Llevamos tiempo oyendo y leyendo sobre la posible apertura variable de la cámara principal de los iPhone 18 Pro Max. Incluso hemos llegado a leer que posiblemente, (y por desgracia), esta característica volvería a marcar diferencias entre el modelo Pro y el Pro Max.
Como siempre, los rumores son rumores y hay que cogerlos con pinzas hasta que el modelo en cuestión es presentado. Pero también es cierto que, cuanto más cerca está la fecha, van apareciendo con más o menos insistencia y en muchos casos, es cuando realmente cobran más credibilidad. Ayer aparecía en las redes una imagen que todo parece indicar que no se correspondo con la cámara con apertura variable del nuevo iPhone, (más bien podría ser de algún modelo antiguo de otra marca) pero que nos daba pistas de por donde podría ir la cosa si el rumor termina materializándose.
El reto de la apertura variable en los iPhone
El vídeo corto que circula desde ayer por las redes muestra una cámara que, como digo, no parece que sea, pero podría parecerse mucho a la cámara principal de el iPhone 18 Pro Max. Hago hincapié en ese "podría parecerse", porque no hay nada confirmado pero, como se puede ver en él, muestra un sistema de diafragma similar al de cualquier objetivo de una cámara reflex o sin espejo actual.
Este sistema permite ajustar la cantidad de luz que va a incidir en el sensor, según hablan los rumores, entre un f/1.4 y un f/4. Aperturas amplias en todo caso, pero con la más cerrada muy alejada de las que solemos ver actualmente en cualquier móvil con apertura fija, siempre en torno a f/2 o f/1.2.
Este ajuste da al usuario un control creativo que a día de hoy se consigue mediante software, en postproducción, a menudo por IA. Cuanto más abierto el diafragma, fondos más desenfocados, que separan mejor al sujeto del segundo plano. Si cerramos más, el fondo queda más nítido. Esto también se puede aprovechar en fotografía de larga exposición, si abrimos más, podemos exponer menos tiempo, mientras que si cerramos, podemos exponer más tiempo sin llegar a quemar las fotos, o por contra, abrir más nos permitirá conseguir más luz cuando ésta es escasa. Es a lo que recurrimos por la noche, por ejemplo, para captar la Vía Láctea o rastros de estrellas.
En los iPhone, por ahora lo que tenemos es un Modo Retrato y un ajuste de la profundidad de campo que se puede hacer en ciertas fotos al editarlas. Por lo general da un buen resultado, pero el que conoce cómo funciona la profundidad de campo gracias a la apertura en cámaras con ajustes manuales sabe bien que es una solución de compromiso, para evitar las limitaciones físicas de los smartphones, y que a veces, se nota demasiado que no es algo real.
A falta de un control manual total sobre el tiempo de exposición, en mi opinión, la llegada de esta nueva característica (siempre que llegue, claro), es lo mejor que le puede pasar a la fotografía móvil a corto plazo, y espero sinceramente que el resto de marcas hagan lo que hacen siempre con Apple: copiarlo.
Pero tampoco vamos a darle la medalla a Apple, que esto no es nuevo: Samsung ya lo usó en los Galaxy S9, aunque terminó descartándolo, posiblemente por las exigencias de espacio físico, cuando estábamos en plena batalla por el móvil más delgada, (la primera batalla, no la de estos dos últimos años). Incluso lo hemos visto más recientemente, en Xiaomi.
Disponer del una cámara con apertura variable en un smartphone cambiaría completamente la experiencia y acercaría más que nunca la experiencia fotográfica móvil a la que ofrecen las cámaras reflex o sin espejo e incluso las compactas más avanzadas.
Apertura variable, ¿control para el usuario?
Ojo, eso sí, que estamos hablando de Apple. Que esta característica llegue, no significa que vaya a cambiar gran cosa. Ya conocemos a la marca de la manzana y su obsesión por hacer simples las cosas al usuario. Tener apertura variable no significa que se vaya a dejar su control al usuario. No al menos en la cámara nativa.
Llevamos años y años implorando a Apple un modo Pro, el modo Pro que los iPhone Pro se merecen. Uno que se acerque a lo que ofrecen los Android en general o los Galaxy en particular. La cámara amateur de los iPhone está muy bien para la mayoría, pero, tener un hardware del nivel del que ofrecen los modelos más avanzados de Apple y no poder sacarle el provecho que podríamos por simple limitación de software me parece un error y llega a desesperar.
La vía más acertada para mí es la que siguen los Galaxy y otros Android, que ofrecen una cámara lo suficientemente simple como para que la use un niño pequeño pero que, si lo deseamos, nos da todo tipo de opciones de control para los que saben elegir los parámetros de cada disparo según lo que quieren transmitir o conseguir con cada captura.
Además, esto es algo que ya hemos visto en Apple en otros parámetros. Por ejemplo, el del tiempo de exposición, que se nos ofrece en un ajuste con el Modo Noche, que permite alargar las exposiciones hasta los 30 segundos, pero sólo sobre trípode y según ciertas condiciones: al final, el dispositivo decide más que nosotros sobre la captura.
Así que, si llega la cámara de apertura variable, espero que Apple permita decidir qué número f queremos usar. Y por supuesto, es mucho pedir para una primera generación con este hardware, pero, ya puestos, espero que algún día termine extendiéndose al resto de lentes de los iPhone Pro. Detalles así son los que realmente pueden hacer que merezca la pena el desembolso extra frente a unos modelos "estándar" que, por otro lado, y en gran medida debido al software, se diferencian muy poco con respecto a los modelos avanzados.
Imágenes | Apple (con edición)
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