No es que el router sea malo o que esté lejos: puede que el culpable de tu conexión lenta sea otro

A menudo tendemos a pensar que los problemas con la conexión a Internet derivan siempre de fallos del router. Y no es ninguna locura pensar esto, dado que puede haber algún problema con el aparato o avería con la operadora. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones no significa que tengas un router de mala calidad.

Hay una norma no escrita sobre los problemas tecnológicos y es que, en muchísimas ocasiones, el fallo se encuentra en lo más obvio. Y precisamente por ser evidente, no solemos recaer en ello, pero si lo hacemos tendremos la suerte de que la solución es también sencilla. Y esto es aplicable a los problemas con el router.

Cable de red, causante de muchos fallos con el router

Esperamos que no hayas tenido que volverte loco buscando el origen del problema del router. Sea así o no (para futuras ocasiones), te recomendamos encarecidamente que lo primero que revises sea el cable de red. Sí, suena obvio como decíamos anteriormente, pero no está de más la comprobación.

Para ello es aconsejable que revises que está bien conectado al router y al aparato al que esté dando conexión, observando también el encaje de las clavijas de ambos extremos. No obstante, quizás sea más importante hacer una inspección visual por todo su recorrido, de forma que puedas asegurarte de que no se ha producido ninguna rotura visible.

Si tienes ideas más avanzadas de redes, usar un aparato que sirva como comprobador de red puede ser más adecuado. Si no, las revisiones manuales y caseras podrían servirte para confirmar o descartar problemas del cable.

Cabe decir que en muchas ocasiones puede que haya una rotura imperceptible a primera vista. Normalmente se producen por tener el cable muy doblado o incluso haberlo estirado en exceso en un momento dado. Cualquier mínimo tirón puede producir microroturas que dejen inservible el cable (al menos hasta ese punto).

Trata de conectar el cable a otros dispositivos y comprueba si te ofrece o no conexión. Puedes también hacer un test de velocidad que te arroje más datos y pueda servirte para confirmar o descartar el problema del cable. Incluso si lo conectas a una tele, podrás hacer una prueba de velocidad con la app de Netflix.

Si después de hacer estas pruebas, sigues sin tener conexión a Internet o hay problemas muy evidentes, lo aconsejable es que pruebes con otro cable. Si todo sigue igual, el problema ya no será el cable. En el caso de que todo vuelva a la normalidad, habrás solucionado un problema en apariencia grande de la forma más sencilla.

Si el problema deriva del cable de fibra, ahí es más complicado actuar sin conocimientos. Al final depende de la instalación que se realizó al proveerte de Internet en casa y la sustitución o reparación de dicho cable le corresponde a tu compañía. Por tanto, si tienes sospechas de ello, será mejor que solicites la asistencia de un técnico al domicilio.

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