El silicio-carbono permite baterías de 5.500 mAh en móviles ultradelgados
Y rompe la barrera de los 10.000 mAh en modelos convencionales
Decíamos que 2026 era el año en el que veríamos un gran salto en las baterías, y así está siendo. Hasta ahora, si queríamos un móvil con mucha autonomía, había que pasar sí o sí por los rugerizados a los que no le importa lo más mínimo el diseño. Pero ese paradigma ha muerto definitivamente. La obsesión por los mAh brutos ha dado paso a una métrica algo más sofisticada y a la que debemos prestar atención: la densidad energética.
Y en esta nueva carrera, Honor acaba de dar un golpe sobre la mesa con su tecnología de silicio-carbono, alcanzando unos impresionantes 917 Wh/L en su nuevo Honor Magic8 Pro Air. Es un iPhone Air vitaminado con características que no han sufrido el esperable recorte.
¿Densidad energética? Sí. Se trata de una unidad de medida que se expresa en Wh/L (vatios- hora por litro). Se obtiene calculando primero la energía total y dividiendo ese resultado por el volumen físico que ocupa la pila. En la práctica, esta cifra nos dice cuánta energía es capaz de encapsular el fabricante en un espacio determinado.
Una batería tradicional de grafito ronda los 550-700 Wh/L. Superar la barrera de los 900 Wh/L significa que puedes tener un móvil con la misma autonomía que uno convencional, pero ocupando casi la mitad de espacio interno. Es la diferencia entre ingeniería y fuerza bruta.
El secreto químico. La clave de este salto está en la química: las baterías tradicionales de iones de litio usan ánodos de grafito, pero eso está cambiando. La industria lleva tiempo coqueteando con el silicio, pero se expande al cargarse. Por ello, la solución de fabricantes como Honor, Realme o Xiaomi ha sido estabilizar la mezcla usando ánodos de silicio-carbono.
Cuadro de honor. La revolución de las baterías de silicio-carbono ha creado dos vertientes en el mercado para este 2026. A un lado, los que buscan la delgadez extrema; al otro, los que buscan una autonomía superior. No podemos referenciar su densidad energética (depende de que los fabricantes la compartan) pero sí hacernos una idea respecto a su capacidad en relación con el tamaño del dispositivo.
- Honor Magic8 Pro Air: mete 5.500 mAh en un cuerpo de tan solo 6,1 mm. Y como comentábamos, puede presumir de una densidad de 917 Wh/L.
- Honor Power 2: rompe la barrera psicológica con 10.080 mAh pero mantiene un grosor de 2mm. Es la demostración de densidad aplicada a la capacidad bruta.
- Realme RMX5107: la respuesta directa en la guerra de cifras de la industria china, con 10.001 mAh que irá en un móvil de nombre todavía desconocido.
- OnePlus Turbo 6: la confirmación de que la gama media también abraza el silicio-carbono para ofrecer 9.000 mAh en 8,5 mm.
- Motorola Edge 70: un equilibrio notable en este móvil de Motorola que encaja una pila de 4.800 mAh en 5,8 milímetros.
Límites. No todo es perfecto en la implementación de esta tecnología. Hemos visto cómo fabricantes importantes como Samsung están trabajando con ella: intentó ir más allá probando una batería doble que aunaba 20.000 mAh, pero el experimento en laboratorio acabó mal por la hinchazón de estas celdas.
Algo similar le ocurrió a Realme el verano pasado con su prototipo de 15.000 mAh de silicio puro, que resultó comercialmente inviable. La industria parece haber encontrado ahora el punto dulcce seguro en torno a los 10.000 mAh y los 900 Wh/L. Pasar de ahí todavía es jugar con fuego, veremos si encuentran soluciones para seguir catapultando la capacidad.
Cambio de roles. Una consecuencia de estas inmensas pilas es que es capaz de cambiar la función de un smartphone. Con capacidades por encima de los 10.000 mAh, el móvil puede actuar (esta vez con más sentido) como una auténtica powerbank. Honor incidió en esta idea con su Power 2: al estrenar carga inversa por cable de 27W, implica cargar otro móvil casi a la velocidad de su cargador original.
Letra pequeña. Finalmente, esta revolución reabre un viejo debate: deberíamos dejar de medir en mAh y pasar a los vatios-hora (Wh) para entender la capacidad real. Además, la densidad del silicio-carbono está chocando con la burocracia: móviles como el Honor Magic8 Pro tienen diferentes capacidades en China que en Europa, debido a regulaciones de seguridad que aún no se han adaptado a la nueva realidad química que nos ha hecho dejar de criticar la falta de innovación.
Seguro que en los próximos meses conocemos más datos de densidad energética: tanto por marketing como para ordenar las capacidades, es una medida que cobra más importancia en la actualidad.
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