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¿Conduces un Android, un iOS o un Windows? Superando la fragmentación del coche conectado

¿Conduces un Android, un iOS o un Windows? Superando la fragmentación del coche conectado
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A la carrera. Así es la actual situación que vive la industria automovilística por adoptar y dotar a sus vehículos de la mayor conectividad posible. Estamos ante el coche del futuro, aunque ese futuro ya es hoy una realidad.

Un coche conectado en el que es posible escuchar nuestros correos electrónicos y mensajes, localizar un restaurante en ruta y reservarlo con tan solo pulsar un botón, consultar nuestras redes sociales, abrir y cerrar las puertas de nuestro vehículo desde nuestro smartphone, encender la calefacción sin necesidad de entrar en él, o, por qué no, reservar una plaza de aparcamiento, guiarlo hasta ella y pagar por el servicio sin necesidad de abandonar el vehículo.

Un escenario hasta hace poco pura ciencia ficción pero que hoy es una realidad más que constatable. Así lo demuestran datos como los ofrecidos por la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles (Anfac) que señalan que uno de cada cinco coches que se vende en España incorpora algún elemento de conectividad, mientras que un 66% de consumidores españoles ya elige el coche en función de su equipamiento en conectividad antes que por las propias prestaciones del vehículo.

Pero además todo apunta a que esto no ha hecho más que empezar. En esta carrera todos quieren hacerse con la pole position y razones nos les faltan.

Según ha publicado recientemente Network World, el 75% de los coches que se comercialicen en 2020 en el mundo integrarán conectividad de serie.

De acuerdo con estas previsiones, en 2020 se venderán en el mundo unos 92 millones de turismos, de los que 69 millones estarán conectados.

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Un mercado por tanto muy “goloso” tanto para fabricantes de automóviles como para desarrolladores de software y apps móviles en el que todos quieren tener su trozo del pastel.

Y es que se estima que el mercado del coche conectado generará en 2018 unos 39 mil millones de euros, lo que significaría un aumento de un 300% desde los 13 mil millones de euros que había generado en 2012, según datos de la consultora especializada en automoción SBD y el GSMA.

Unas cifras que apoya también un estudio de BI Intelligence en el que se señala que el mercado para los servicios conectados para este tipo de vehículos alcanzaran los 152.000 millones de dólares en el año 2020.

¿Demasiados jugadores en el mercado?

Detrás de el coche conectado sin duda dos son los actores protagonistas: la industria automovilística y los desarrolladores de software y aplicaciones. Dos grupos numerosos y no siempre bien avenidos.

Los fabricantes de automóviles se enfrentan a una difícil situación: desarrollar sus propios sistemas de conectividad o alcanzar alianzas estratégicas con otras compañías del sector tecnológico como Apple, Google o Microsoft.

Así el panorama actual, como indicaba el Primer Estudio de Coches Conectados de IAB Spain realizado en 2014, tiene la fragmentación como principal característica.

Muchos son los que apuestan por la creación de un estándar de conectividad único que supere esta fragmentación y le facilite la vida al conductor y en este sentido, se han desarrollado tecnologías como MirroLink, desarrollado por Nokia; CarPlay, de Apple; Android Auto, de Google; y Windows in the car, de Microsoft.

Pero ¿podrían entrar más actores en este juego? ¿Existe la posibilidad de abrir los sistemas a desarrolladores externos? ¿O estamos hablando de un sistema cerrado sin visos de abrirse?

“En principio todas aquellas apps que resulten de utilidad para los conductores, podrán integrarse dentro del “coche conectado”, siempre y cuando se adapten a los estándares de seguridad”, apunta Juanjo Espinar, CEO de Wehway, la que muchos llaman el “Whatsapp de los coches”, una aplicación diseñada para que los conductores puedan comunicarse con cualquier vehículo a través de su número de matrícula.

Wehway

La app permite contactar en tiempo real con cualquier conductor en el chat y así ayuda a encontrar soluciones a diferentes problemas de tráfico que a diario enfrentan los conductores.

