ADSL a fondo (III): ¿por qué no nos llegan todos nuestros "megas"?

En el pequeño especial sobre el ADSL que estamos desarrollando en Xataka ON ya os hemos explicado con cierto detalle lo que es, cómo es la tecnología e incluso cómo funciona a nivel interno.

Por fin podremos daros respuesta a una de las preguntas que los usuarios, sobre todo los de perfil menos técnico, más hacen: ¿por qué si he contratado una conexión no puedo disfrutarla por completo? Vamos a ello.

Protocolos y cabeceras

Cuando nosotros enviamos o recibimos datos a la red enviamos y recibimos bastante más información que nosotros no utilizamos directamente pero que es necesaria para el correcto desempeño de la comunicación. Son lo que llamamos cabeceras.

Para conectarnos a Internet utilizamos muchos protocolos simultáneamente, algunos más cercanos a las aplicaciones que utilizamos (como el SMTP) y otros bastante más alejados de ellas (TCP, UDP). Claro que, para que los protocolos de mayor nivel (más cercanos al usuario) funcionen deben hacer uso y comunicarse correctamente con los más cercanos a la red en sí, que son de menor nivel.

Cada capa entre nuestra aplicación y la red añade cabeceras al enviar información, y las elimina al recibirlas (dado que no son datos de usuario, sino simplemente cabeceras que utilizan los sistemas para poder realizar la comunicación).

Por ejemplo, cuando enviamos un correo, debemos especificar a qué cuenta estamos enviándolo. Si esa dirección de correo electrónico está formada por un nombre de cuenta y un nombre de dominio, deberemos saber (mediante otra petición adicional, en este caso DNS) a qué máquina física debe conectarse nuestro servidor de envío de correos (que tampoco estará especificado mediante una dirección IP, sino por otro nombre de domino) para enviar el correo.

A su vez, nuestro servidor de envío de correos se intentará comunicar con el servidor al que estamos enviando, y para ello deberá pasar por distintas redes (dado que es poco probable que estén conectados directamente). Todas estas peticiones incluyen, además, la dirección de origen y la de destino, y otros campos.

Por simplificar, otro ejemplo. Un ping. Teóricamente estamos enviando un único paquete de un tipo concreto. Este paquete incluye direcciones de remitente y de recepción, otro campo (TTL) con el máximo número de saltos entre redes que puede realizar hasta llegar al destino, uno que identifica el protocolo (ICMP), otro que marca el tipo de mensaje... Captamos la idea, ¿verdad?

Estas cabeceras deben transmitirse y utilizan la capacidad de nuestra conexión. Por eso, cuando contratamos un ADSL de 10 megas, muchas veces no podemos utilizarlos todos: una parte está siendo utilizada por los propios sistemas.

Las señales se degradan

Además de eso, debemos tener en cuenta que nosotros estaremos conectados mediante un cable de pares de cobre a nuestra central. Ese cable de pares de cobre tiende a ofrecer comunicaciones peores en función de su longitud.

El ADSL básico es únicamente viable a una distancia de, máximo, cinco kilómetros y medio de la central (es decir, con un cable de esa longitud). A distancias mayores, menor capacidad de transmisión de datos. Esto es porque el cable de cobre transmite señales eléctricas, que van degradándose en función de la distancia (sufre una atenuación de en torno a 10dB por kilómetro).

Cuando una señal se debilita es más proclive a ser alterada por perturbaciones internas o externas (ruido térmico, ecos que son muy molestos en comunicaciones de datos, diafonías, interferencias de otros sistemas...). Y cuando esto ocurre, la comunicación se altera, y se producen errores.

Además, cuando se producen errores en la comunicación (paquetes erróneos) lo más habitual es solicitar su retransmisión, lo que hace que para recibir ese paquete tengamos que transmitirlo dos veces.

Además, la señal en este tipo de medios se debilita más en sus zonas de mayor frecuencia. De ese modo notaremos bastante antes problemas en la bajada que en la subida o las comunicaciones de voz, dado que el canal de bajada está situado en frecuencias más altas que el de subida.

¿Y la fibra óptica?

La fibra óptica es distinta técnicamente al ADSL. La comunicación no se realiza mediante señales eléctricas, sino ópticas. Obviamente, el medio es distinto: en lugar de cables de pares de cobre, se utiliza una fibra de vidrio que transmite la luz.

Sufre del primer problema, por supuesto, aunque habitualmente se mitiga, simplemente, sobredimensionando ligeramente la capacidad, dándole al usuario más "megas" que los que realmente contrató, para que utilice de manera efectiva los 50 o 100. No es extraño que un test de velocidad de un usuario de fibra dé mayor capacidad de la contratada.

No obstante se libra por completo del problema de la pérdida. Una señal óptica puede viajar por la fibra óptica de manera reconocible durante 70 kilómetros (su atenuación es de apenas 1dB/km), y entonces basta con un nodo de regeneración repetitiva que la reciba, la lea y la retransmita por otro cable de fibra óptica. Sin más. Además, no sufre de interferencias de medios externos, ni de diafonías, ni le afecta el ruido.

En Xataka ON | La importancia de la distancia a la central en conexiones de Banda Ancha fija

Ver todos los comentarios en https://www.xatakamovil.com

VER 0 Comentario

Portada de Xataka Móvil