La latencia es muy importante para garantizar la inmediatez de la conexión
El mejor ejemplo está en la fibra de 10 Gbps: más importante que la velocidad, es la estabilidad y la capacidad de la conexión
Estamos habituados a identificar la calidad de las conexiones de datos, ya sean fijas o móviles, por una serie de conceptos que todos tenemos asumidos. Consideramos que una conexión es de buena calidad si cuenta con una amplia velocidad de descarga. Y es de mayor calidad aún si la velocidad de subida también es importante. Pero, en la práctica, a la pregunta de cuánta velocidad de internet necesitamos realmente la respuesta no se mide en un único dato.
Solemos ignorar una parte fundamental de las conexiones de datos como es la latencia. La ignoramos porque no es importante el 100% del tiempo, sino en determinados usos que pueden ser fundamentales en el futuro, aunque algunos estén tan extendidos hoy en día como las partidas multijugador en red. La llegada del 5G prometió llevar la latencia al mínimo.
Una aclaración: ancho de banda vs latencia. Decíamos que la velocidad de una conexión de datos suele medirse por la cantidad de información que es capaz de descargar en un segundo, y no nos falta razón, aunque no sea del todo exacto.
La velocidad, en realidad el ancho de banda, es ese número que vemos asociado a los megas en cada conexión ADSL, de fibra o relativa a una red de datos.
Para aclararnos, esta velocidad de descarga representa el ancho del canal de datos que llega a nuestro hogar o a nuestro teléfono móvil. A mayor velocidad, mayores serán los paquetes de datos que podremos recibir, y antes podremos descargar aquello que deseemos. No es igual descargar 100MB en paquetes de 1MB que en paquetes de 5MB.
Por lo tanto, la "velocidad" en realidad es ancho de banda, mientras que la latencia representa el desfase temporal entre el servidor y nosotros.
La latencia. En esta inmediatez de la conexión es donde interviene la latencia. La latencia es el tiempo que tarda un paquete mínimo de datos en llegar de un punto a otro de nuestra conexión. Si nuestra conexión tiene una latencia de 50 milisegundos, el valor en el que se mide, significará que un dato tardará 50 milisegundos en llegar desde un servidor cualquier, por ejemplo Google, a nuestro teléfono móvil.
La latencia es, en resumidas cuentas, un valor que mide el desfase temporal entre el servidor y nuestro teléfono móvil, o nuestro ordenador, o tablet, o coche. Representa la diferencia entre ver un dato en tiempo real o con retraso, algo que se convierte en fundamental en determinados usos como los que comentaremos ahora de forma un poco más amplia.
Un futuro en tiempo real. La velocidad de descarga o ancho de banda es práctica cuando vemos cualquier contenido online pregrabado, cuando intercambiamos datos con otras personas o cuando descargamos información que proviene de servidores y para la que no nos importa que la conexión sea inmediata. Viendo una película online, qué más da cuánto tarde nuestro móvil en conectar con el servidor si la autopista de datos es ancha y podemos recibir datos hasta en calidad 4K.
Con determinados usos no necesitamos inmediatez sino sólo capacidad de transporte de la información, pero para otras tareas sí cobra mucha más importancia la latencia, y contar con mucha o poca puede marcar la diferencia. Seguramente sean los gamers los más familiarizados con el concepto de latencia, pues en los juegos multijugador online se trata de un factor con un peso específico muy importante.
El 5G ofrece, entre otras ventajas, conexiones con 1 milisegundo de latencia e incluso inferiores. La diferencia entre una latencia alta y otra baja puede suponer disparar a un objetivo que nosotros vemos pero que ya no se encuentra allí debido al desfase provocado por la diferencia entre conexiones. Y quien dice disparar, dice driblar para tirar a canasta o hacer un regate para colarse en el área. De ahí que el desfase entre el jugador y el servidor sea crucial en este tipo de videojuegos.
Los juegos y el odiado ping. El ping, también llamado lag, puede ser probablemente el factor más importante en las partidas online de muchos videojuegos que requieren de esa velocidad de respuesta que llamamos "tiempo real". El ping no es más que la forma de llamar a la latencia, y todo debido a que es así cómo se llama la instrucción de la línea de comandos que utilizamos para saber qué desfase tenemos con cualquier servidor online del planeta.
En los videojuegos de combate, un ping elevado es la diferencia entre la vida y la muerte. En los videojuegos de deporte, la diferencia entre poder jugar en igualdad de condiciones o hacer el más completo de los ridículos. Algunos servidores online pueden llegar incluso a impedirnos la entrada si contamos con una latencia alta, con un ping demasiado alto.
Vehículos y ciudades conectadas. Ya se están realizando pruebas de coches conectados en España, pero incluso hay pruebas para controlar estos coches a distancia. Sentarnos frente a un monitor y poder conducir un coche conectado a varias decenas de kilómetros. Para este tipo de usos la latencia es fundamental, pues la imagen que recibimos del coche, y las instrucciones que enviemos al vehículo, deben ser inmediatas, o casi inmediatas.
Una conexión con una latencia elevada puede provocar que la imagen que nos llegue del coche tenga retraso, y que la instrucción que le enviamos acumule más retraso aún. Lo que se traduciría, tarde o temprano, en un accidente de tráfico. Tampoco hace falta que en el otro extremo haya un humano controlando el vehículo, puede tratarse de una IA en la nube que tome decisiones por el coche. Cualquier milisegundo de desfase puede ser primordial.
Más contexto. Pero no sólo hemos de ponernos en el contexto de un vehículo, podemos hablar también de drones manejados a distancia, no sólo los autónomos, que también dependerían de que la conexión entre el dispositivo y quien lo maneje sea lo más inmediata posible. Así, conexiones que no necesitan aparentemente mucho ancho de banda pero sí una latencia mínima son, por ejemplo, las de las cámaras de videovigilancia.
En las futuras ciudades conectadas, que ya se encuentran a un paso de nosotros, prácticamente todos los dispositivos hablarán entre ellos pero no de forma directa. La nube será el canal transmisor y un servidor, o miles de ellos, se encargarán de transferir las respuestas de un dispositivo a otro. De nuevo, la inmediatez de estas conexiones provocará menos imprecisiones en el sistema.
Ya sabéis para qué usos de Internet será importante disponer de una baja latencia, algunos usos actuales y otros futuros. Quizá en pocos años hayamos olvidado este concepto pues nos encontremos en un escenario futuro con latencias inexistentes y entonces sólo contará que podamos descargar gigas de datos en segundos. O tal vez el concepto del ancho de banda acabe también por olvidarse. Tendremos lo que queramos cuando lo queramos, y donde lo queramos. Sin restricciones de ningún tipo.
Imagen de portada | Iván Linares
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