Las balizas V16 son un negocio que puede mover más de 1.700 millones de euros
Un grupo de Guardias Civiles ya ha avisado de los problemas que pueden causar estos dispositivos conectados
Quedan poco más de tres meses para que entre en vigor la obligatoriedad de las balizas V16. El 1 de enero de 2026, todos tendremos que llevar en la guantera este dispositivo conectado. La Dirección General de Tráfico (DGT) lo defiende en pro de nuestra seguridad, pero tras esta nueva medida ha surgido un negocio muy rentable para muchos.
Un cambio importante con razones de peso. Esta medida de seguridad de la DGT se ha convertido en un importante movimiento: dejan de ser válidos los triángulos de emergencia y nace una nueva categoría de dispositivos de señalización de accidentes en carretera.
Desde el año 1999, era obligatorio llevar dos triángulos en el maletero del coche. La medida cambió sustancialmente el 1 de julio de 2023, dando lugar a una gran contradicción: debíamos llevarlos si no queríamos ser multados, pero su uso no era obligatorio en autovías ni autopistas por el riesgo de atropello.
Este, entre otras razones, motivó la transición a lo que hoy está en boca de muchos: la obligatoriedad de las balizas V16 conectadas. Se reduce el riesgo de atropello al no tener que abandonar el vehículo, además permite transmitir la ubicación exacta del lugar del accidente o avería, tanto a las autoridades como a otros coches (conectados o no, gracias a que promete visibilidad hasta un kilómetro).
No es oro todo lo que reluce. Sin embargo, las balizas no están libres de polémica. Un grupo de Guardias Civiles ha explicado que se podrán producir accidentes muy graves debido a la cuestionable visibilidad de estas luces en curvas, días de niebla o incluso días muy soleados.
Además, también se plantea el problema de la privacidad, ya que el hecho de llevar siempre en nuestro vehículo un dispositivo conectado de estas características es algo que puede llegar a convertirse en un arma de doble filo si en el futuro se puede llegar a utilizar con otros fines.
Un negocio muy rentable para muchos. Otro de los inconvenientes de este cambio normativo es el que afecta al bolsillo de los conductores. La medida, que carece de subvención, implica un desembolso medio de 50 euros por vehículo, ya que el precio de estas balizas conectadas oscila entre los 40 y 60 euros de media. En caso de no llevarlas en la guantera a partir del 1 de enero, el conductor se expone a una posible multa de 80 euros. Eso sí, no será obligatorio para las motos.
En España, el número de vehículos asegurados es de 34.324.628 unidades en el segundo trimestre de 2025, según datos del Fichero Informativo de Vehículos Asegurados (FIVA). Una multiplicación rápida nos destapa un negocio muy rentable de más de 1.700 millones de euros.
Aquí, las grandes beneficiadas son los fabricantes de estos dispositivos, pero también las telecos. Vodafone, Movistar o Masorange ya las han incorporado a sus catálogos debido a que necesitan una eSIM para funcionar. El coste de esta conexión va incluida en el precio del producto y en ningún caso el usuario debe pagar ninguna cuota mensual o anual en concepto de la eSIM.
El debate. Las balizas V16 se han convertido en un negocio millonario y, en este punto, es inevitable plantearse el debate de dónde termina la seguridad de las personas y dónde comienza el interés económico. Los problemas que se están señalando desde algunos colectivos, como la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), y que hablan de falta de visibilidad, incluso las dudas en torno a la privacidad, no han sido suficientes para que la DGT dé marcha atrás.
Imagen de portada | Generada con Gemini
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