Durante años recomendaba Motorola para ahorrar. Ahora ya se cuela entre los mejores

  • Motorola pasa de ser la reina de los móviles baratos a plantar cara en la gama más cara

  • No se olvida de los modelos asequibles, mejora el software y promete hasta siete años de actualizaciones 

Iván Linares

Editor Senior

Fue pionera de la telefonía móvil, se convirtió en una de las empresas que levantó Android (el mítico Droid/Milestone) y marcó los primeros años de muchos en el sistema gracias a sus míticos Moto G. Motorola representaba muy bien la gama media económica: prácticamente la inventó. Ahora quiere asaltar la gama más premium con modelos que no tienen nada que envidiarle a lo mejor de otras marcas.

El último Motorola que analicé, el Motorola Signature, me dejó la sensación de que Moto había logrado el móvil casi perfecto. Buen software, muy potente, diseño de altísima calidad, materiales en consecuencia y una batería que se comporta a las mil maravillas pese a que el teléfono es una sílfide. Tras analizarlo, tuve claro que Motorola quiere comerse 2026.

Móviles premium, pero sin descuidar los más baratos

Convertirse en un fabricante de referencia pasa, irremediablemente, por hacerse un hueco en el segmento de la alta categoría. Xiaomi ha pasado por ello: de defender los móviles baratos a ofrecerse como fabricante para el público más selecto. Es más fácil vender móviles económicos que caros, pero solo los segundos aportan un estatus de alta categoría.

Si el Motorola Signature abrió 2026 para una Motorola que quiere comerse el segmento premium, con el Motorola Razr Fold el órdago está más que claro. Tecnología e innovación unidas a un rendimiento y fotografía sobresalientes. Y con un aspecto importante que ya vi en el Signature: Motorola embute el máximo hardware y software en un dispositivo realmente fino. Tanto, que no me esperaba una evolución tan alta con respecto al Motorola Razr 60 Ultra.

El Razr Fold es un ataque directo a los mejores plegables de Samsung y de Honor. Es una apuesta arriesgada, pero Motorola ya partía de una buena base con sus Razr Flip. Dentro del movimiento lógico de flip hacia fold, Motorola aprovecha para dejar claro que es una marca que sabe hacer dispositivos premium. Tras probarlo, puedo dar fe de ello.

Si en la gama alta ha apuntado al centro de la diana, en la parte baja dispara con una metralleta: acierta seguro. Para mi gusto, tiene demasiados teléfonos similares en la gama media y accesible, aunque con una relación calidad-precio muy buena. He recomendado a menudo el Motorola g86 Power, por ejemplo. O los Motorola Edge Fusion de turno: los analicé y tampoco eché demasiado en falta con respecto a un Signature. Toda una muestra de que la marca se desenvuelve bien en cualquier terreno.

En el software tienen una baza para dar el remate

Motorola sabe cómo conjugar el mejor hardware en un diseño exterior tan refinado como robusto. La combinación de componentes también la lleva bien, solo le faltaba un empuje en el software. La marca tenía el sambenito de contar con un Android «puro», algo que ya hace tiempo que no es así. Y esto no es malo.

En mi opinión, Motorola aúna software personalizable con una capa limpia que tampoco se aleja de la visión de Google. Incluye una buena cantidad de ajustes, no suele abusar del bloatware y ahora está empezando a ofrecer la extensión de soporte: los Motorola Razr Fold y Signature cuentan con siete años garantizados de actualizaciones. De esta manera, Motorola se pone a la altura de Google y de Samsung, solo falta que lleve esta garantía al resto del catálogo.

Otro de los detalles que marcan la evolución vivida en software es el excelente modo de escritorio que incluye la gama más alta. Me parece una de las funciones más infravaloradas del mercado: podría salir de viaje solo con el Moto, un teclado y un ratón. Es todo un valor añadido que no suele verse en la gama más premium a excepción de Samsung y su DeX.

La evolución lógica le está saliendo bien a Motorola

Motorola fue una de las marca que más recomendé cuando alguien quería un móvil barato. Xiaomi terminó acaparando esas recomendaciones, ahora ambas intentan alcanzar la élite. Tras probar sus últimos lanzamientos, la sensación es clara: Motorola no quiere regresar al pasado, intenta redefinir su futuro. En la gama premium. Y, por primera vez en mucho tiempo, creo que tiene argumentos reales para lograrlo.

Imágenes | Iván Linares

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