Para Juanjo Espinar, “cualquier aplicación sería susceptible de integrase en los coches, teniendo los desarrolladores de aplicaciones que integrar los desarrollos con los sistemas operativos Android Auto de Google, Car Play de Apple, etc. Deberán ser los estándares de uso los que marquen qué y cómo utilizar esos dispositivos, aplicaciones que previamente deberán haber sido homologados”.

Estándares que garanticen la seguridad del coche conectado, ésa es la clave y, cómo no, alianzas entre fabricantes de automóviles, de móviles y de software.

SEAT, Samsung y SAP, unidos en la carretera

El recién celebrado Mobile World Congress (MWC) fue una muestra más de cómo el coche conectado es una de las estrellas del momento.

Y precisamente por eso la cita fue el escenario escogido por la automovilística SEAT para anunciar su alianza con Samsung Electronics y SAP para para crear sistemas tecnológicos que se incorporen a los futuros coches conectados de la automovilística.

La unión de SEAT y Samsung, a la que ahora se suma SAP, ya llevó a las dos compañías a presentar hace un año SEAT Full Link, el sistema que permite, gracias a la tecnología MirrorLink, llevar la pantalla del teléfono móvil al salpicadero del vehículo.

De este modo, esta pantalla táctil, compatible con Android Auto y AppleCarPlay, permite que el conductor, en su salpicadero, pueda leer sus correos electrónicos, sus mensajes de redes sociales y contestarlos con tan sólo dictar con su voz las respuestas.

Pero además la onceava edición del MWC fue también la ocasión elegida por SEAT para presentar My SEAT, una aplicación de la automovilística española desarrollada conjuntamente con Accenture.

A través de My SEAT, que aún no se comercializa, SEAT quiere dar un paso más allá todavía y conectar el coche y el hogar, alertar al conductor del estado del automóvil y monitorizar su comportamiento al volante.

Leon Movil

El cinturón de seguridad del coche conectado

Conectados en el coche, como lo hacemos desde casa, nuestro trabajo o en una terraza, mientras tomamos algo.

Así es ya la nueva realidad que nos ofrecen los principales fabricantes automovilísticos pero… ¿implica algún riesgo este nueva forma de abordar la carretera?

Como se señala en el anteriormente mencionado Primer Estudio de Coches Conectados de IAB Spain, cuando un coche tiene la posibilidad de conectarse a la red, eso implica que se expone a muchas de las amenazas que sufren ordenadores o smartphones.

Los riesgos de seguridad que ya conocemos y sufrimos saltan así al vehículo conectado y así alerta de esta nueva amenaza Kaspersky Lab, colaborador en el estudio.

Para Kaspersky Lab, la privacidad, las actualizaciones y las apps de los smartphones para estos coches pueden ser los tres focos de ataque en los que se pueden centrar los cibercriminales para realizar sus ataques con éxito.

“Los coches conectados abren la puerta a amenazas que ya existían en el mundo del PC y de los smartphones, pero adaptadas a este nuevo medio. Además, la problemática de la privacidad de datos también llega al segmento del automóvil con gigantes como Google, que ya han colonizado algunos de los modelos del informe con su tecnología de búsquedas. Los riesgos que pueden sufrir los usuarios de estos coches conectados van desde el robo de contraseñas, apertura de puertas, acceso a servicios remoto, localización del coche e incluso el control físico del vehículo", señala Vicente Díaz, analista senior de malware de Kaspersky Lab.

Y así sucedía no hace demasiado. Concretamente en 2014, cuando, en el marco de la conferencia SyScan+360, un grupo de hackers chinos lograba controlar de forma remota la apertura y cierre de puertas, luces, claxon y techo solar del coche modelo Tesla Model S.

Como vemos, un futuro conectado con el hogar, nuestro correo electrónico, las redes sociales o prácticamente cualquier app que imaginemos. Pero también un futuro conectado a los “malos”, a los ciberdelincuentes.

Un mañana en el que en nuestro coche, como hoy, seguiremos necesitando nuestro “cinturón de seguridad”, en este caso, virtual.

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