Las sanciones contra China tienen un agujero del tamaño de un móvil: funcionan mejor contra la IA que contra los smartphones

Maquina Asml
  • Las restricciones golpean a todos los chips chinos, pero el tamaño juega a favor de los Kirin

  • El CEO de ZEISS, proveeder de ASML, estima que China lleva un retraso de 15 años en litografía extrema

Iván Linares

Editor Senior

Nadie duda de que China es uno de los países más avanzados en el ámbito tecnológico. Es la fábrica del mundo. Y ha pasado de supeditarse a diseños a extranjeros a ser uno de los países que marca el ritmo de la industria. No obstante, aún conserva ciertos puntos de fricción, como los procesadores más avanzados: ante la imposibilidad de acceder a las máquinas EUV de ASML, China necesita crear su propia alternativa.

15 años de retraso. Eso es lo que opinan expertos como el CEO de ZEISS, la empresa que se encuentra a la vanguardia de la óptica y que hace viables las máquinas EUV más avanzadas del mundo, las de la holandesa ASML. Frank Rohmund estima que China se encuentra unos 15 años por detrás en el desarrollo de su propia litografía EUV. Y advierte de una paradoja: las restricciones occidentales podrían acelerar el ritmo al que China recorta esa distancia.

Huawei y SMIC se encuentran en pleno proceso de desarrollo para superar el obstáculo de no poder acceder a las máquinas de litografía de vanguardia. Debido a estas restricciones, China tuvo que afinar el ingenio para buscar alternativas a la miniaturización extrema de los transistores.

  • Huawei, por ejemplo, apuesta por técnicas como LogicFolding: esta permite reorganizar y compactar la lógica aumentando con ello la densidad efectiva, mientras se reducen las distancias que deben recorrer las señales. Es una manera de potenciar el rendimiento sin tener que miniaturizar al extremo los transistores.
  • La otra vía es exprimir a fondo la litografía DUV. SMIC ya lo está haciendo con su proceso N+3, con un obstáculo: exige una fabricación mucho más compleja. Aquí el tamaño del chip importa especialmente: cuanto mayor es, más difícil resulta conseguir un buen número de unidades válidas por oblea.

Sin EUV, pero exprimiendo a tope DUV. Que China siga claramente por detrás en litografía extrema no implica que se quede fuera de los procesadores avanzados. SMIC lleva años exprimiendo la tecnología DUV, y Huawei ha demostrado que los chips resultantes son válidos para un smartphone. Sí, quizá no revienten los benchmarks ni saquen mejores números ejecutando entornos en 3D, pero eso no significa que dejen de ser aptos para mover smartphones de todo tipo. Incluso de gama premium, ahí está el nuevo Huawei Mate XT 2, el triplegable de referencia.

Las sanciones tampoco han impedido que China avance en inteligencia artificial: Huawei cuenta con un excelente catálogo de servidores IA basados en procesadores Ascend. Pero fabricar un Kirin es muy distinto de fabricar un acelerador destinado a centros de datos. El proceso N+3 de SMIC ha demostrado ser válido para producir chips móviles mediante DUV. Trasladar esa receta a un chip mucho mayor multiplica los problemas de rendimiento por oblea. Que China pueda hacerlo a un nivel suficiente como para plantarle cara a Nvidia en términos de eficiencia y economía es mucho más complicado.

La misma tecnología que permite fabricar un Kirin puede dejar de tener sentido cuando el chip crece hasta el tamaño de un acelerador de IA

El muro estadounidense es más alto para la IA que para los móviles. Estados Unidos le puso la zancadilla a Huawei y, con la empresa, aprovechó para asegurarse de que la industria china de semiconductores se mantuviese a rebufo de la occidental. Eso no le ha impedido a China crear modelos de IA que actualmente son la referencia en acceso abierto. Pero el hardware es otra historia.

Buena parte de los controles estadounidenses se dirigen a limitar el acceso chino a la computación avanzada, a la memoria HBM y a las herramientas necesarias para fabricar semiconductores de última generación. El cuello de botella está colocado justo donde más daño puede hacer a la IA, no a los smartphones.

Puede que China vaya 15 años por detrás en EUV, pero tiene músculo suficiente como para intentar diluir esa distancia utilizando dos cosas, principalmente: ingenio y dinero. Incluso puede terminar desarrollando su propia alternativa a las máquinas occidentales. Mientras tanto, no necesita alcanzar a ASML para todo: le basta con que la tecnología disponible se adapte bien a cada producto. Y, como demuestra Huawei, para conseguir un Kirin competitivo lo es de sobra.

Imagen de portada | ASML

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