
Tras una década encadenados a pantallas cada vez más estrechas y alargadas, el formato panorámico parece volver
La industria redescubre las ventajas de los paneles panorámicos para consumir vídeo
Recuerdo el momento exacto en el que la industria decidió que en nuestros bolsillos cabía un móvil más largo. Ocurrió más o menos en 2017: en plena época de la "pantalla infinita" sin biseles y para acomodar unas diagonales de más de seis pulgadas sin que fueran imposible de sujetar con una sola mano. Y tenía —y tiene— mucho sentido aquel camino que empezaron algunos ya clásicos como el LG G6 y que fueron ampliando otros como Samsung y Apple con su iPhone X. En pocos meses despedimos los últimos grandes flagships panorámicos para abrazar una inercia vertical de la que no hemos salido.
Está por ver. Porque la justificación del cambio fue intachable: ganar superficie sin ensanchar el cuerpo de los smartphones. Sin embargo, como usuario que consume mucho contenido en plataformas de streaming, aquello me pareció un peaje excesivo. Y me he acostumbrado a pellizcar la pantalla para borrar las bandas negras, pero también pienso que, en algunos casos, el formato se ha llevado demasiado al extremo. Por tanto, durante una década di esa batalla por perdida. Lo que jamás imaginé es que su vuelta vendría disfrazada de teléfono plegable.
Cómo los móviles acabaron siendo un mando a distancia
Para entender el problema que supone para algunos como un servidor, debo recurrir a las matemáticas. Antes de 2017, los móviles equipaban pantallas con una relación de aspecto de 16:9, lo que se traducía en una anchura de unos 80 milímetros al hablar de pantallas e 5,7 pulgadas, lo predominante por aquel entonces.
Cuando la tendencia de los Galaxy Note fue llegando al resto de segmentos, el mercado exigió diagonales de más de seis pulgadas, llegando como vemos hoy día, a rozar las siete (¿No que las tablets empezaban en las siete pulgadas?). Solo había una solución: estirar la pantalla verticalmente. Los propios sistemas operativos tuvieron que adaptar sus interfaces a una era que ya no entendía de límites horizontales.
Como todo en esta vida, hay extremos, y en esas Sony lo topó con sus Xperia 1 y Xperia 10 apostando por un ratio cinematográfico de 21:9. Aunque sobre el papel prometía reproducir pelis sin franjas, en la práctica, todos seguimos consumiendo contenidos en 16:9.
Al final, el grueso de la industria se asentó en proporciones cercanas a los 20:9 (estandarizado a partir de los Galaxy S20, aunque luego retrocedieran un poco), obligándonos a asumir una paradoja: teníamos más superficie táctil que nunca, pero el área para ver Netflix o YouTube era más pequeña y castigada por el espacio inútil de los laterales.
El formato "pasaporte" rescata el ancho
Lo que me parece irónico de esta historia es que han tenido que ser los móviles plegables, justo los que tienen aspect ratio más largos todavía, los que recuerden por qué el ancho también importa. Los tipo libro o 'Fold' han acusado durante años unos paneles externos estrechos y alargados, por eso celebré el salto al formato "pasaporte" del Galaxy Z Fold8. Como comentó mi compañera durante el análisis del terminal, el formato lo cambia todo: la pantalla externa de 5,5 pulgadas en relación 16:10 permite teclear cómodamente, y su interior de 7,6 pulgadas (4:3) expande el consumo multimedia de forma más lógica.
Y digo que han vuelto las pantallas panorámicas porque este no es un caso aislado. De hecho, fue Huawei con su Pura X estilo 'Flip' quien empezó este camino del plegable pasaporte. Ahora, Xiaomi presume de la era 'mid-fold' con su Xiaomi 18 Fold, apostando por una filosofía parecida la último plegable de Samsung. E incluso en Cupertino, las características que vamos conociendo del esperado iPhone plegable confirman una pantalla de 5,5 pulgadas con un aspect ratio más cuadrado que rompe con la tradición de la marca americana.
Pero el giro de guion ha llegado cuando esta tímida tendencia ha empezado a filtrarse de vuelta a los smartphones convencionales. Huawei acaba de dar un paso en esa dirección con el Pura X View. Como comentan quienes han podido probarlo, rompe con la monotonía gracias a un panel OLED de 6,39 pulgadas y una relación de 16:9.5.
Comprobar que los vídeos llenarán más la pantalla de forma natural y que el teclado no quede comprimido, demuestra que estas pantallas no eran un defecto, todo lo contrario: una virtud sacrificada por diseño. Las redes sociales nos habrán empujado al consumo vertical, pero la resurrección del formato panorámico confirma algo que siempre imaginé: cuando se trata de disfrutar de una pantalla, sigo prefiriendo mirar a lo ancho.
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