
La semana pasada estuve en el mundo real© para asistir al Nokia Developer Summit, la convención de desarrolladores de Nokia que tuvo lugar en Mónaco los días 28 y 29 de abril. El evento no ha generado noticias muy espectaculares, pero pude ver varias cosas que me han llamado la atención y que iré contando en detalle en próximas entradas.
Empezaré describiendo un poco el ambiente. Asistir a un encuentro de Nokia es, normalmente, como ir a una reunión de la ONU: hay gente de todos los rincones del mundo, de todos los continentes, de países que uno no esperaría encontrar. Te das cuenta rápidamente de que Nokia es una empresa global. Al ser un evento destinado a desarrolladores, la mayoría de los asistentes rondaban la veintena o la treintena de años. Muchos vaqueros y ropa informal junto a escasas chaquetas y corbatas. Otro denominador común en el que suelo fijarme son los móviles de los asistentes: casi todo Nokias, mucho E71 y prototipos del N97, algún iPhone y nada de Android. Lamentablemente, la presencia femenina brilló por su ausencia. No sé si programar “es cosa de hombres”, pero si la mitad de la población del mundo no está participando en estos menesteres es que algo falla.


