
Nolan revela que sigue utilizando un teléfono de tapa y carece de correo electrónico
Advierte que el problema es que el mundo da por sentado que todos llevamos un smartphone en el bolsillo
Si alguien tuviese que imaginar la vida de Christopher Nolan, el directo detrás de obras muy ancladas en la ciencia ficción y la tecnología como Interestellar o Tenet, probablemente pensaría en una persona rodeada de dispositivos. Sin embargo, la realidad de su día a día es diametralmente opuesta a lo que proyectan sus cintas.
Durante una reciente entrevista, el cineasta confesó algo que suena a lo que hace: ciencia ficción. Nunca ha tenido un smartphone ni una cuenta de correo electrónico, así que cuando sale de casa, recurre a un clásico teléfono de tapa. Lo llamativo no es su elección, sino la reflexión que extrae de ello: "Solo estoy viviendo de la misma manera en que todos solíamos hacerlo", una frase que pone de manifiesto cómo nuestra relación con el móvil ha mutado en apenas un par de décadas.
Un mundo codificado en QR, según Nolan
Nolan dejó claro durante la entrevista que no mantiene una guerra abierta contra la tecnología, sino contra la dependencia que hemos creado a su alrededor. El director apuntó a un ejemplo con el que cualquier puede empatizar: los códigos QR.
Lo que antes era una anécdota relegada a pequeñas tareas, tras la pandemia se convirtió casi en un estándar para leer el menú de un restaurante, acceder a un evento o mostrar una tarjeta de embarque.
"Si no tienes un smartphone, no puedes hacer mucho con un código QR", comentaba entre risas. El problema que señala el cineasta es que la infraestructura de nuestra sociedad asume que llevamos un smartphone hiperconectado en el bolsillo. El móvil ha dejado de ser una mera herramienta de comunicación para ser una llave de acceso para la vida diaria.
La postura de Nolan ilustra a la perfección lo que en psicología se conoce como shifting baseline syndrome (síndrome de la línea base cambiante). Este fenómeno explica cómo los humanos aceptamos pequeños cambios asumiéndolos como la nueva normalidad, hasta el punto de olvidar cómo eran las cosas antes de esos cambios. No sucedió de la noche a la mañana, pero un día salir a la calle sin teléfono pasó de ser un descuido a un motivo de pánico.
En este contexto, su decisión de mantenerse al margen cobra un nuevo sentido. No lo trata como un retroceso, sino como una resistencia a ceder su atención constante: como comentábamos en Xataka Móvil, el lujo no es poder estar siempre disponible, sino tener el privilegio de ignorar el smartphone y desconectar sin que nuestra vida personal y/o profesional se desmorone.
Eso sí, que Nolan rechace el teléfono inteligente no significa que rechace la innovación; simplemente exige que la tecnología cumpla un propósito sin invadir el resto de parcelas. La mejor prueba de ello está en su propio trabajo.
Para lograr la proeza que supuso Oppenheimer en formato de 70 milímetros, las proyecciones en cines IMAX estaban controladas por el software de una PDA Palm m130 de hace más de 20 años.
Un dispositivo obsoleto para los estándares actuales, pero que hace lo que se necesita que haga: sincronizar el audio y el vídeo de la película sin más distracciones, sin notificaciones y sin necesidad de una conexión permanente. Exactamente igual que el teléfono de tapa de su director.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Wikimedia Commons (editada) y Xataka Móvil
En Xataka Móvil | Qué móvil sin internet comprar en 2026: cuál elegir y modelos recomendados
Ver todos los comentarios en https://www.xatakamovil.com
VER 2 Comentarios