Aza Raskin, creador del scroll infinito: "Es como coger cocaína conductual y espolvorearla por toda la interfaz"

Aza Raskin Y El Scroll Infinito
  • El scroll infinito está diseñado para explotar el circuito de recompensa del cerebro y mantenerte deslizando sin fin

  • Aza Raskin presentó el sistema ya en 2006. Hasta 2010 no lo popularizaron Facebook, Instagram y Twitter

Iván Linares

Editor Senior

Es entrar a TikTok, Instagram, X y resto de aplicaciones similares y no poder resistirse a seguir descendiendo en busca de nuevas actualizaciones. No es un mecanismo casual, ya que está profundamente estudiado para que caigamos una y otra vez en la plataforma y pasemos el máximo de tiempo con ella. Ese scroll infinito es, según su propio inventor, droga para nuestro cerebro.

Las redes sociales son deliberadamente adictivas. Actualmente hay una campa a nivel global por apartar a los menores de las redes sociales y evitar, en la medida de lo posible, que accedan temprano a un smartphone. Más allá de que el dispositivo no sea dañino de por sí, está más que demostrado que las aplicaciones sí lo son. porque, precisamente, están concebidas para atrapar a nuestro cerebro.

Aza Raskin es un ingeniero que ha trabajado en empresas como Mozilla, también ha fundado sus propias compañías y ha colaborado en poner de manifiesto los peligros de tecnologías que él mismo creó, como el documental The Social Dilemma (El dilema de las redes), que puede verse en Netflix. En una entrevista de 2018 a la BBC Aza dejó claro el enorme peligro que suponen las redes sociales:

"Detrás de cada pantalla de tu teléfono hay, literalmente, como mil ingenieros que han trabajado para que esto sea lo más adictivo posible”

El problema del desplazamiento infinito. Ves un vídeo interesante en TikTok y piensas: “¿habrá otro mejor después?”. Bajas un poco la pantalla. El algoritmo, que ya sabe cuánto te gustan los vídeos de gatitos, encuentra otro que encaja contigo y lo coloca a continuación. Se reproduce solo. Tu cerebro se ilusiona con la idea de que vendrá contenido mucho mejor si sigues bajando, ahí es donde entran en juego sustancias como la dopamina: existe expectación por la recompensa. Ya no hay vuelta atrás.

Lo de hacer la analogía con las drogas no es casual: la cocaína secuestra justo el circuito de la dopamina, el mismo que activan las aplicaciones cada vez que deslizas esperando ver más vídeos de gatitos. De ahí que Aza Raskin la utilizase para reforzar el daño que le hace a nuestro cerebro la manera en la que están diseñadas las redes sociales y las apps que utilizamos para acceder a ellas:

“Es como coger cocaína conductual y espolvorearla por toda la interfaz: eso es lo que te hace volver una y otra vez”

Un mecanismo que arrancó en 2006. Aza desarrolló en 2006 una manera única de ofrecer contenido al usuario para que no necesitase buscarlo: el sistema se lo iba ofreciendo conforme descendía para que no tuviera que pelearse con la paginación (los números de página que tiene el buscador de Google, por ejemplo). El mecanismo se estrenó en Humanized Reader, un lector de feeds.

Conviene añadir que la paternidad del invento está en disputa: un equipo de ingenieros de Microsoft reclama haber creado el desplazamiento infinito para su buscador de imágenes, donde lo construyeron y probaron internamente durante 2005, antes de que Raskin lo popularizara. Una patente de 2006, dos meses antes del lanzamiento de Humanized, lo atestigua. Aunque ninguno pudo saber del contrario: la invención surgió de manera paralela.

Sea quien fuere el primero, lo que sí está claro es lo que vino después: en 2010 introdujeron el desplazamiento infinito redes sociales como Twitter, Facebook e Instagram. Ya no hubo marcha atrás.

Imagen de portada | Montaje con foto de Aza Raskin

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