La nueva carga rápida de OPPO plantea una cuestión, ¿preferimos carga rápida o mayores baterías?

Llevamos ya varios años en el que los smartphones arrastran los mismos problemas y las polémicas surgidas a raíz de éstos. Podemos hablar de procesadores, de memorias internas o de las capas de cada fabricante, pero el problema que recorre el mercado de un fabricante a otro es el de la autonomía. Las baterías, tan importantes como aparentemente menospreciadas. Al menos en tamaño.

No es que no haya soluciones sobre la mesa, claro, pero detectamos que son siempre las mismas. La obsesión por la delgadez de los terminales, pese a que caminamos hacia pantallas cada vez mayores, hace que las baterías sean las grandes sacrificadas a la hora de asignar el espacio interno. Es lógico, por otra parte, pues son las que pueden variar de tamaño de forma más sencilla.

Así que el debate que se plantea es si preferimos esas soluciones actuales o si queremos que los fabricantes se pongan las pilas con las pilas de los móviles, valga la redundancia. Sólo algunos se preocupan por seguir incorporando autonomías, siempre sobre el papel, por encima de la media. Pero echemos un vistazo a las alternativas que tenemos disponibles.

La carga rápida, la principal apuesta de todos

Los fabricantes de procesadores llevan tiempo trabajando en este punto, en dotar a sus smartphones de posibilidades de carga más y más rápidas. Comenzamos hace tiempo y en la actualidad hay un par de sistemas bastante estandarizados, y todos responden al nombre de Quick Charge. La culpa es de Qualcomm y por ahora tenemos dos modelos en funcionamiento, Quick Charge 2.0 y Quick Charge 3.0.

Quick Charge 2.0 promete una carga del 50% en unos 40 minutos, testeados sobre un Nexus 6. Quick Charge 3.0, por su parte, va aún más allá. En las pruebas presentadas durante su muestra al público, llevó un móvil al 80% de su autonomía en sólo 35 minutos.

En Qualcomm no son los únicos que trabajan en cargas rápidas, por supuesto. MediaTek presentó hace tiempo Pump Express Plus con la promesa de reponer un 75% de la batería de un smartphone en tan sólo 30 minutos. Pero aún podemos subir más las apuestas pues Oppo dio la campanada en este Mobile World Congress con su sistema Super VOOC. Atentos a esto, el 100% de la carga en tan sólo 15 minutos. Tomarse un café y listo, móvil cargado.

Los fabricantes que aún apuestan por baterías duraderas

En ocasiones da la sensación de que todos se han olvidado de la capacidad de la batería y sólo se fijan en la carga, pero aún hay fabricantes que como Astérix y su aldea resisten los envites de los romanos. Sony es uno de ellos, y siempre se han vanagloriado de ello. Desde el tamaño de sus baterías hasta su sistema STAMINA, los Xperia X llegaron hace unos días con la misma premisa. La duración.

bq es otro fabricante que apuesta por la duración de la batería, implementándolas de mayor tamaño en conjunción con un control exhaustivo del consumo. Las pruebas realizadas al bq Aquaris M5, por ejemplo, desvelaron que estaba por encima de la media. El día de autonomía con los bq está prácticamente asegurado, salvo usos realmente intensos.

Los fabricantes chinos vienen empujando fuerte en este sentido, sacrificando todo lo sacrificable en pos de tener una gran batería. La estética de OUKITEL no es precisamente de las mejores, pero desde el constructor llenan páginas y páginas de halagos a la autonomía del OUKITEL K10000. No es para menos, con 10.000 mAh bien pueden hacerlo.

La solución alternativa, la batería de repuesto o externa

No es la más deseable para los fabricantes pero es el camino que toman muchos usuarios. Comprar una batería alternativa que llevar cargada en el bolsillo para, llegado el momento, retirar la tapa trasera y listo, volvemos a tener autonomía. Aquí se posicionan en contra los terminales unibody, pues no podemos retirar la fuente de alimentación. Aunque el LG G5 ha encontrado una solución híbrida.

La misma Samsung sufrió bastante polémica con la nueva línea S6, perpetuada ahora en los S7 y S7 Edge. Del cuerpo de sus móviles desapareció la tapa trasera y se convirtieron en móviles compactos, sin posibilidad de cambiar la batería. No se granjearon pocos enemigos entre sus más acérrimos, habituados a llevar un reemplazo a mano para solventar la carencia de enchufes.

Esto tiene un problema grave, y es que es raro que la batería de reemplazo que compremos sea la original. Las baterías compatibles con sus precios reducidos, y también prestaciones reducidas, son demasiado tentadoras. Al final nos encontramos con el mismo problema. Una autonomía corta y una batería de reemplazo que no nos da las prestaciones de la original.

Las baterías externas y portátiles son otra solución, aunque no demasiado extendida. Las hay muy útiles pero el sector del merchandising ha hecho bastante daño aquí, con modelos muy vistosos, y otros no tanto, pero de tan poca capacidad que han conseguido ventas y rechazo.

Porque al final, para llevar una batería en el bolsillo que no nos soluciona el problema, la dejamos en casa.

¿Qué es lo que preferimos?

Porque es donde está el debate, en si los usuarios quieren carga rápida o prefieren mayores autonomías, o están tan habituados a llevar baterías de reemplazo y baterías externas que no les importa este problema. La solución de la industria parece evidente: cargar rápido es mejor que llevar un móvil grueso o con más gramos de los necesarios. De los que ellos creen que son necesarios.

La anorexia tecnológica es más que patente en los teléfonos móviles, para algunos es una ventaja y para otros un incordio. La decisión está en tus manos, claro está, pues puedes optar por todas las soluciones disponibles. ¿Prefieres dar viajes de enchufe en enchufe o prefieres un móvil más grueso y con mejor autonomía? Tú eliges.

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