Cuando Samsung presentó el primer Galaxy Fold en 2019, se vio más como una demostración de fuerza que como un producto pensado para el gran público. Aquellos primeros intentos pagaron la novatada de la innovación: bisagras sensibles al polvo, pantallas más delicadas y un grosor que recordaba al pasado. Y sí, la surcoreana cargó casi en solitario con la tarea de perfeccionar el formato, sin que lo haya sacado de un reducto cercano al 2% de las ventas mundiales.
Ahora bien, el despliegue que la tecnología llevaba años persiguiendo ha necesitado una ayuda con cierta paradoja. La confirmación de que las ventas de la familia Galaxy Z8 están batiendo marcas en Europa no solo responde a esa madurez del hardware; también a la onda expansiva generada por el debut de Apple con su iPhone Duo.
Efecto arrastre. Los datos publicados por Samsung sobre el récord de ventas de la nueva familia de plegables en Europa muestran un incremento del 45% en las entregas, combinando las de los Galaxy Z Fold8 y el Fold8 Ultra, respecto a la generación previa durante sus nueve primeras semanas.
¿Ha sido producto del marketing? Podría. Pero la correlación más reveladora surge al analizar el tráfico e búsqueda: el interés en Google por los plegables de Samsung creció un 260% en septiembre, marcando un pico del 460% entre el 6 y el 12 de ese mes. Una sincronía con el 9 de septiembre, fecha en la que Apple desveló su primer plegable.
Como señalan desde Ars Technica, la publicidad del competidor ha funcionado como el mejor escaparate posible para quien buscaba una alternativa que estuviese disponible en el mercado. Recordemos que los primeros compradores del iPhone Duo se están exponiendo a una larga espera.
Imagen: Javier Lacort para Xataka
Un acierto. Gran parte del éxito de este ciclo, al menos de momento, responde a que los surcoreanos corrigieron un "defecto" de la ergonomía de su catálogo. Con el Galaxy Z Fold8 y su nuevo formato "pasaporte", aparcó ese cuerpo alto y estrecho (que sí conserva el 'Ultra') para adoptar un panel de 5,5 pulgadas con relación de aspecto 10:16 y un interior de 7,6 pulgadas en proporción 4:3.
Porque sí, esta transición anticipó la misma silueta que el iPhone Duo mostró después, validando una tercera vía entre los smartphones convencionales y los plegables tipo 'Flip', cuyas ventas se han mantenido planas al no haber demasiadas novedades en ese formato.
Siete años de trabajo. El desembarco de la firma de Cupertino en este ámbito ha aprovechado el camino que Android lleva años desbrozando. El Duo usa componentes desarrollados por la industria de pantallas de la propia Samsung, aunque la letra pequeña que conocimos hace poco gracias a Europa reveló que la física impone peajes: sus 4.883 mAh homologan 1.000 ciclos de vida frente a los 1.200 del modelo de Samsung. Apple ha entrado ahora a competir en un terreno maduro donde los problemas de juventud ya están prácticamente resueltos por sus rivales.
Una barrera persistente. Seguramente si lees estas líneas sabrás a lo que nos referimos. Pese a la euforia de las últimas semanas, el panorama exige prudencia. Que las ventas crezcan un 45% en una categoría que apenas representa el 2% del mercado global indica que siguen siendo un artículo de lujo reservados a perfiles específicos.
Hablamos de un precio de salida de 1.999 euros para el Galaxy Z Fold8 y de 2.339 euros en el caso del iPhone Duo. El factor más decisivo para que los plegables salgan de su burbuja no depende del hardware, de si el pliegue se nota o si la bisagra aguanta. Ahora el reto está en el bolsillo: normalizar un diseño implica que esté al alcance de la mayoría. Y por ahora, doblar un móvil sigue costando bastante más que cualquier gama alta de corte tradicional.
Imagen destacada | Amparo Babiloni para Xataka
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