía acabe parcheándolo con una actualización. A fin de cuentas, para Apple, el hecho de que exista el jailbreak significa que su sistema tiene grietas y su respuesta siempre es la misma: cerrarlas.

Pero ahí no queda la cosa, durante años los desarrolladores y Apple han estado jugando al juego del gato y el ratón. ¿Que parcheas mis exploits? Pues encuentro otros nuevos, y así sucesivamente. Sin embargo, con el paso del tiempo iOS ha ido complicando las cosas y cada vez resulta más difícil hallar esa grieta.

Esto ya no es lo que era

Al principio, iOS no era un sistema tan sólido como lo es ahora y conseguir el jailbreak era relativamente sencillo. El primer jailbreak llegó en verano de 2007, casi inmediatamente después de que Apple lanzara el primer iPhone y corrió a cargo del iPhone Dev Team, uno de los grupos dedicados al desarrollo del jailbreak más conocidos.

Durante los años siguientes se sucedieron distintas soluciones creadas por este equipo, sus rivales del Chronic Dev Team, el mítico Geohot o Comex, el niño prodigio creador de Jailbreakme que acabó siendo contratado por la propia Apple.

Más tarde recogía el testigo Pod2G y creaba el grupo Evad3rs, encargados de la creación del jailbreak durante 2012 y 2013, y finalmente llegó el turno de Pangu y TaiG, dos grupos de hackers procedentes de China que han sido los principales encargados del desarrollo de las soluciones jailbreak más recientes.

Con el paso de los años, Apple no sólo ha añadido nuevas funcionalidades y rediseñado su sistema, también lo ha fortalecido. Como consecuencia las soluciones jailbreak son más escasas y a veces se demoran meses. Por ejemplo iOS 10 llegó en septiembre y a día de hoy ningún dev-team ha publicado el jailbreak. Esto a su vez provoca la pérdida de interés de los usuarios, que no pueden actualizar el sistema hasta que haya un nuevo jailbreak si no quieren perder los privilegios que les otorga.

Tampoco hay que perder de vista que la escena jailbreak ha cambiado mucho. Al principio eran unos pocos jóvenes anónimos que se organizaban con su talento como única arma para burlar las defensas de una compañía de la talla de Apple, todo sin cobrar ni un euro a cambio salvo los de las donaciones de sus seguidores más fieles.

El jailbreak es y siempre ha sido gratuito para los usuarios, pero con el paso de los años se ha convertido en un negocio

Pero ese espíritu de lucha tan romántico se ha ido diluyendo con el paso del tiempo, y con él el núcleo duro de la comunidad jailbreak. Obviamente los desarrolladores tienen que comer, pero lo de cobrar por crear un jailbreak nunca ha estado bien visto. Ya con el jailbreak de iOS 7 los Evad3rs se enfrentaron a un aluvión de críticas por supuestamente haber aceptado un millón de dólares a cambio, y de paso colar por primera vez la tienda de apps china de Taig.

El jailbreak es y siempre ha sido gratuito para el usuario final, pero toda esta polémica marcó un antes y un después: de los chavales que se organizaban para burlarse de Apple se convirtió en un negocio. Hoy en día por todos es sabido que los hackers obtienen beneficios con la creación de un jailbreak, algo que por supuesto es totalmente lícito.

Además, el mercado de exploits de iOS es muy lucrativo y muchos acaban siendo vendidos por cantidades millonarias en lugar de ser transformados en un nuevo jailbreak. Hay empresas de seguridad como Zerodium que se dedican a ofrecer recompensas a aquellos que consigan el jailbreak. En iOS 9 fue un millón de dólares y en iOS 10 el precio ha ascendido a 1,5 millones de dólares. Hasta la propia Apple ofrece recompensas para aquellos que les ayuden en la búsqueda de bugs.

Ante este panorama, no es de extrañar que el interés de la comunidad hacker por ofrecer una solución al gran público trabajando 'por amor al arte' haya decaído.

Pero lo que está matando al jailbreak no son los millones que se ofrece por un exploit o que el sistema sea más fuerte. El verdadero motivo de su declive es que iOS ha ido abriéndose con las sucesivas actualizaciones y, aunque sigue siendo un entorno cerrado, cada vez nos ofrece más posibilidades, muchas de ellas inspiradas en herramientas que tradicionalmente sólo podíamos tener instalando el jailbreak, lo que nos lleva a hacernos la siguiente pregunta.

¿Tiene sentido el Jailbreak en 2018?

El jailbreak es una práctica bastante 'underground', de ahí que no existan demasiados datos sobre su uso como sucede con los sistemas móviles o ciertas apps. Sabemos que cuando Pod2g lanzó el jailbreak de iOS 6 en 2013, sus cálculos indicaban que había sido instalado en nada menos que 14 millones de dispositivos, pero el total de usuarios activos de Cydia ascendía a unos 23 millones.

Son números altos, pero aunque el jailbreak ha tenido sus años de gloria, siempre ha sido una tendencia minoritaria. Por aquel entonces había unos 500 millones de dispositivos iOS en circulación, lo que supone menos del un 5% de toda la plataforma, y eso en una época en la que el jailbreak era mucho más popular.

Lo que más ha minado el interés por el jailbreak ha sido la propia evolución de iOS

Los retrasos en las actualizaciones y la pérdida de interés de los hackers han hecho mella, pero lo que más ha afectado ha sido la evolución de la propia plataforma. Antes iOS era un sistema mucho más rudimentario, había mucho que mejorar y el jailbreak era la única salida.

Centro de notificaciones con OmniStat, SBSettings y WeeBackgroundKill

En los inicios del jailbreak existían herramientas míticas como SBSettings, que nos permitía activar o desactivar rápidamente elementos como la conexión WiFi, la red móvil o el modo avión.

Esta aplicación quedó obsoleta cuando Apple introdujo el centro de control con iOS 7, y lo mismo ha sucedido con muchas otras opciones como las herramientas de ahorro de batería, los widgets del centro de notificaciones, el modo de pantalla dividida de los iPad, la posibilidad de instalar teclados o la función 'levantar para despertar' que estrenaron recientemente.

Barrel

La lista de tweaks de jailbreak que han acabado llegando a iOS es prácticamente interminable. Quizás la personalización siga siendo un argumento de peso a favor del jailbreak, pero creo que en esto los usuarios hemos madurado bastante y ya no nos deslumbran los temas de Winterboard o funciones como Barrel, la app de Cydia que añadía aquellas animaciones tan locas al pasar las páginas de la pantalla de inicio.

Con un iOS que cada vez abre sus puertas a más funciones, las posibilidades que ofrece el jailbreak se reducen, y con ellas el atractivo para los usuarios. Evidentemente todavía abre muchas posibilidades para los más ávidos de cambio, pero es innegable que el jailbreak ya no es lo que era y, aunque no llegará a desaparecer definitivamente, está condenado a ser una tendencia cada vez más minoritaria.

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