
Los motivos para llevar dos teléfonos responden a diferentes necesidades, desde ciberseguridad hasta necesidad de establecer límites
Puede suponer un pequeño desafío en algunos casos: doble tarifa móvil (o compartir datos), doble carga de batería, etc.
Últimamente tengo la sensación de que en mi entorno se está poniendo de moda abandonar las redes sociales e incluso usar menos las pantallas. De hecho, en mi grupo de amigos estamos cayendo uno a uno en la fiebre de los ‘Murdokus’ (que os recomiendo encarecidamente si no los conoceís), como una forma de regresar a los pasatiempos en papel o a los cuadernillos de vacaciones de cuando éramos pequeños.
Pero aunque estemos cada vez más concienciados de la necesidad de minimizar el uso de pantallas, a la vez también es bastante frecuente ver por la calle a personas con dos móviles a la vez. Tiene una explicación.
De lo aparatoso al dispositivo único. Hace un par de décadas, cuando los teléfonos solo eran teléfonos, llevábamos con nosotros múltiples dispositivos: el Discman o MP3, la cámara de fotos, el TomTom… Cada uno tenía su función.
Llegó entonces el smartphone y nos enseñó lo bien que se vive teniéndolo todo en un único cacharro de menos de 200 gramos. Convertimos la tecnología en algo accesible, casi sin límites y con la comodidad como valor principal.
Una nueva tendencia. Ahora, este “todo en uno” está empezando a diluirse ante los evidentes beneficios que también nos puede aportar el llevar dos móviles encima. Lo sprincipales: seguridad y desconexión.
La tendencia está en las calles. Incluso en The New York Times se han hecho eco de esta moda, que responde más a necesidades concretas de cada usuario que a un mero capricho.
Ciberseguridad y trabajo. El primer motivo suele ser un híbrido entre necesidades productivas y ciberseguridad. Si tenemos que acceder a herramientas de trabajo, lo más inteligente es separarlas de un uso más personal. No es ninguna tontería (incluso es muy recomendable) usar un teléfono para el trabajo y otro para el resto de tareas más “mundanas”, por así decirlo.
Desconexión. Más allá de la ciberseguridad, usar dos teléfonos permite levantar una barrera entre la vida personal y profesional. Establecer límites más claros, algo que no siempre es fácil de lograr con la hiperconexión que tenemos hoy en día. Para desconectar del trabajo, basta con apagar ese smartphone. Pero si llevamos en nuestro único móvil las apps como Slack, Teams o similares, es inevitable que terminen generándonos ruido mental.
La necesidad de compartimentación explotó en los años de la pandemia, en los que “se produjo un colapso entre la vida personal y la laboral, lo que generó una creciente necesidad de compartimentación que se ha manifestado, en parte, con el uso de un segundo teléfono”, según explica Eva Galperin, directora de ciberseguridad de la Electronic Frontier Foundation, a The New York Times.
Valor. Una tercera razón es el valor de los propios smartphones. Los teléfonos móviles cada vez son más caros y esto hace que también haya aumentado la necesidad de protección. Es determinados momentos, por ejemplo, en vacaciones, si vamos a ir a la playa o la piscina, incluso en festivales, muchas personas optan por dejar el iPhone en casa y llevar un móvil viejo.
El desafío. El simple acto de llevar dos móviles encima puede suponer un desafío, no solo por la incomodidad de portar dos dispositivos, también por todo lo que implica: doble tarifa de línea móvil (o datos compartidos), estar pendiente de que ambos tengan batería, etc.
Lo más inteligente es encontrar el modo en el que la tecnología no se convierta en un obstáculo y continúe siendo una ayuda para hacer nuestra vida más cómoda y práctica, ya sea un móvil, dos… o ninguno.
Imagen de portada | Alejandro Alcolea para Xataka
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