El fin de la "tortura" del WiFi a bordo: Starlink suma a Iberia y permitirá navegar gratis desde sus aviones

IAG sustituirá su acuerdo con Viasat para que la experiencia de navegar en aviones sea como en casa

plokiko

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¿Recuerdas la última vez que intentaste conectarte a internet en un avión? Probablemente la experiencia se resumió en una conexión cara, lenta y que se caía en el momento menos oportuno, especialmente al sobrevolar un océano. Esta frustración habitual está a punto de convertirse en historia. El gran cambio lo protagoniza Starlink, el servicio de internet por satélite de SpaceX, que acaba de anotarse una de sus mayores victorias: equipar a todo IAG, la matriz de aerolíneas tan conocidas en España como Iberia, Vueling, British Airways, Aer Lingus y LEVEL.

Este acuerdo, que implicará la sustitución masiva del sistema actual por la tecnología de Starlink a partir de 2026 en más de 500 aeronaves, es mucho más que una simple mejora técnica. Supone un salto cuántico en la experiencia del pasajero y redefine el modelo de negocio del WiFi a bordo a nivel global. 

Para el usuario, la promesa es clara: una conexión gratuita, estable y con la misma experiencia de internet en casa para todos los pasajeros, algo impensable hasta ahora. Pero, ¿por qué este sistema es tan superior a lo que ya existía y qué implicaciones tiene que un gigante como IAG apueste todo a una única carta?

La clave de la órbita baja

Hasta ahora, la conectividad aérea dependía principalmente de satélites geoestacionarios (GEO). Estos orbitan a unos 36.000 kilómetros de la Tierra, lo que garantiza una cobertura fija, pero genera un problema crucial: la latencia. La señal tiene que recorrer una distancia enorme (ida y vuelta), haciendo que el ping se dispare a valores de 600 o incluso 900 milisegundos. Esta lentitud en la respuesta hace inviable cualquier aplicación en tiempo real como las videollamadas o los videojuegos online, y penaliza el streaming. Además, los sistemas tradicionales como los de Viasat (anterior proveedor en parte del grupo IAG) o Inmarsat se limitaban en velocidad y, a menudo, en cobertura geográfica.

La gran revolución de Starlink reside en su constelación de más de 8.000 satélites de órbita baja (LEO), que sobrevuelan la Tierra a unos 550 km de altitud.

  • Menor latencia. Al estar mucho más cerca, el tiempo de respuesta cae drásticamente, situándose entre 20 y 100 milisegundos. Esto es comparable al de muchas conexiones de fibra óptica en tierra y es lo que realmente permite hacer videollamadas o teletrabajar desde un vuelo.
  • Mayor velocidad. La capacidad de sus antenas y la infraestructura terrestre permite a Starlink ofrecer velocidades de descarga que oscilan entre 150 y 450 Mbps, con picos que pueden acercarse a los 500 Mbps. Un contraste brutal frente a los 50-75 Mbps que ofrecían los sistemas anteriores, que en la práctica se diluían mucho más entre el pasaje.
  • Cobertura global total. Al operar con una red de satélites que se mueven constantemente y se comunican entre sí por láser, Starlink elimina las zonas muertas, garantizando conexión continua incluso sobre los polos y la inmensidad de los océanos, donde la conexión solía desaparecer.

Un pilar para el futuro del vuelo

La decisión de IAG no es baladí: implica una estandarización completa en las cinco aerolíneas del grupo (Iberia, British Airways, Vueling, Aer Lingus y LEVEL), sustituyendo los equipos de distintos fabricantes por una única tecnología. Desde el punto de vista operativo, esto simplifica enormemente el mantenimiento y las actualizaciones. Sin embargo, el impacto más significativo es comercial.

Iberia, que hasta ahora solo ofrecía gratis un servicio de mensajería básica o tarifas completas para viajeros premium, pasará a ofrecer la conectividad total sin coste para todos los pasajeros en todos los vuelos. Este es un punto de inflexión que muchas otras aerolíneas, como British Airways, también implementarán dentro de sus programas de digitalización.

La elección de IAG de la mano de Starlink es un paso crucial dentro de su estrategia a largo plazo, el Plan de Vuelo 2030 de Iberia. Más allá del beneficio directo para el pasajero, la conectividad constante de alta velocidad abre la puerta a un abanico de mejoras operacionales para las aerolíneas.

Una conexión estable y rápida facilita la descarga en vuelo de datos críticos, como meteorología o mapas de navegación actualizados, la monitorización en tiempo real del estado de los motores y sistemas o la agilización de la gestión de la tripulación y los servicios a bordo. En esencia, más allá del ocio del viajero, la mejora contribuye a la eficiencia, digitalización y seguridad del vuelo. Es una inversión de futuro que sitúa a Iberia y sus hermanas a la vanguardia tecnológica en Europa.

Starlink frente a las soluciones anteriores

Durante años, IAG confió en la Red Europea de Aviación (EAN), una solución híbrida terrestre-satélite desarrollada por Inmarsat y Deutsche Telekom. Aunque esta red alcanzaba los 75 Mbps, solo ofrecía cobertura dentro de Europa, lo que dejaba desconectados los vuelos transoceánicos.

Fuera del continente, otras aerolíneas recurrían a Inmarsat Global Xpress (GX) o a Intelsat 2Ku. Pero la experiencia no era comparable: velocidades reales de 10 a 20 Mbps y latencias que hacían inviable mantener videollamadas o disfrutar de un streaming fluido.

Starlink rompe ese techo gracias a su constelación de más de 8.000 satélites en órbita baja. Al operar a 550 km del suelo, frente a los 36.000 km de los GEO tradicionales, reduce la latencia a entre 20 y 100 ms, un salto técnico que se traduce en fluidez y estabilidad. En pocos años, el WiFi en vuelo ha pasado de ser un servicio premium a una exigencia básica del pasajero moderno. 

En Xataka Móvil | Starlink nunca podrá sustituir a las teleco por mucho que lo intente. Los propios móviles juegan en su contra.


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