He probado el Jolla Phone y el Fairphone 6: dos "hormigas" europeas con una propuesta tan sólida que merecen estar entre los grandes

  • Móviles pensados para durar muchos años, con piezas fáciles de cambiar y reparar

  • Teléfonos que cuidan al máximo la privacidad y reducen la dependencia de Google

Iván Linares

Editor Senior

No me quería ir del MWC 2026 sin echarle el guante a uno de los móviles que más expectación me había creado: el Jolla Phone. La marca presentó el teléfono en Barcelona y lo tenía expuesto en el pabellón de Finlandia. Pude probarlo y me encantó: creo que es el camino a seguir para diferenciarse en el terreno de los smartphones europeos.

El Jolla Phone no es un teléfono con un hardware de escándalo ni unos acabados premium en aluminio. Todo lo contrario: su construcción mayoritaria en plástico demuestra su ambición accesible y duradera. Además, comparte con Fairphone más detalles aparte de su bandera europea: facilita la reparabilidad.

Un teléfono pensado para durar

Se ve muy bonito en la mano y los acabados están a la altura

En mano el Jolla Phone se siente muy cómodo, no es demasiado pesado y mantiene un diseño elegante que me recuerda a joyas pasadas, como el Nokia Lumia 900. El pedazo de notch también me trae recuerdos del pasado, era algo que parecía fuera del panorama móvil actual. Aun así, tampoco resulta molesto cuando te acostumbras.

Ofrece un hardware contenido y solvente para el uso del teléfono. El Jolla Phone incluye Sailfish OS, un Linux alternativo a Android que, sin embargo, permite la instalación de aplicaciones de ese sistema. Esto facilita la huida de Google y subraya uno de los lemas de Jolla: la independencia europea.

El móvil se especializa en la privacidad: el sistema es open source, no envía analíticas de uso e incluye un modo extra de privacidad que puede activarse desde los ajustes rápidos. Ese «Privacy mode» garantiza una invisibilidad casi total del usuario. Me ha parecido uno de los puntos más importantes del teléfono.

El modo de privacidad de Jolla para un extra de anonimato

El Jolla Phone es una apuesta mucho más solvente de lo que me parecía. Está un paso por detrás en acabados y calidades con respecto al Fairphone 6, otro de los estandartes europeos, pero mantiene una apuesta muy fuerte por el software propio, ya que Fairphone sí incluye Android de serie. Tanto con servicios de Google (la versión básica) como sin ellos (con /e/os).

Una soberanía móvil europea que sigue siendo anecdótica

El Fairphone 6 con sus apps de Google

Tanto el Fairphone 6 como el Jolla Phone son teléfonos que cumplen con las exigencias de cualquier usuario. Bonitos, tienen buenos acabados pese al plástico, el diseño es único, permiten cambiar fácilmente la batería y hasta renovar otros componentes. Cumplen con lo máximo en Europa: el Fairphone 6 se ganó la etiqueta A de energía con grado A en reparabilidad. Jolla aún no ha completado ese paso, pero seguramente se acerque.

Son apuestas muy sólidas dentro de un segmento minoritario que apunta a los usuarios más avanzados en tecnología. Huyen de competir con los grandes por motivos obvios: tanto a Jolla como a Fairphone les resultaría imposible llegar al público masivo. Esto hace sus teléfonos aún más atractivos para quienes quieren algo único y, sobre todo, privado.

Pese a que resulta muy difícil sobresalir en el mercado europeo, tanto Jolla como Fairphone son dos hormigas que demuestran que existe mercado más allá de las marcas más conocidas. Son una apuesta pequeña, sí, pero muy sólida. Y con unos conceptos de base que creo que debería copiar el resto: privacidad, reparabilidad y actualización. Ojalá más marcas así.

Imágenes | Iván Linares

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