Europa controla al detalle la energía que gastan los móviles, pero casi no sabe qué parte de la red se está bebiendo la luz
La red móvil funciona como una caja negra: sin medir bien cada equipo, es imposible optimizar el consumo
Hace años que compramos nuestros electrodomésticos en base a una etiqueta energética. Dicha etiqueta terminó saltando a los smartphones: desde junio de 2025 los fabricantes tienen la obligación de especificar cuánto consumen sus móviles. Pero ¿qué ocurre con las redes que nos dan cobertura? Curiosamente, sus mediciones están obsoletas.
El problema: los operadores no saben cómo se consume la energía. El despliegue de red que da soporte a la infraestructura engloba una enorme variedad de componentes. Torres de comunicación, antenas, amplificadores de potencia, unidades de banda base... El consumo de toda esta infraestructura es enorme.
Según consta en un informe exhaustivo de la Next Generation Mobile Networks Alliance o NGMN, una asociación industrial global liderada por los principales operadores mundiales (Telefónica, Vodafone, Orange, Deutsche Telekom, China Mobile...), los operadores saben cuánto pagan de luz, pero no tienen ni idea de qué componentes exactos se la están «bebiendo». Esto dificulta en buena medida la eficiencia de toda la red.
La hipocresía de la eficiencia. Mientras Europa exige reducir el gasto a los usuarios, con dispositivos que se rigen por etiquetas energéticas precisas, los operadores de la red miden el consumo de la infraestructura «a bulto». Es decir, disponen de contadores que registran el paso de electricidad por todo el sistema, pero no aplican mediciones a cada proceso y equipo para así reducir el consumo en cada área.
La red móvil es una especie de «caja negra» en lo que a electricidad se refiere. Según detalla el informe de la NGMN, los operadores piden a los distintos fabricantes de sus equipos que les permitan aplicar una medición interna a cada componente.
Según especifica la NGMN sobre la dificultad de acceder a las mediciones precisas:
«Actualmente, los mecanismos de reporte de energía son propietarios y varían entre suministradores, lo que dificulta a los operadores comparar y optimizar sus redes de manera uniforme».
«Se recomienda un objetivo de precisión de medición de ±5% a ±10% para asegurar que los datos sean utilizables para fines de facturación y optimización de red».
El móvil termina gastando más batería. Si la red no es 100 % eficiente, el problema termina trasladándose al otro extremo: el usuario. La falta de datos granulares impide a la red tomar decisiones inteligentes, lo que puede obligar a los móviles a conectarse a bandas menos eficientes o gestionar peor los cambios de celda. Sin una red optimizada, el teléfono trabaja más de la cuenta.
Medir cada proceso es clave. Como reclama la NGMN, fabricantes como Ericsson, Nokia y Huawei, que lideran la infraestructura 4G y 5G, deberían dar acceso a las mediciones internas equipo por equipo. Actualmente, los operadores no tienen estas herramientas.
El futuro: redes orgánicas. Los operadores estiman que la verdadera eficiencia llegará cuando consigan medir con precisión cada proceso. El objetivo son redes que se apagan y encienden dinámicamente, como un organismo vivo, basándose en datos reales de consumo interno y no en las estimaciones teóricas que se utilizan hoy.
Imagen de portada | Montaje con fotos de Iván Linares y Geralt
En Xataka Móvil | Buscaba el operador más barato y se me ocurrió una locura: montar mi propio OMV. Resulta que no era tan difícil
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