Me sentí muy engañada: tuve la malísima idea de irme de vacaciones con un Nokia antiguo y tengo claro que no lo volveré a hacer

  • Solo lo quería para recibir llamadas: ni siquiera esto lo pude hacer bien

  • Al final, tenía que cargar siempre con dos teléfonos, lo que hizo que la experiencia no tuviera nada de sentido

Nokia 3310 Vacaciones
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Noelia Hontoria

Editora

“Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Las palabras del emérito hoy también sirven para comenzar a contaros mi experiencia frustrada de dejar de lado los smartphones y volver a aquella ¿maravillosa? tecnología de mi adolescencia.

Está claro que los tiempos han cambiado y que nuestras necesidades también lo han hecho. Y lo he comprobado de primera mano en mis últimas vacaciones, cuando decidí hacer de un Nokia 3310 mi teléfono y de un reloj digital mi 'smartwatch'. La emoción duró poco.

Como un Nokia 3310 me obligó a viajar con “sobrepeso”

Me hubiese gustado llevar el experimento mucho más al extremo y directamente dejar el móvil apagado en todo momento en la maleta. Pero en estas vacaciones no he podido perderme del mundo tanto como necesitaba, ya que estaba pendiente de llamadas muy importantes que no podían esperar al próximo lunes.

Así que con la premisa de llevar un teléfono solo para recibir llamadas, me hice con un Nokia 3310, el modelo rediseñado inspirado en el indestructible de los 2000s.

Nokia 3310 Dual SIM - Teléfono Móvil Retro, color Azul Oscuro - versión 2017

Al principio todo era ilusión. Importé los contactos sin mucha dificultad, elegí el tono de llamada con más nostalgia que buen gusto y avisé a mis contactos más cercanos que no iba a estar atenta al WhatsApp.

Siendo sinceros, ¿me fui solamente con ese Nokia 3310? No. Y aquí es donde ya me di cuenta del primer problema. Al final iba a estar de vacaciones y quería tener algunos recuerdos, así que también metí en la mochila un Vivo X300 Pro con la intención de usarlo únicamente como cámara, correo electrónico y GPS en caso de que tuviera que hacer alguna gestión derivada de esas llamadas importantes.

Y esto ya me pareció un inconveniente porque al final usar un ‘dumbphone’ nos obliga a viajar con más cacharros. Conozco personas a las que les encanta ir con dos o tres móviles siempre encima. No soy yo. Menos es más. Así que lo de tener que llevar conmigo dos teléfonos ya empezó molestándome.

Una cámara con la que no hice más de dos fotos

¿Me podría haber apañado? Hay que ser realistas y la respuesta es que lo veo muy complicado. Es cierto que tiene una cámara integrada, pero la calidad es tan deficiente que no era el tipo de recuerdos que quería tener de estas vacaciones. Y probablemente tú también acabes cansándote de ella a las dos o tres fotos ‘vintage’ que hagas.

Así que al final terminaba llevando siempre conmigo mi smartphone, en modo avión para no caer en la tentación de perderme la vida haciendo ‘scroll’, pero aprovechando su cámara, que ahora valoro todavía más.

Con un ‘dumbphone’ pierdes lo más importante

Pero donde realmente me molestó usar un “móvil tonto” fue en las llamadas. Me sentí muy engañada, ya que este tipo de dispositivos ofrecen la ventaja de que puedas hacer y recibir llamadas sin que nada más te moleste.

Pero incluso en eso se quedan en tierra de nadie. Tuve serios problemas para poder hablar por teléfono con normalidad. En mi caso, que estuve conociendo Menorca, en el hotel no tenía problemas de cobertura, pero en cuanto salía a la carretera y me alejaba de centros urbanos como Mahón o Ciutadella (lo cual suponía la mayor parte del tiempo), ya me podía olvidar de poder mantener una conversación normal. En sitios más apartados, como calas o carreteras secundarias, directamente se quedaba sin nada de cobertura.

Por último, otro contratiempo que encontré en las llamadas es que el altavoz es insuficiente. Sé que podría haberlo vinculado al coche, pero al ser un vehículo de alquiler tampoco quería molestarme en enlazarlo, o usar unos auriculares, pero muchas de esas llamadas importantes necesitábamos escucharlas mi pareja y yo, así que al final terminaba poniendo el altavoz casi todo el tiempo y se convirtió en otro punto de dolor.

Con el reloj el cuento fue bien diferente

De propina, dejé mi smartwatch en casa y me llevé un reloj barato de AliExpress para poder meterme con él en playa y piscina sin que me diese pena que se pudiera estropear.

Nokia 3310 Desconectar

Esto sí que fue un acierto y no eché nada de menos mi reloj inteligente. Con saber la hora me bastaba y sí que noté algo de alivio al no tener que estar pendiente de pasos, distancias o notificaciones.

Qué haré la próxima vez

No quiero renunciar a unas vacaciones sin desconexión real. Creo que es muy importante que tengamos estos espacios y momentos ‘détox’, pero desde luego la solución no está en dar pasos atrás.

Los teléfonos inteligentes modernos nos dan un buen desempeño y he aprendido a valorarlo después de esta experiencia. Para mí, la clave va a estar en tener una configuración sana y hacer un ejercicio de autocontrol. El primer paso ya lo he puesto en marcha, sin necesidad de estar de vacaciones: empezar a salir de las redes sociales. Y ahora tengo más tiempo libre que nunca.

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