Mitos, leyendas y certezas de las baterías en los teléfonos móviles

Aunque a todos nos gustaría que las baterías de nuestros smartphones (esas que tan poco dinero nos cuesta cargar) nos ofreciesen una autonomía mayor, lo cierto es que su tecnología ha mejorado durante los últimos años. Pero lo más interesante es que actualmente hay muchos grupos de investigación innovando en materia de baterías, por lo que es probable que a medio plazo lleguen al mercado propuestas con mejores prestaciones que las unidades actuales (probablemente el coche eléctrico será un acicate importante en este sector).

Curiosamente, a pesar de que, como os decía, las prestaciones de las baterías han mejorado, siguen estando muy arraigadas en muchos de nosotros ideas equivocadas acerca de la mejor forma de utilizarlas y dilatar su vida útil. Algunas de estas estrategias eran válidas hace años, y ya han sido superadas, pero otras nunca han tenido una base realmente sólida. Aquí tenéis algunos de los mitos a los que podemos decir adiós para siempre, y también unos pocos que sí se apoyan en argumentos tangibles, y que, por tanto, no son mitos. Vamos allá.

Cuando estrenes móvil, descárgalo a tope

La idea que tienen muchos usuarios acerca de la necesidad de descargar completamente su smartphone procede de la época en la que las baterías adolecían del problema que conocemos como «efecto memoria» (lo veremos con más detalle en otro apartado del post). Muchos expertos aseguran que las baterías trabajan mejor cuando tienen un nivel de carga que oscila entre el 40 y el 80% de su capacidad total, por lo que debemos intentar mantenerlas en estos niveles siempre que sea posible para no someterlas a un estrés innecesario.

De vez en cuando sí nos interesa realizar una descarga total, seguida de una carga al 100%, para completar un ciclo de carga porque, cuando lo hacemos, la batería se calibra para preservar su capacidad de carga máxima. Pero es más que suficiente hacerlo una vez al mes.

No uses el móvil mientras lo cargas

No hay ninguna razón con una base técnica que justifique este mito. El proceso de carga de la batería se lleva a cabo exactamente de la misma forma independientemente de si el móvil está encendido, y lo estamos usando, o está apagado. Lo que sí debemos tener en cuenta es que, si está encendido durante este proceso, estará consumiendo una parte de la carga de la batería, por lo que el tiempo que deberemos esperar hasta completar la carga será mayor que si lo mantenemos apagado. En cualquier caso, usarlo o no durante la carga no incide negativamente en la «salud» de la batería.

La primera carga debe ser completa

Uno de los mitos más extendidos defiende que lo primero que debemos hacer cuando estrenamos un nuevo teléfono móvil es sacarlo de la caja y ponerlo a cargar hasta que el nivel de la batería alcance el 100%. En absoluto. Como he mencionado en un apartado anterior, muchos expertos aseguran que las baterías trabajan mejor con un nivel de carga que oscila entre el 40 y el 80% de su capacidad total. Por esta razón, cuanto más tiempo esté la carga dentro de este rango, mayor será la vida útil de la batería.

Los fabricantes suelen entregar los móviles con un nivel de carga que oscila entre el 50 y el 60%, por lo que podemos utilizarlo y ponerlo a cargar cuando lleguemos al 40%. Además, no tenemos por qué cargarlo al 100%.

No dejes el móvil enchufado si ya está cargado

Las temperaturas extremas, o muy altas o muy bajas, provocan una degradación más rápida de las baterías, por lo que debemos evitarlas en la medida de lo posible. Buena parte de los cargadores que utilizamos hoy en día tiene cierta «inteligencia», de manera que son capaces de determinar el momento en el que la batería alcanza el 100% del nivel de carga y detener el proceso en ese instante. Sin embargo, habitualmente la batería se mantiene a una temperatura mayor cuando tenemos el móvil enchufado, por lo que es preferible desconectarlo de la corriente eléctrica cuando haya alcanzado el nivel de carga que necesitamos.

No lo cargues si la batería no se ha agotado

De nuevo volvemos a recurrir a algo que ya he mencionado dos veces en este post: las baterías trabajan con menos estrés cuando su nivel de carga se sitúa entre el 40 y el 80%. Por esta razón, cuando nos acercamos al 40% podemos ponerlo a cargar sin ningún problema. De hecho, es preferible hacerlo así y no esperar hasta que agotamos la batería completamente. Como he mencionado antes es suficiente descargarlo del todo una vez al mes para calibrar la batería y preservar su capacidad de carga máxima.

El «efecto memoria» ya no es un problema

Esa idea tan extendida que defiende que debemos realizar siempre cargas y descargas completas de la batería de nuestro móvil para que su capacidad se mantenga al 100% procede de la época en la que «reinaban» las unidades de níquel cadmio (NiCd) y níquel-metal hidruro (NiMH). Las primeras, las de tipo NiCd, son especialmente sensibles al «efecto memoria», causado por la aparición de unos diminutos cristales en el interior de la batería que se originan al realizar cargas y descargas incompletas, o cuando la batería alcanza temperaturas elevadas.

Afortunadamente, las baterías de ión-litio (Li-Ión), que son las utilizadas mayoritariamente en nuestros móviles, son inmunes al «efecto memoria». Y las baterías de polímeros de litio (LiPo), que cada vez se utilizan con más frecuencia, tampoco se ven afectadas. Eso sí, es importante que tengamos muy presente que estas últimas no deben descargarse por debajo de los 3 voltios por celda. Si superamos este umbral podrían resultar dañadas.

Es mejor la carga normal que la rápida

Cada vez más teléfonos móviles nos ofrecen la posibilidad de cargar su batería de forma acelerada, y, por tanto, en menos tiempo que cuando recurrimos al proceso de carga convencional. Sin embargo, hay algo que debemos tener en cuenta: la vida útil de las baterías es más larga cuando se cargan utilizando un voltaje reducido. Para acortar el tiempo que dura este proceso se incrementa el voltaje, lo que, a la larga, puede acabar acortando la vida útil de la batería. Esto no significa que no debamos usar nunca la carga rápida, pero lo recomendable es recurrir a ella únicamente cuando realmente sea necesaria, y no de forma habitual.

La carga inalámbrica es inofensiva

Depende del punto de vista. Para nuestra salud sí lo es, mientras no se demuestre científicamente lo contrario, pero para la batería de nuestro móvil a medio y largo plazo puede ser perjudicial, lo que podría acortar su vida útil. Esto se debe a que el proceso de carga inalámbrica, tanto mediante inducción magnética como por resonancia, genera un calor residual que puede incrementar la temperatura de la batería por encima del calentamiento típico derivado de la carga convencional.

Como mencioné antes, un calentamiento constante y excesivo puede provocar que la batería se degrade con más rapidez. No obstante, al igual que cuando hablábamos de la carga rápida, esto no significa que no debamos utilizar nunca la carga inalámbrica. La clave es no abusar y recurrir a ella cuando realmente la necesitemos.

En Xataka Móvil | La batería, la deuda pendiente de los smartphones

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