OnePlus nació como una marca exclusiva, diferente y auténticamente flagship killer. Ahora corre el riesgo de difuminarse
Ha pasado poco más de una década desde que vimos el primer OnePlus One como punta de flecha de lo que vendría en los siguientes años: dispositivos con un hardware impensable para su precio, un software mimadísimo y un diseño cuidado y con mucha personalidad (pese a que el OnePlus 5 se parecía sospechosamente al iPhone 7 Plus) que despertaban un hype tal que se compraban con invitación. Cuando pienso en flagship killer, a mi cabeza se viene OnePlus inmediatamente.
Pero no el OnePlus de ahora, sino el de los inicios. Porque OnePlus ya no es lo que era: a la marca china le están pasando muchas cosas, algunas frutas de la evolución del propio proyecto y su madurez, pero otras más grandes que tienen que ver con su matriz, el conglomerado llamado BBK Electronics al que pertenece junto con otras viejas conocidas como Oppo, Realme o Vivo.
OnePlus está cambiando. Algunos cambios son lógicos y esperados, otros no tanto
Xiaomi, contigo empezó todo. Dejando al margen a Huawei, la estrategia de entrada del grueso de las firmas chinas siempre ha sido romper precios: dispositivos con una ficha técnica imposible para lo que cuestan como caballo de Troya para darse a conocer. Pero después, esas marcas tienden a evolucionar. En pocas palabras: los precios suben y las características se dosifican. Xiaomi ya lo hizo antes, aunque el cambio de paradigma le está costando hasta en el logo.
En 2025, OnePlus superó la barrera psicológica de los mil euros, que ya no es tanto considerando lo que cuestan sus homólogos de otras marcas, pero sí que chocan más si tenemos en cuenta que su primer modelo vio la luz en 2014 por menos de 300 euros. Un breve repaso a los precios de los flagship de OnePlus (modelos base, no Pro):
- OnePlus 15: 1029 euros.
- OnePlus 13: 1029 euros.
- OnePlus 12: 969 euros.
- OnePlus 11: 849 euros.
- OnePlus 10T: 719 euros.
- OnePlus 9: 709 euros.
- OnePlus 8T: 599 euros.
- OnePlus 8: 709 euros.
- OnePlus 7T: 599 euros.
- OnePlus 7: 559 euros.
- OnePlus 6T: 549 euros.
- OnePlus 6: 519 euros.
- OnePlus 5T: 499 euros.
- OnePlus 5: 499 euros.
- OnePlus 3T: 439 euros.
- OnePlus 3: 399 euros.
- OnePlus 2: 339 euros.
- One Plus One: 269 euros.
Es lógico y normal que haya subida de precios cuando todo sube, considerando además la inflación propia de los últimos años y considerando una década vista. Pero también cuando una marca cambia de fase: de dejar atrás la venta a pérdidas (o con un margen irrisorio) para darse a conocer, a buscar la rentabilidad de una marca y un producto más sólido y reconocido.
El siguiente peldaño sigue la estela anteriormente mencionada: tratar de posicionarse en el imaginario del consumidor como una marca más premium. Aunque funciona de forma global, en el mercado español se corre el riesgo de difuminarse: si te gastas mil euros en un móvil, es altamente probable que lo hagas por un iPhone o un Samsung y poco más. Otra cosa es la gama media y las ofertas.
La marcha de Carl Pei en 2020 se notó y mucho. Pei es un personaje disruptivo en la industria (no será la primera vez que lo comparan con Steve Jobs por su capacidad para identificar tendencias generales sobre el futuro de la tecnología) y su impronta ya ha quedado patente en su último proyecto, Nothing.
Pei hace teléfonos que pueden ser cualquier cosa menos aburridos. Con OnePlus logró ganarse la vitola de flagship killer y levantar tanta expectación que, en lugar de optar por canales de venta tradicionales para vender cuantos más, mejor, tiraba de invitaciones. Sin Carl Pei, OnePlus se siente más descafeinada. Ojo al aviso a navegantes que dejó al abandonar el barco, porque volveremos después: "Quería intentar cambiar el mundo tal como lo imaginaba, sin las limitaciones de una organización mayor ni de una empresa matriz que decidiera y dictara qué hacer".
En este escenario OnePlus lidia con otra piedra en el zapato: la estrategia de BBK Electronics. El OnePlus 13 me pareció fantástico, pero con su nuevo buque insignia tengo sentimientos encontrados y sé que no estoy sola en esto. Y tengo que decir que si miro los teléfonos que tienen las empresas que conforman el conglomerado, lo entiendo mejor.
De hecho, aunque es un teléfono fantástico en lo global con armas como el Snapdragon 8 Elite Gen 5 o su enorme batería de 7.300 mAh con carga rápida alámbrica e inalámbrica, mi sensación es que el OnePlus 15 ha dado algún que otro paso atrás: en las cámaras (los sensores son más pequeños, aunque el teleobjetivo ha ganado algo de zoom), ha habido una degradación en la resolución de la pantalla y ha dicho adiós a un elemento tan icónico como funcional como es el slider. Eso sí, el precio es el mismo que el OnePlus 13. Si fuera más asequible, sería otro cantar.
Poniéndome en los zapatos de un directivo de BBK Electronics, le veo sentido. ¿por qué alguien compraría un soberbio OPPO Find X9 Pro si OnePlus tiene esencialmente lo mismo y es más barato? Para no tener a tu mayor enemigo en casa y correr el riesgo de canibalizarse, lo mejor es meter la tijera. Por cierto, otra despedida que ha traído el OnePlus 15 es el fin de su colaboración con Hasselblad. Eso sí, OPPO la ha renovado.
Desconozco si esta estrategia es algo deliberado o no, pero la realidad es que esa OnePlus que maravilló a propios y extraños en la industria cada vez se aleja más. OnePlus, ya no te reconozco.
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Portada | Pepu Ricca
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