Google y la Universidad de California San Diego prueban a construir centros de datos reutilizando 2.000 móviles Pixel retirados
La placa base de un móvil concentra el 50 % de su huella de carbono. 25-50 unidades equivalen a un servidor moderno
Por más que nos empeñemos en mantener un teléfono, y aunque este tenga garantizado un número concreto de actualizaciones, termina llegando el momento inevitable: toca renovarlo porque ya no ofrece una experiencia satisfactoria. Esto no significa que deje de tener uso, en Xataka Móvil hemos descubierto un montón de maneras de darle nueva vida a un teléfono viejo. Y Google acaba de encontrarle otra que no conocíamos.
Centros de datos como granjas de móviles viejos. El hardware se queda anticuado, el software se hace lento. Aun así, el corazón de un viejo móvil sigue latiendo. Quizá en solitario no dé la suficiente potencia como para resultar útil, pero todo cambia cuando combinas miles de teléfonos y los diriges a una tarea concreta. Ahí la cosa cambia.
Según detalló Google, la empresa ha iniciado una prueba de reciclaje en colaboración con la Universidad de California San Diego con la que prevé darle nueva vida a viejos Google Pixel. El proyecto plantea la creación de centros de datos aprovechando esos móviles que han dejado de tener utilidad para sus dueños. En concreto, para la primera prueba usarán 2.000 teléfonos.
Computación en clúster con móviles. Este es el nombre que le han dado a la idea los investigadores de la universidad. El proyecto prevé desmontar los teléfonos para aprovechar las placas base, conjuntarlas en un clúster de procesamiento y lograr con ello un centro de datos barato, de uso general y con una huella de carbono baja. De paso, se reaprovechan componentes cuyo único destino hasta ahora era el reciclaje.
Según Google, la placa base supone el 50 % de la huella de carbono total de cada teléfono (en el caso de los Google Pixel 10, que son los móviles que ha tomado Google como referencia). Los investigadores agruparán entre 25-50 placas por clúster, esta es la cifra que equipara dicho clúster a un servidor moderno. El sistema operativo, que es Android, se intercambiará por una distro Linux adaptada a servidores.
Un móvil viejo no es inútil. Solemos cambiar de teléfono a los cuatro años, esa es la cifra media que barajan los analistas. Un móvil envejece en ese lapso de tiempo, aunque no lo hace en todos los modelos por igual: la gama alta aguanta mucho mejor el paso de los años. Tras los cuatro años siguen manteniendo un buen potencial, solo hay que encontrarles la tarea más adecuada a sus capacidades.
Proyectos como el de Google y la Universidad de California San Diego demuestran que existen alternativas a los servidores de última generación. Y que se puede reciclar los viejos móviles sin necesidad de destruirlos en el proceso. Además, podría ser un buen parche para uno de los problemas que sufrimos hoy en día: el alza en los precios de la RAM por la necesidad de construir cada vez más centros de datos. Reutilizar los viejos componentes no parece mala idea.
Imagen de portada | Montaje con fotos de Iván Linares
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