Alguien cree tener la solución para que los anillos inteligentes vuelvan a ser atractivos: convertirlos en mandos a distancia

  • Han desarrollado una tecnología para que los anillos puedan controlar otros dispositivos

  • En la práctica, no están teniendo el éxito esperado, tanto por los problemas asociados a ellos como por su rango limitado de funciones

Noelia Hontoria

Editora

Los anillos inteligentes son ese tipo de producto que esperamos como agua de mayo, pero finalmente terminan cayendo en apatía. En este caso, tengo bastante claro cuáles han sido sus errores: no solo no aportan nada nuevo respecto a otros dispositivos que ya existían, también es que su rango de funciones es mucho más recortado. El esperado Mesías no ha sido capaz de salvar sus propias limitaciones. Sobreviven, sí, pero su adopción por parte de los usuarios no está siendo la esperada. Ni de lejos.

Por eso, dotarlos de nuevas y exclusivas funciones es el movimiento más inteligente para tratar de salvarlos de la extinción. Y en este punto a alguien se le ha ocurrido algo muy interesante: que sean nuestro nuevo mando a distancia.

Adiós a perder el mando a distancia. Existe una curiosidad en torno al mando a distancia y es que se inventó incluso antes que el propio televisor. Traído a nuestros días, a mí lo que más me llama la atención es su facilidad para “perderse”, como los calcetines. Por eso, tiene mucho sentido (y tecnológicamente es viable) que convirtamos nuestros dispositivos del día a día, como el propio móvil o los anillos inteligentes, en un control remoto con el que sustituirlo.

La tecnología, bautizada como UltraTouch RG1 por la empresa UltraSense Systems, permitiría añadir gestos para activar funciones y controlar otros dispositivos, como la televisión, el móvil o las gafas inteligentes. Funcionaría con anillos de metal o cerámica y no sería necesario añadir botones al accesorio.

Otros intentos. Más allá de convertir al anillo inteligente en una especie de mando a distancia, existen otros proyectos que están tratando de darle una nueva oportunidad. Es el caso del Index 01, el anillo de Pebble, que transforma tu dedo en una improvisada grabadora de voz.

Otra solución que ya está en el mercado, también bastante de nicho, es el anillo de Rikki, cuyo único objetivo es que puedas pagar con el dedo, sin que necesites cobertura ni batería.

Los problemas. Los anillos inteligentes, más allá de sus funcionalidades, han sido objeto de polémicas y problemas añadidos que no le han venido nada bien para su fama, como aquellos que han empezado a explotar causando problemas a los usuarios (lo llevar la tecnología literalmente pegada a piel quizá no es tan buena idea).

Es cierto que para algunos usuarios se han convertido en el ‘gadget’ más práctico para dormir y que esa “casi invisibilidad” tiene mucho potencial. La cuestión está en que necesitan dar un buen paso adelante si quieren garantizarse un futuro próspero.

Imagen de portada | Jose García para Xataka

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