He abandonado el iPhone y no me arrepiento. El salto exclusivo a Android no ha sido gracias al Google Pixel

  • Cambiar de iPhone a Android es fácil porque los dos sistemas se parecen mucho y la experiencia acaba siendo muy parecida​

  • El mayor lío que he encontrado está en las copias de seguridad y en algunas aplicaciones

Iván Linares

Editor Senior

Llevo compaginando iPhone y Android desde que salieron. Me inicié con el primer móvil de Apple y el segundo de Google. Y fui teniendo representantes de ambos en casi cualquier generación, por lo general con el iPhone de turno como teléfono principal. Esto cambió las pasadas Navidades.

Tenía un iPhone 16 Pro y entró en casa un Vivo X300 Pro. Tanteé prescindir por completo del primero, con el Vivo me sentía muy a gusto. Excelentes fotos, un telefoto que me enamora, muy buena autonomía y con el software actualizado. Demasiado grande para mi gusto, me he tenido que acostumbrar de nuevo (salí de los Note y los iPhone Max justo por el tamaño). Al final, terminé vendiendo el 16 Pro y no lo he reemplazado.

Transición con algunos problemillas

Me encanta la cámara del Vivo X300 Pro

He seguido la evolución de ambos sistemas operativos, Android y iOS. Ambos fueron robándose ideas hasta obtener una base que comparten en buena medida. No existen exageradas diferencias en el uso, la interfaz, las opciones de usuario y aplicaciones. Sí aspectos concretos con los que tuve que pelearme.

Mantenía el iPhone como móvil principal por ciertas aplicaciones de salud que no funcionan tan bien en Android. O eso pensaba, porque al final conseguí los mismos resultados. Ese primer obstáculo quedó atrás, después me topé con:

  • La copia de seguridad entre iOS y Android sigue haciendo aguas. Se copian los fondos, contactos, fotos y las apps. No todas. Y nunca con los datos. El resultado es un proceso manual de restauración algo engorroso.
  • El salto de WhatsApp no es sencillo. La copia de seguridad entre plataformas funciona mientras inicies el Android de cero y tengas listo el backup en el iPhone. En caso contrario, olvídate. Sí encontré un parche: hacer el paso inicial en un Android recién borrado y copiar los datos en Drive. Reinicié la cuenta de WhatsApp en el Vivo X300 Pro y ya tuve todos los mensajes.
  • Hay apps que no funcionan tan bien. Esto lo estoy apreciando en las de streaming: con Android no he logrado iniciar algunas cuentas en la tele mediante el QR. Curiosamente, desde el iPhone de mi mujer lo conseguí al instante.
  • Android sigue siendo segundona para muchos desarrolladores. Dado que he de probar las aplicaciones más punteras, a menudo tengo que rescatar el iPhone de mi mujer porque para mi Android no han salido. Sora, Flighty, Halide, Kino...
  • Me quedo sin las compras de la App Store. Es algo lógico, pero me parece igualmente reseñable: dar el salto a otro sistema implica dejar atrás todo lo que hayas comprado. Mi consejo es adquirir las apps y servicios desde la web en lugar de como compra in-app. En la medida de lo posible.
  • Sin login con ID de Apple. Mientras que las apps en iOS suelen ofrecer registro e inicio de sesión con cuenta de Google, en Android no acostumbra a ocurrir con la de Apple. Con Suno me pasó: no pude usar la app en el Vivo porque me dio por registrarme en su momento con el ID de Apple.

La barrera real no es demasiado alta. De hecho, cuesta muy poco acostumbrarse a Android tras venir del iPhone, incluso al revés. Como decía antes, ambos se parecen mucho más de lo que quieren admitir. Al final, tener buena experiencia con cualquiera de los dos es más una visión personal que objetiva.

¿Un salto definitivo? Seguramente no

Actualmente no tengo iPhone personal, tampoco lo echo de menos. Estoy encantado con el Vivo, tengo otros móviles Android de análisis y he acostumbrado mi uso al hardware disponible. Cero traumas más allá de los inconvenientes mencionados.

Siempre pensé que mi abandono de iOS sería a costa de un Google Pixel. Pero no: ha terminado siendo un Vivo (y eso que lo intenté con el Google Pixel 10). No tiene nada que envidiar aparte de las actualizaciones inmediatas de los Pixel. Y, como no me apetece tener software experimental en mi smartphone de cabecera, creo que es mejor así. Que las betas se mantengan lejos de la tentación.

Dejé el iPhone y estoy muy a gusto. Aunque a saber lo que ocurrirá en el futuro. Porque si hay algo que me gusta, eso es probar cacharros. Cuanto menos me ate a un sistema, menos dependiente seré. Me quedo con esta lección.

Imagen de portada | Iván Linares

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