Es mucho más que un puerto extraño en la parte trasera del router
El estándar SFP+ es la puerta de entrada a la verdadera alta velocidad doméstica
Si has comprado un router de gama alta recientemente o has mirado la parte trasera de un switch avanzado, puede que te hayas dado cuenta de la existencia de un puerto diferente. No es el clásico conector RJ45 de plástico donde encaja el cable Ethernet, tampoco ese USB que tiene tanto valor en estos equipos. Es una especie de ranura vacía que a menudo viene tapada con un protector de goma.
Ese es el puerto SFP o SFP+ en su versión más avanzada, y aunque para el usuario medio es un misterio, para el entusiasta de las redes es una característica muy valiosa a pruebas de futuro. Pues, lejos de ser un conector propietario, es un estándar que ha saltado de los centros de datos al hogar. Su presencia indica que el equipo está listo para romper la barrera del gigabit y saltar hasta los 10 Gbps que los operadores españoles ya están añadiendo a sus servicios. Eso sí, aclaramos su funcionamiento, que es radicalmente distinto al de un puerto de red tradicional.
Qué es exactamente SFP+ y en qué se diferencia de Ethernet
La mejor forma de entender un puerto SFP+ es imaginarlo como un enchufe universal para redes. Mientras que un puerto Ethernet está soldado a la placa y solo admite un tipo de cable con una velocidad máxima predefinida, el SFP+ es modular. Es una ranura vacía que acepta un transceptor (o módulo), que es el que determina qué tipo de conexión disfrutará.
Y quizá te preguntes, ¿qué es eso de un módulo SFP? Pues bien, es un conversor que transforma la señal eléctrica del router en señal óptica o eléctrica, dependiendo de lo que se necesite. La nomenclatura es importante:
- SFP: es el estándar original, limitado generalmente a 1 Gbps (hasta 4 Gbps).
- SFP+: es la evolución que ya viene en dispositivos modernos, capaz de alcanzar velocidades de 10 Gbps.
Entre las ventajas de su modularidad destaca la latencia y distancia. Mientras que el cable de red de cobre sufre interferencias electromagnéticas y es más susceptible de perder señal, un módulo SFP+ de fibra óptica es más resistente a esas interferencias y puede transportar datos a kilómetros sin pérdida de velocidad.
Tipos de módulos y código de colores
Al ser un estándar, puede abrumar por la cantidad de siglas. Sin embargo, para uso doméstico o de pequeña oficina, solo necesitas identificar los más comunes, que suelen seguir un código de colores en la pestaña de extracción:
- Módulos RJ45: permiten conectar un cable Ethernet de toda la vida al puerto SFP+. Útiles si ya tienes la instalación hecha, pero suelen calentarse mucho debido a la alta potencia que requiere el estándar de 10 Gbps para procesar la señal eléctrica.
- Módulos fibra multimodo (SX/SR): estos que tienen una pestaña negra o beige, usan luz LED. Son los más baratos y sirven para distancias cortas (330-550 metros, dependiendo de la velocidad y el tipo de fibra). Ideales para conectar pisos o plantas dentro de un mismo edificio.
- Módulos fibra monomodo (LX/LR): en este caso, suelen llevar una pestaña azul. Usan láser, por ello, están diseñados para largas distancias (de 10 a 20 km). Son más caros y rara vez necesarios en un domicilio.
- Módulos BiDi (bidireccionales): utilizan un solo cable de fibra para enviar y recibir datos simultáneamente usando diferentes longitudes de onda.
Ventajas y desventajas: ¿por qué no lo tienen todos los routers?
Es curioso que, siendo un estándar, no esté tan extendido. Y hay buenos motivos para ello: el coste y la complejidad. Su principal desventaja reside en que para el usuario medio no es plug and play (llegar y enchufar). Requiere comprar el módulo o cable aparte y asegurarse de la compatibilidad.
Ahora bien, las ventajas son reseñables para quien busca un alto rendimiento:
- Temperatura y consumo: un cable DAC o un módulo de fibra SFP+ se calienta mucho menos que un Ethernet equivalente en prestaciones (10GBASE-T, que otorga los 10 'gigas'). De igual manera, implica un menor consumo energético.
- Inmunidad: al usar fibra, permite olvidarse de las interferencias eléctricas que pueden degradar la velocidad en los cables de cobre.
- Versatilidad: ayuda a que el router no se quede obsoleto antes. Hoy quizá te sirva con cobre, mañana con fibra y pasado con una conexión directa al ISP.
En conclusión: ignorar el SFP+ en la parte trasera de un router es desperdiciar su mayor ventaja. Mientras que el salto a los 10 Gbps a través del cable de cobre lucha contra cuellos de botella térmicos y una alta demanda energética, el puerto SFP+ trae la eficiencia térmica y la latencia casi nula de los centros de datos al salón de casa.
Es, en definitiva, la garantía absoluta de que tu infraestructura de red podrá mutar y adaptarse a las conexiones multi-gigabit de la próxima década sin necesidad de cambiar el corazón de tu red.
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