
Firmas como devolo, Fritz! y Lancom se han unido para reclamar que el router sea considerado un hardware crítico
La alianza exige transparencia y que las instituciones prioricen la compra de tecnología producida en la UE
Podemos decir que el router es el dispositivo más importante de nuestro hogar, y también el más ignorado. Todo el tráfico, desde credenciales bancarias hasta conversaciones privadas, pasa por esa pequeña caja de plástico con luces parpadeantes que nos instala la operadora. Sin embargo, a pesar de las leyes de protección de datos que nos protegen en el viejo continente, la infraestructura que gestiona esa información está en manos extranjeras en la mayoría de casas.
Y ahora, en un escenario geopolítico cada vez más tenso, la industria europea ha asomado la patita para reclamar algo de soberanía. Viendo cómo potencias como EEUU protegen sus fronteras digitales a base de restricciones, los principales actores del mercado europeo de conectividad se han organizado para reclamar a Bruselas protección, y que se garantice la soberanía de la Unión Europea en la base de Internet.
Alianza de cuatro europeos. Bajo el nombre de «SAFENet» (Sovereignty Alliance for European Network Technology), cuatro grandes proveedores del continente han fundado una coalición inédita. Son devolo, Fritz!, Lancom y TDT, y tienen un argumento demoledor: según la Innovate Europe Foundation, alrededor del 93% del tráfico de internet de Europa pasa por routers y gateways domésticos, pero los fabricantes chinos controlan casi el 40% del mercado. Para estos fabricantes provenientes del viejo continente, el router sigue siendo un absoluto "punto ciego estratégico" en las políticas de seguridad de la UE.
Exigencias a Bruselas. SAFENet no ha nacido solo para hacer ruido, sino con un pliego de condiciones dirigido a los responsables políticos y reguladores. En primer lugar, exigen transparencia total: obligar a que se revele dónde se diseña, produce y actualiza el hardware, para así acabar con la opacidad de las marcas blancas.
En segundo lugar, piden que las administraciones y operadores de infraestructuras críticas prioricen la contratación de tecnología de red europea. Y por último, reclaman que Europa cree una normativa que clasifique los routers como un sector de "alto riesgo", aplicando evaluaciones de seguridad tan estrictas como las que ya se usan en el despliegue de las redes 5G.
Espejo de EEUU. Este movimiento de autodefensa no surge de la nada. De hecho, replica lo que vimos hace apenas un par de meses: EEUU prohibió de un plumazo la importación de todos los routers domésticos fabricados en el extranjero, apuntando a China, Vietnam y Taiwán, bajo la premisa de que representan un riesgo de espionaje para sus ciudadanos.
Es más, las marcas asiáticas llevan tiempo en el punto de mira: ahí tenemos el ejemplo de TP-Link, con un enorme calado en el mercado, que es investigada en suelo estadounidense por motivos de seguridad nacional. SAFENet busca que Europa sea igual de intervencionista y firme para no quedar relegada a ser un simple cliente dependiente del extranjero.
Europa está ciega. El gran reto de esta alianza será educar al usuario de a pie. Un reciente estudio de YouGov con más de 16.000 participantes refleja que el 60% de los europeos confía en los routers fabricados en casa, mientras que existe una fuerte desconfianza hacia los que provienen de Rusia (67%), China (52%) y EEUU (38%).
La paradoja reside en que la mayoría no sabe qué dispositivo tiene en casa: el 86% de los encuestados ignora que TP-Link es una empresa china, y el 66% tampoco sabe identificar que Fritz! es una europea. Dejar de ser invisibles en los hogares y hacer valer su etiqueta de origen es la primera gran batalla de SAFENet. Veremos si cumplen lo esperado.
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