Pedro Sánchez adelanta en Dubái su intención de vetar el acceso a las redes sociales por debajo de los 16 años
El anuncio choca con la realidad técnica: el clásico sistema de marcar una casilla no vale ahora
Entramos en una era en la que ya no vale la autorregulación, o a eso apunta la agenda política. Durante su intervención en la World Government Summit de Dubái, el presidente Pedro Sánchez ha marcado un punto de inflexión al anunciar que el Gobierno pretende prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años.
El mensaje hacia las grandes tecnológicas fue tajante: "no solo casillas de verificación, sino barreras reales que funcionen". Aunque la medida se materializará previsiblemente en un Anteproyecto de Ley, la gran incógnita que se abre ahora es de ejecución: ¿cómo piensan verificar la edad de un adolescente en Instagram sin entregar su identidad a una empresa privada? Echemos un vistazo a las posibilidades.
Una carrera más rápida que otra. Y nos referimos a la carrera política por encima de la tecnológica: aquí reside el principal escollo del anuncio. España y Francia —que ya aprobó un veto similar para menores de 15 años— están acelerando la vía legislativa, adelantándose a los tiempos de implementación que se venían marcando desde Bruselas.
La Comisión Europea lleva meses trabajando en un plan de verificación de edad, pero su despliegue masivo está ligado a la Cartera Digital Europea (eIDAS 2.0) cuya llegada se espera para finales de 2026. Al querer aplicar la prohibición cuanto antes, el Gobierno se enfrenta al reto de exigir una verificación efectiva con herramientas que, como el popular "pajaporte", aún se encuentran en fases piloto o de desarrollo.
La apuesta europea. Existen métodos efectivos como el análisis biométrico o subir el DNI, pero tienen un problema: chocan con la privacidad que se pregona desde Europa. La propia TikTok puede dar fe de ello en un contexto distinto. Por eso, el modelo que persigue la Unión Europea en su blueprint técnico se basa en la «prueba de conocimiento cero».
¿En qué consiste? El funcionamiento sería:
- Un token: el usuario emplea una app oficial (como la Cartera Digital) donde el Estado ya ha validado su identidad.
- La pregunta: al registrarse en TikTok, la plataforma consultará a la app si cumple el requisito de edad.
- Anónimo: la app trasladará la respuesta (sí o no) sin compartir el nombre o la fecha de nacimiento con la red social. Este es el estándar que se busca, pero al no estar generalizado, queda por ver qué sistema transitorio aceptará el Gobierno español para hacer cumplir la ley a corto plazo sin vulnerar el RGPD.
Un aviso a navegantes. Mientras en Europa buscan la fórmula, otros han optado por la vía expeditiva. Australia es el espejo donde mirarse: su ley entró en vigor en diciembre y, ante la amenaza de multas millonarias por incumplirla, las plataformas han eliminado de forma preventiva 4,7 millones de cuentas sospechosas de pertenecer a menores.
De hecho, hoy mismo la Comisión Europea se ha reunido con los reguladores australianos y británicos de cara a estudiar sus métodos. España parece decidida a seguir esa línea dura de responsabilidad para las plataformas, aunque la herramienta para ejecutarla sin alterar el orden siga estando en construcción.
Imagen de portada | Composición con imágenes de Moncloa y Xataka
En Xataka Móvil | Quizá el nuevo problema no es cuándo le damos el primer móvil a nuestros hijos, sino cuándo les dejamos usar ChatGPT
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