El número: 58 fábricas se construirán en territorio chino y taiwanés
SEMI advierte de la necesidad de diversificar la producción para mitigar el riesgo de tensiones militares
La gran batalla tecnológica de nuestro tiempo, la de los semiconductores, se libra en un tablero donde las piezas están concentradas en un rincón del mapa. La demanda de chips, impulsada por el auge de la IA, ha obligado a la industria a expandirse. Ahora bien, el esfuerzo por resolver este cuello de botella productivo está agudizando otro problema que puede ser mayor: la dependencia.
Según el organismo que vela por los intereses de la industria a nivel global, antes de 2029 entrarán en operación 64 nuevas fábricas de circuitos integrados en Asia. La cifra, que suena muy bien, esconde una realidad abrumadora: 58 de estas plantas estarán ubicadas en China y Taiwán. Apenas seis recaerán en el resto del sudeste asiático, una situación que ha puesto en alerta a los reguladores y clientes de todo el planeta.
Dos caras de la misma moneda
Las motivaciones que empujan a estos dos países a acaparar la nueva infraestructura son opuestas, pero confluyen en un mismo resultado.
Por un lado, la cruzada de China responde a una necesidad de supervivencia. Bajo los vetos estadounidenses, el gigante asiático se ve obligado a crear una industria totalmente autónoma. Firmas locales como SMIC o Hua Hong Semiconductor están multiplicando sus fábricas para perfeccionar y escalar sin depender de las máquinas litográficas UVE de ASML.
El esfuerzo ya estaría dando sus frutos: corporaciones como Huali Microelectronics está ultimando la producción de circuitos integrados de 7 nanómetros exprimiendo maquinaria antigua, un hito importante para abastecer a colosos locales como Huawei.
En el otro lado, Taiwán necesita expandirse porque no da abasto. Tanto TSMC como UMC —sus dos mayores fabricantes— se ven asfixiados por la demanda de los diseñadores occidentales. La fiebre de la IA ha colapsado las líneas de producción más avanzadas (nodos de 2 y 3 nm), obligando al país insular a edificar más plantas para retener su corona como la "gran fundición del mundo libre".
Vulnerabilidades más allá de la geopolítica
Ajit Manocha, director ejecutivo de SEMI, no oculta su inquietud ante el mapa: "Queremos ver surgir más centros en países afines. Queremos que se establezcan más plantas para reducir el riesgo derivado de las vulnerabilidades", aseguró. La preocupación es evidente: cualquier conflicto armado en el Estrecho de Taiwán paralizaría de golpe la economía digital y de consumo.
Pero las bombas y los vetos no son el único peligro. Manocha señala que la industria se enfrenta a vulnerabilidades en la cadena de suministro de materias primas, unas que podrían estrangular la producción incluso en tiempos de paz.
La alerta más importante recae sobre el helio y el bromo. El helio es fundamental en la fabricación de chips para enfiar las obleas de silicio, y su precio se ha disparado. Esto se debe a que el mayor proveedor mundial de este subproducto del gas natural, Catar, ha detenido sus operaciones debido al conflicto entre Israel, Irán y EEUU. Algo parecido ocurre con el bromo, cuya producción está arraigada en Oriente Medio.
Ante este cóctel de riesgos geopolíticos y escasez de materiales, desde SEMI instan a diversificar el mapa hacia el sudeste asiático durante la próxima década. Países como Malasia, Singapur, Vietnam y Tailandia se postulan como los refugios ideales para garantizar que la maquinaria no se detenga.
Imagen destacada | TSMC editada con Gemini
En Xataka Móvil | Llevo un mes usando el Huawei Pura 80 Ultra como móvil personal. (Casi) no echo nada de menos iOS ni Android
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