
La configuración es tremendamente sencilla: permite cambiar colores de acento, fuentes, transparencias y columnas
Las notificaciones de su Action Center y las animaciones demuestran que el diseño de Windows Phone sigue vigente
Fui uno de esos que cayeron en los coloridos smartphones de Nokia y Microsoft. Durante aquellos años pasaron por mis manos terminales como el Lumia 535, el 730, un Lumia 635 que compré de segunda mano y el Lumia 640 que regalé a mi hermano. Aunque la evolución de la industria me obligó sí o sí a acabar en Android ya hace mucho, la interfaz Metro de Windows Phone siempre ha ocupado un lugar especial en mi memoria: aquel scroll vertical donde toda la información estaba viva en sus tiles tenía un encanto y utilidad que la pantalla de inicio sigue sin igualar.
A lo largo de estos años he probado algún que otro intento de resucitar esa estética. Hay alternativas como «Square Home» o «Launcher10» hacen un buen trabajo acercándose al último Windows 10 Mobile, pero lo que yo buscaba era algo más original y fluido. Y por fin he dado con la tecla: llevo unos días usando Metrov Launcher en mi Pixel y, para mi sorpresa, la experiencia ha superado con creces el simple golpe de nostalgia para convertirse en una UI funcional para mi día a día.
Mucho más que iconos cuadrados: las tiles siguen vigentes
La configuración inicial es súper sencilla y toda una declaración de intenciones: tras otorgar los permisos pertinentes, el launcher no me soltó en un escritorio vacío, sino que guía por un proceso de personalización muy ágil.
Permite elegir la fuente, el color de acento principal (recreando esos tonos cyan o magenta de la época) y decidir si quiero que los iconos tengan un fondo transparente o mantener los colores de cada app. Todo esto viene aderezado con un precioso efecto parallax de movimiento horizontal en el fondo de pantalla que le otorga una profundidad exquisita a la interfaz.
Lo que realmente hace que este launcher brille es su interactividad. Las famosas «Live Tiles» (esa suerte de baldosas dinámicas) funcionan de maravilla: ver el icono de contactos voltear para mostrar fotos, o la app del tiempo desplegar la predicción sin necesidad de abrirla, me recuerda por qué este diseño fue tan querido.
Además, su desarrollador ha añadido opciones que la propia Microsoft nunca nos dio, como la posibilidad de elegir entre el número de cuadrículas: cuatro, seis u ocho columnas o ajustar al milímetro el espaciado (padding) entre las baldosas. Me quedo con la de cuatro para no miniaturizar cada elemento.
Y sí, la nostalgia pega muy fuerte, pero el nivel de detalle de este launcher llega al punto de incluir una lista de apps idéntica a la original (permitiendo mover la barra de búsqueda arriba o abajo) e incluso un "modo Windows Phone 7", que recrea aquel grueso margen negro en el lateral derecho de la pantalla con la flecha circular en la parte superior.
El "centro de control", muros de pago y margen de mejora
Otro de los grandes aciertos de esta app, en mi opinión, es la integración del «Action Center». Deslizando hacia la derecha, el launcher despliega un panel casi idéntico al centro de notificaciones de Windows Phone, pero dado que Android intercede con su propia solución, como digo se accede con un gesto lateral.
Gracias a este, casi he dejado de usar la cortina nativa de Android: puedo leer mis mensajes, controlar la reproducción de música y acceder a ajustes rápidos, aunque se echa en falta poder añadir una segunda fila de toggles o un botón directo para los datos móviles.
No obstante, como ocurre con muchos proyectos independientes, no todo es perfecto. Tras usarlo estos días, he notado pequeños glitches: algunas baldosas dinámicas se congelan hasta que las refresco a mano, el scroll lento sufre ligeros lags en ocasiones, y al salir muy rápido de una app, la pantalla puede quedarse en negro un par de segundos. Además, algunos widgets nativos de Android no escalan bien, aunque la mayoría me han funcionado sin problemas.
El otro punto que no puedo dejar de mencionar es su modelo de negocio. Aunque es posible descargarlo totalmente gratis, las funciones que realmente me han conquistado —Action Center, Live Tiles, cambio de iconos— están detrás de un muro de pago. Si como yo, solo quieres probarlo (por el momento), ofrece tres días de prueba gratuita que son suficientes para saber si te compensa pasar por caja. Por cierto, me tocará pasar por ella pero me ha dado una alegría saber que hay una versión premium vitalicia.
Como crítica constructiva, me gustaría que en futuras actualizaciones haya mejor soporte para pantallas plegables y una vista en horizontal. Tampoco estaría de más algo así como un modo híbrido que deje mezclar funciones y animaciones de WP7, WP8 y W10M a placer (el desarrollador ha prometido añadir navegación por gestos). Aun con sus asperezas, este launcher me ha recordado por qué me enamoré de mis viejos Lumia: es un soplo de aire fresco recomendable en un mercado saturado de "escritorios" cada vez más parecidos.
Imagen de portada | Pepu Ricca para Xataka Móvil
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