Así es cómo una apuesta local bien planteada puede sobrevivir dentro de un gigante multinacional
En España solemos hablar de los “grandes” operadores como si la historia de las telecomunicaciones hubiera estado siempre dominada por los mismos nombres: Telefónica, Vodafone, Orange… Sin embargo, a nivel regional, hubo proyectos que lograron plantar cara y, en algunos casos, ganarse un hueco en el corazón de sus clientes.
Uno de los mejores ejemplos es R, la operadora gallega que nació a finales de los 90, conquistó su territorio con una propuesta muy local y que, tras varias fusiones, hoy forma parte del grupo MasOrange, el gigante resultante de la integración de MásMóvil y Orange en España.
Un origen con acento gallego
R nació oficialmente en 1998 como R Cable y Telecomunicaciones Galicia S.A., fruto del despliegue de redes de cable que impulsaban en aquel momento distintas comunidades autónomas. Su idea era clara: aprovechar una red propia para ofrecer telefonía fija, internet de banda ancha y televisión a los hogares gallegos, con la promesa de un servicio cercano y adaptado a la tierra.
Mientras las grandes operadoras ofrecían lo mismo en toda España, R apostaba por un discurso mucho más de proximidad, utilizando el gallego en su comunicación, apostando por contenidos locales en su televisión y presentándose como “a operadora galega”. Esto, sumado a una red moderna que ofrecía velocidades muy competitivas para la época, la convirtió en un auténtico fenómeno en Galicia.
Crecimiento y fidelidad: el factor diferencial
Durante los 2000, R fue expandiendo su huella de fibra óptica (HFC en sus orígenes) y ganando cuota de mercado. Su gran baza fue siempre la cercanía con el cliente, con oficinas físicas, atención en gallego y una percepción de “marca propia” que la diferenciaba de las multinacionales.
No era raro escuchar que “si vives en Galicia, tienes R”. Aunque su cobertura estaba limitada al ámbito regional, alcanzó cifras notables en penetración y una fidelidad muy por encima de la media. Además, cuando dio el salto a la telefonía móvil como OMV con cobertura Vodafone, volvió a reforzar ese discurso: tarifas pensadas para sus clientes de siempre, con packs convergentes antes incluso de que fueran mainstream en el sector.
Euskaltel entra en juego
En 2015 llegó un punto de inflexión: Euskaltel, el operador vasco, adquirió R por unos 1.190 millones de euros. La operación tenía mucho sentido estratégico: Euskaltel quería consolidarse como un grupo de operadores regionales fuertes, y tras integrar también a Telecable (Asturias), nacía un “triángulo norte” con una importante base de clientes en Galicia, País Vasco y Asturias.
Pese a la compra, R mantuvo su marca y filosofía, consciente de que su identidad local era su mayor activo. El usuario seguía percibiéndola como la operadora gallega, aunque ya formaba parte de un grupo más grande.
La era MásMóvil y el salto a MasOrange
El siguiente gran movimiento llegó en 2021, cuando MásMóvil compró Euskaltel. De la noche a la mañana, R pasó a integrarse en el cuarto operador español, junto con Yoigo, Pepephone, Llamaya y el resto de marcas del grupo.
La lógica fue la misma: mantener la marca R como bandera en Galicia, donde su poder de atracción era mucho mayor que el que pudiera tener Yoigo o MásMóvil. De hecho, en el nuevo esquema de MasOrange, fruto de la fusión de Orange y MásMóvil cerrada en 2024, R sigue siendo una pieza clave para defender el territorio gallego frente a Movistar y Vodafone.
R como “arma secreta” en Galicia
Hoy, R ya no es aquella start-up local que tendía cable barrio a barrio, pero sigue jugando un papel estratégico. Para MasOrange supone:
- Un ancla territorial: donde Movistar y Vodafone son percibidos como multinacionales, R mantiene la cercanía de “operadora de casa”.
- Un canal de fidelización: su clientela es menos propensa a abandonar, gracias a esa identidad local y a un trato percibido como más humano.
- Un paraguas para competir con multinacionales: en Galicia, hablar de fibra y móvil con R sigue teniendo más peso que hacerlo con una marca “foránea”.
En la práctica, R es a MasOrange lo que Euskaltel es al País Vasco o Telecable al Principado: marcas locales fuertes que refuerzan al gigante nacional sin diluir su identidad.
El futuro de R en MasOrange
La gran pregunta es qué pasará con estas marcas locales a medio plazo. De momento, todo apunta a que MasOrange las mantendrá activas porque funcionan como “marcas de cercanía” que ningún operador nacional puede replicar fácilmente.
Lo que está claro es que R pasó de ser una operadora regional casi artesanal a formar parte del mayor operador de España, y lo hizo sin perder del todo su esencia. Un caso de manual sobre cómo una apuesta local bien planteada puede sobrevivir dentro de un gigante multinacional.
En Xataka Móvil | El mapa que siempre consulto para saber si hay cobertura de fibra y móvil 5G, es preciso y me ahorra mucho tiempo.
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