Las barras de cobertura miden la potencia de la señal recibida (RSRP), no la velocidad: una antena saturada o mal conectada será lenta aunque tengas cinco rayitas
El indicador de cobertura es un vestigio del 2G pensado para garantizar llamadas, no para informar sobre la calidad real del acceso a internet en 5G
¿No te parece frustrante estar a tope de cobertura 5G, con el máximo de rayitas en la pantalla, y que la conexión a Internet vaya más lenta que un pedido de AliExpress? Crees que las apps deberían ir como el rayo y, en realidad, están en modo tortuga. Pues hay una explicación que resume el problema: las rayitas no miden exactamente lo que creemos que miden. De ahí viene la confusión.
La falsa realidad de la cobertura. Creemos que estar al máximo de cobertura implica conseguir la máxima velocidad de descarga, que Internet debería ir a tope conforme el icono también esté a tope. Pero no: nuestro móvil nos “miente” a la cara. Al menos hasta que ahondamos en el concepto técnico que define al indicador de cobertura: la potencia de señal de referencia recibida o RSRP (Reference Signal Received Power).
Las rayitas crecen y decrecen en función de la intensidad de la señal inalámbrica. No existe un estándar para representar el valor del RSSI, por lo que cada fabricante puede mostrar un número distinto de rayitas (si has comparado la cobertura con tus amigos te habrás encontrado con que los móviles no siempre coinciden). Dado que la cobertura solo mide la fuerza de la señal que llega al teléfono, se quedan fuera:
- El número de usuarios que están conectados a la misma antena en ese preciso momento.
- La velocidad real que puede ofrecer la antena a cada uno de los usuarios conectados, incluyéndote a ti.
- La calidad de la conexión de esa antena: dado que redistribuye el acceso a Internet, podría ocurrir que el ancho de banda no fuese alto. Incluso aunque emita bajo estándar 5G.
Es como asistir a un concierto multitudinario, de esos que tienen altavoces capaces de destrozar tímpanos. Puede que escuches el sonido con la máxima potencia, pero eso no significa que distingas cada nota de la banda y cada palabra del vocalista. La fuerza de la señal no implica que la recibas con calidad.
La antena, esa gran desconocida. Estás navegando lento, las páginas tardan segundos en cargar. Miras la cobertura y ves el icono del 5G junto con todas las rayitas disponibles. Y tiene sentido, pese a que no lo parezca: la antena que emite la señal está sometida a multitud de factores que terminan determinando la calidad del acceso a Internet que recibes.
Poco importa que estés a 50 metros de la antena y que recibas la señal con la máxima potencia posible: si la antena tiene demasiados usuarios conectados, está situada en una zona aislada, no tiene suficiente ancho de banda o, incluso, si sufre algún tipo de avería que le impide servir una velocidad decente de Internet, seguirás en modo caracol aunque estés a tope de cobertura.
Entonces, ¿para qué fiarnos de las rayitas? La señal de cobertura tiene su sentido, uno que nos lleva acompañando desde los móviles: saber que podremos hacer una llamada telefónica y/o enviar un SMS. Son un vestigio del vetusto 2G, un indicador visual que da cierto nivel de confort. Se entiende al primer vistazo, por eso los fabricantes mantienen el indicativo de la cobertura. El problema es que seguimos creyendo algo que realmente no es.
Imagen de portada | Iván Linares
En Xataka Móvil | Quería un repetidor para mejorar el WiFi de mi casa y al final no lo necesité. Estos nueve ajustes pueden ampliar la cobertura
Ver todos los comentarios en https://www.xatakamovil.com
VER 0 Comentario