Desde hace unas cuantas generaciones, la gama alta de Android se ha estilizado como el iPhone
El software de los fabricantes acompaña: Liquid Glass ha influenciado a Android
Cuando analicé allá por agosto de 2024 el Google Pixel 9, me dejó unas sensaciones en mano muy buenas y una idea rondando en la cabeza: "es el iPhone de Android". Sí, es fácil afirmar eso por ser Google quien es (el dueño del sistema operativo y fabricante del teléfono), pero lo cierto es que el iPhone ha marcado una tendencia en diseño que hemos ido viendo una y otra vez. Y tiene sentido siendo la familia de teléfonos más vendida en el último año.
Oppo, Xiaomi, Honor, e incluso Samsung han apostado por ese diseño unibody de cantos rectos y esquinas redondeadas, y dos caras planas que se fusionan sin tocarse directamente. Lo hicieron en el pasado y ahora es aún más evidente si atendemos al apartado estético de los terminales que copan la gama alta. Es una dirección aceptable, que sin embargo, está llegando también al propio sistema operativo.
Una dictadura de cantos planos
Si ponemos un Pixel 10, un Galaxy S25, un Oppo Find X9 y un iPhone 17 sobre la mesa boca abajo, las diferencias en el chasis son cada vez más sutiles. La industria ha virado hacia la estandarización de los marcos planos de aluminio (o titanio) y la eliminación de las pantallas curvas que definían mucho a Android hace unos años. La razón parece ser puramente comercial: Apple domina (e influencia) el mercado con puño de hierro.
Apple consigue colocar siete modelos de iPhone entre los diez smartphones más vendidos del mundo. Y ante esta hegemonía, el resto de fabricantes han optado por un mimetismo que en realidad hemos visto (con más o menos fuerza) desde tiempos pasados. Si el consumidor asocia lo "premium" a la estética de Apple, fabriquemos teléfonos que se sientan como el iPhone. ¿Qué podría salir mal?
Esta tendencia, por otro lado, choca frontalmente con los deseos del usuario entusiasta del SO de Google. Este quiere una identidad propia (Android siempre la ha tenido), y en un medio como Android Authority revela una fractura importante: casi el 45% de los encuestados admitía odiar esta corriente. Solo un 11% la aprueba.
Para los fabricantes, es un alivio: ayuda a no darle vueltas a la ergonomía y la optimización del espacio interno, pero la realidad es que veo muchos "clones" que solo diferencio por el módulo de cámaras. Lo que no veo con tan buen ojo es que, marcas como Xiaomi o Samsung, unas que antaño arriesgaban algo más (cerámica, bordes curvos, etc), ahora se quedan en lo seguro.
Liquid Glass y el tapón a Material 3 Expressive
La homogeneización del hardware es más que evidente, y aunque a mí personalmente no me disgusta para nada este diseño, sí me parece preocupante que el software vaya detrás. Es un apartado que cobra mayor importancia, sobre todo desde que Android emprendió el camino con su lenguaje de diseño Material.
Con la llegada de iOS 26, se criticó a Liquid Glass, el lenguaje de los de Cupertino basado en transparencias y efectos de cristal. No obstante, algunos fabricantes chinos han desatado una carrera por replicar esos efectos visuales. Mientras tanto, Material 3 Expressive que debutó en Android 16 hace poco, parece que tiene pocos fieles.
Históricamente, capas como MIUI siempre han tenido una fuerte inspiración en iOS, pero lo que veo en la actualidad va más allá de una simple copia de iconos o feeling. Estamos viendo cómo interfaces completas como Realme UI 7 o las últimas versiones de ColorOS adoptan el desenfoque en centro de control y paneles de notificaciones. Incluso Google apunta a ir más allá con su próxima gran versión...
Esta "iPhoneización" del software no se limita a lo visual. La adopción generalizada de los clones de la Dynamic Island demuestra una falta de ideas propias alarmante. En lugar de potenciar las fortalezas de Android (o buscar nuevas), los esfuerzos se centran en replicar una estética que, irónicamente, ha sido criticada en el propio ecosistema de Apple.
Por suerte, aún quedan algunos bastiones que resisten al empuje. Propuestas como la de Nothing con su Nothing OS, o la renovación profunda de Material en los Pixel, demuestran que modernidad e identidad pueden ir de la mano. Todo ello sin convertir a Android en un sistema parecido al de la competencia.
¿Qué pasará con la siguiente moda en diseño? Creo que mientras las ventas y las críticas sigan premiando al iPhone, es bastante seguro que la firma de la manzana mordida continúe siendo el espejo donde el resto de la industria quiere mirarse. Ni me extraña, ni como he dicho, es algo nuevo.
Imagen de portada | Pepu Ricca para Xataka
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