El puerto más valioso del móvil a menudo no se utiliza correctamente: para obtener toda su funcionalidad, necesitas el cable adecuado

Usb C Milagro Portada
  • No todos los cables USB-C rinden igual: bajo un mismo conector conviven desde el USB 2.0 hasta Thunderbolt con vídeo y 240 W de carga

  • Mirar el estándar de datos, la potencia y si soporta Display Port es la única forma de elegir el cable adecuado

Iván Linares

Editor Senior

Es pequeño, tiene las esquinas redondeadas y entra en cualquier posición sin que tengas que probarlo dos veces. El USB-C nos ha simplificado la vida. Tanto, que damos algo por sentado: el mismo cable sirve para cargar el móvil, el portátil, para enviar datos entre ambos... Mientras celebramos esa comodidad, yo el primero, no solemos tener en cuenta que no todos los cables USB-C son iguales. Cuando vas a cargar a la máxima potencia es cuando caes en ello.

La navaja suiza del hardware. Los puertos de toda la vida eran especialistas: el HDMI daba imagen, el jack daba sonido, el micro USB era para carga y datos. El USB-C rompe esa lógica: no es un especialista, su misión es convertirse en todoterreno. Y ahí está el problema: como casi todos los cables USB-C parecen iguales, es imposible saber a simple vista qué puede hacer el de tu móvil.

Llegas a casa, sueltas el móvil sobre la mesa y lo conviertes en un mini ordenador con sistemas como Samsung DeX: monitor conectado por el USB-C con sus altavoces por la misma vía, teclado y ratón Bluetooth y, mientras tanto, el móvil se va cargando. Todo con un único cable. Esta es la magia del USB-C, que permite unificar las diferentes categorías de conexión sin necesitar varios cables.

El “D’Artacable”. Como escribió Alejandro Dumas, “Uno para todos”. Es justo cómo se comporta el cable USB-C más completo, ya que puede guiar energía, imagen, audio, datos… Es el D’Artagnan de los cables. Por eso recomiendo saber cómo es el que usas habitualmente en tus dispositivos y conocer cuáles son sus limitaciones. Solo así podrás aprovecharlo en su totalidad y no te quedarás corto cuando necesites un tipo de conexión concreta.

El puerto USB-C siempre va a parecer igual. El cable en sí puede ser más grueso, menos, estar trenzado y con multitud de acabados distintos. Lo importante es que cumpla con estos estándares:

  • Estándar de datos (USB 2.0 / USB 3.2 / USB 4). Un cable USB-C puede esconder por dentro un USB 2.0 básico, con sus 480 Mbps de toda la vida, o llegar hasta los 40 Gbps del USB 4. Ojo, porque muchos cables de carga solo llevan las líneas de USB 2.0: cargan de maravilla, pero para pasar datos van a paso de tortuga. Si vas a mover archivos pesados o sacar vídeo, este es el estándar importante que debes mirar.
  • Potencia de carga (USB Power Delivery). El USB-C básico entrega hasta 60 W (20 V / 3 A), suficiente para casi cualquier móvil. Pero si tu dispositivo carga rápido de verdad, o quieres alimentar un portátil, necesitas un cable que soporte 100 W o más. Si puedes, asegúrate de que cumple con el estándar más alto de Power Delivery, el 3.2.
  • Salida de vídeo (DisplayPort). Es lo que permite conectar el móvil a la tele o monitor y que se vea imagen. No todos los cables ni todos los móviles lo incorporan: si quieres montar el escritorio tipo DeX que comentaba antes, asegúrate de que el cable soporta DisplayPort. Sin él, la pantalla se quedará en negro por mucho que el móvil sí sea compatible con la salida de vídeo.
  • Thunderbolt (opcional, pero la joya de la corona). Si ves el rayo de Thunderbolt (3 o 4), tienes lo máximo: 40 Gbps de datos, vídeo y carga a la vez. Es más habitual en el mundo del portátil que en el del móvil, pero conviene reconocerlo porque es la garantía de que ese cable lo hace todo.

Yo tengo un truco rápido para identificar, dentro de lo posible, las características de un cable USB-C: fíjate en los símbolos impresos junto al conector del puerto. El logo con el rayo es carga o Thunderbolt, la "SS" (SuperSpeed) o un "10"/"20" indican la velocidad de datos. A veces aparece una “D” de Display Port, pero no es muy habitual. Conviene que te asegures mirando las características del cable.

Infografía creada con ChatGPT

¿Y cómo sé si el cable que viene con mi móvil sirve para todo? Tengo la mala noticia: a simple vista, no hay forma segura de saberlo. El cable no lleva un carné que diga lo que puede o no hacer, pero sí hay maneras de salir de dudas.

  • La caja y ficha técnica del móvil. Los fabricantes suelen indicar qué estándar lleva el cable incluido, aunque a menudo sea de los más básicos, pensado solo para cargar.
  • Enchufa y comprueba. Conéctalo a un monitor por USB-C: si aparece imagen, tienes Display Port. Pasa un archivo grande al ordenador y mira la velocidad: si vuela, es USB 3.x o superior; si va lento, es USB 2.0 disfrazado. Y para la carga: el fabricante especifica la máxima potencia en las características del móvil.

Imagen de portada | Iván Linares editada con ChatGPT

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